Cuba: la pobreza os hará pobres

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Hace justamente un año publiqué un artículo titulado Cuba y Venezuela: pobres por decreto, sobre el empeño del régimen castrista y el gobierno chavista en condenar a cubanos y venezolanos a ser pobres de solemnidad.

Bien, a la luz de los anuncios económicos que se acaban de hacer en Cuba, podría usar el mismo título un año después. Ahora, con Raúl Castro como tutor del continuismo que encabeza su sucesor, Miguel Díaz-Canel, sigue la carga contra los llamados cuentapropistas, que son el puñado de emprendedores que a duras penas intenta inyectar energía a una ineficaz economía estatista.

Como cabía temer, Díaz-Canel no tiene en su ADN ni un átomo de vocación aperturista y su misión es la de sostener el modelo fallido del castrismo, al menos mientras el hermano menor de Fidel siga vivo y salvaguardando el nefasto legado de su dinastía. Uno de sus lemas más trillados es que está prohibido que los cubanos “concentren riqueza”, y en eso el nuevo gobernante pone más ahínco que en abastecer los establecimientos de los productos más básicos.

Aunque Raúl puso en marcha tímidas reformas para mantener a flote la escuálida economía, siempre les ha podido más el miedo a que la iniciativa privada tome alas que la certeza de que al final del camino el comunismo es un callejón sin salida. De ahí los cambios erráticos y contradictorios de un sistema que se conduce como el cangrejo: un paso adelante y dos atrás al comprobar que la creatividad y el impulso de los cuentapropistas tiene, a pesar de todos los impedimentos, mayor capacidad de generar bienestar y abundancia que los negocios controlados por el estado.
Pero lo que no quieren de ninguna manera Díaz-Canel y los herederos en el poder del ancien régime es que el aire fresco de los cuentapropistas sea la rendija por donde se cuele el ventarrón de libertad que podría acompañar a la libre empresa. Un individuo con poder adquisitivo tiene mayor margen de autonomía y eso contraviene el principio fundamental del castrismo: custodiar a una población dominada física y mentalmente que pasa sus días “resolviendo” para combatir la escasez. A merced de una dictadura que abre y cierra a su antojo el destino colectivo de los cubanos.

Una vez más, y siempre empleando esa jerigonza tortuosa del comunismo para disfrazar con palabrería lo que no es nada más que raciones de mordaza, el gobierno notifica una letanía de regulaciones para tener amarrados de una forma u otra a los emprendedores. La clave de todo este aparataje está en lo que dijo la viceministra de Trabajo y Seguridad Social para justificar estas medidas: “obedecen a desviaciones presentadas y casos en los que habían dueños con muchos negocios, signo de concentración de riqueza que no se permitirá en Cuba”.

Hablando en plata y pronto, la concentración de riqueza está en manos de un régimen totalitario que desde hace casi seis décadas pisotea el ímpetu individual. No quieren perder lo que los mantiene en pie. Con Díaz-Canel los cubanos siguen siendo menesterosos por decreto. La pobreza os hará pobres. Esa es su única verdad. @ginamontaner
Gina Montaner

Fuente: www.firmaspress.com