El insensato disparate de las armas

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Si de algo pueden presumir los españoles es de vivir en un país muy seguro. Contrario a los nostálgicos rancios del franquismo, a los que todavía les gusta proclamar, “Con Franco vivíamos mejor”, la España democrática que se instaló en la transición ha mantenido unos niveles de seguridad ciudadana que permiten una existencia sosegada.

Sin embargo, Santiago Abascal, el líder del partido de extrema derecha Vox que en los últimos tiempos ha irrumpido con fuerza en el panorama político nacional, ha añadido a su agenda populista la propuesta de cambiar la legislación para generalizar la tenencia de pistolas, argumentado el derecho a la “autodefensa” y que los españoles puedan “disponer de un arma en su casa”.

Siguiendo la narrativa que en su día en Estados Unidos Donald Trump impulsó en la campaña electoral de 2016, ensalzando a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) y su propaganda de armar hasta los dientes a la población, Abascal ha secundado en una entrevista que le hizo la web armas.es lo que adelantó en Italia el también populista Matteo Salvini, quien ha conseguido que se aprobara en la Cámara de Diputados italiana leyes más laxas para portar armas.

El presidente de Vox pasa por alto que, de acuerdo a estadísticas de Eurostat en 2016, España se sitúa como el cuarto país de la Unión Europea con menor número de homicidios y asesinatos por cada 100,000 habitantes. Sin ir más lejos, en la última década los atracos en la calle han disminuido un 40 por ciento. Para tener una idea de la diferencia abismal entre la situación de la sociedad española y la estadounidense, la probabilidad de morir a tiros en Estados Unidos es 24 veces mayor que en España.

Las reacciones a lo que aboga Abascal, en plena ofensiva electoral antes de los comicios generales del próximo 28 de abril, no se han hecho esperar. Un partido centrista como el Partido Popular (PP), que por momentos se distancia del extremismo de Vox, defiende “medidas estrictas contra la delincuencia, las mafias y la inmigración ilegal”, pero se opone a que los españoles lleven “pistola por la calle”.

En cuanto al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que ahora gobierna, su portavoz lo ha tachado de “insensato” añadiendo, “No queremos parecernos a EEUU en el aspecto del uso de armas”, por considerarlo un “retroceso”. Hasta los sindicatos de la policía y la guardia civil rechazan esta iniciativa y la tildan de “disparate”.

Estados Unidos, que es la primera potencia del mundo, tiene en el ámbito científico, tecnológico y económico muchos logros que son ejemplos a seguir, pero en lo que concierne a la violencia con armas de fuego no es un referente mundial, sino todo lo contrario. En toda la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sólo México y Turquía cuentan con cifras peores que EEUU de víctimas por armas de fuego. Si lo comparamos con España, donde Abascal pretende despertar la perentoria necesidad de estar armados, Estados Unidos tiene casi cinco veces la tasa de homicidios.

Intentar buscar alguna semejanza con países donde las masacres y tiroteos en lugares públicos están a la orden del día y en la mayoría de los hogares hay un arma de fuego (que es el caso de Estados Unidos), es querer mezclar peras con naranjas.

Sencillamente el discurso alarmista de Vox no se ajusta a la realidad de una nación que goza de un grado de tranquilidad ciudadana del que deberían aprender otras sociedades, por ejemplo, la estadounidense, cuya prosperidad se ve opacada por los crímenes violentos que la azotan.

Basta un detalle para comprender la dimensión de la proliferación de armas en ese país. Recientemente el columnista Nicholas Kristoff citaba en el New York Times un dato escalofriante: más estadounidenses han muerto por heridas de armas desde 1970 (asesinatos, suicidios, muertes accidentales) que en todas las guerras en EEUU desde la Revolución.

El Injury Control Research Center de la Universidad de Harvard concluye, “Donde hay más armas, hay más homicidios”. Más claro, imposible.

Ante la propuesta del populista Santiago Abascal me inclino a pensar que la mayoría de los españoles coincide en que, en efecto, se trata de un insensato disparate. @ginamontaner.

Gina Montaner

Fuente: http://www.firmaspress.com