El veneno es Putin: la disidencia en Rusia tiene un costo muy alto

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Los huracanes que forma la madre naturaleza y los que provocan los políticos acaparan las informaciones, rezagando sucesos graves que también son borrascas con muertos por medio.

Mientras el ciclón Florence amenazaba las Carolinas, el presidente de Estados Unidos se entretenía en Twitter (sin duda es su pasatiempo favorito) desmintiendo las cifras oficiales de los muertos en Puerto Rico como consecuencia de la devastación que produjo en la isla el huracán María hace un año. Es evidente que a Donald Trump le gusta acaparar la atención, aunque sea de forma negativa y provocando una tormenta perfecta en el ámbito político. A estas alturas, tal y como se refleja en el libro que acaba de publicar el periodista Bob Woodward batiendo récords de venta, de todos es sabido que el hábitat natural del mandatario es el del caos en un ambiente divisivo.

Por eso, mientras los vientos azotaban una parte del país y las infundadas declaraciones de Trump indignaban a las familias puertorriqueñas que perdieron a seres queridos, la noticia de que un activista ruso había sido víctima de un aparente envenenamiento se disipó entre el nerviosismo por un fenómeno meteorológico y la sacudida de una presidencia que ha hecho de la discordia una rutina.

Se trata de Pyotr Verzilov, vinculado al grupo punk y disidente Pussy Riot. Verzilov fue pareja de Nadya Tolokonnikova, una de las dos líderes del grupo que estuvieron presas dos años en Siberia por supuestas actividades subversivas contra el gobierno de Vladimir Putin. Desafiando la represión y la persecución del Kremlin, las Pussy Riot no cesan de denunciar públicamente los atropellos del gobernante ruso.

Precisamente Verzilov fue una de las cuatro personas que en la final de la Copa Mundial de fútbol en Moscú saltaron al campo vestidas de guardias para recordarle al mundo que en Rusia hay un estado policíaco. Fue un acto que se trasmitió en directo y lo vieron millones de espectadores, por lo que, en ese momento, con medios de prensa internacionales cubriendo el Mundial, los activistas sólo fueron detenidos brevemente.

Sin embargo, como cabía esperar de un personaje siniestro como Putin, tarde o temprano el grupo pagaría por su acto de rebelión contra el Gran Hermano. Y así ha sido. El pasado martes, después de que Verzilov compareciera en corte, se sintió indispuesto. Poco después era llevado a urgencias tras perder la visión y el movimiento de su cuerpo. En el hospital donde lo atendieron informaron que se trataba de un envenenamiento. Mientras el joven se encuentra en condición crítica, sus familiares, a los que se les ha restringido acceso al paciente, esperan los resultados toxicológicos.

El oscuro episodio que ha sufrido este activista se suma al número de personas que en los últimos años han sido víctimas de envenenamientos tras haberse enfrentado con el gobierno ruso. El más reciente fue el del ex espía ruso Sergei Skripal y su hija, quienes estuvieron al borde de la muerte en Inglaterra por el agente nervioso con el que tuvieron contacto como parte de una misión del aparato de inteligencia ruso, el GRU, cuyo fin era matarlos. El gobierno británico asegura tener pruebas de que Putin está detrás de las órdenes que siguieron dos hombres al servicio del aparato de inteligencia militar que se hicieron pasar por turistas.

Con Skripal y su hija emplearon el mortífero agente nervioso Novichok. Doce años antes, en el barrio de Bloomsbury en Londres, se llevó a cabo un operativo contra el ex espía Alexander Litvinenko, quien estuvo agonizando en un hospital durante tres semanas antes de morir después de ingerir un té con polonio radiactivo. Litvinenko, conocedor de las maniobras del KGB, les dijo a los médicos que estaba seguro de que había sido envenenado.

La inteligencia británica da por sentado que Putin es el urdidor de estos crímenes contra desafectos y disidentes. Las propias Pussy Riot y otros opositores en Rusia no se cansan de denunciar los asesinatos por encargo del Kremlin. Alegatos que el gobierno ruso desacredita con mentiras y un total desprecio por las reglas del juego.

A fin de cuentas, el hombre fuerte de Rusia, cuya alargada sombra alcanzó a enlodar la campaña presidencial en Estados Unidos, es un veterano oficial de la KGB. Ningún crimen le es ajeno. El veneno es Putin. @ginamontaner
Gina Montaner

Fuente: http://www.firmaspress.com