10 Razones para no participar en elecciones presidenciales

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El inesperado anuncio de la ANC, de ordenar elecciones presidenciales en Venezuela, para el mes de abril de 2018, puede ser interpretado de varias maneras y formas. He intentado buscarle el lado positivo infructuosamente. Por el contrario, los lados negativos son numerosos y contundentes.
Al escribir este artículo, lo hago con la intensión de aclararle y explicarle a los venezolanos y extranjeros desinformados, (a los bien informados, les agradezco su opinión y comentarios) la inconveniencia de participar en tales elecciones, por no cumplir con las normas esenciales de honestidad, legales, constitucionales, políticas, ni morales. Simplemente, tal convocatoria, tiene objetivos perversos e inaceptables tal como lo describo a continuación:
1) La convocatoria la realiza la Asamblea Nacional Constituyente, constituida ilegalmente tal como lo han demostrado, diversos abogados y constituyentitas demócratas y preparados en la materia, razón por la cual no puede recomendar ni hacer tal convocatoria por ilegal. Tal ANC, ha sido rechazada por la constitución vigente de Venezuela, por las naciones democráticas de Europa y de América, en su gran mayoría. Por lo tanto, la ANC, no tiene esas atribuciones, por ser ilegal.
2) Una de las condiciones que solicita el gobierno para avanzar en el dialogo, es precisamente, que la oposición reconozca a la ANC, como legitima, lo cual no ha sido aceptado por la MUD, y según las informaciones existentes, se entiende, que tampoco será un hecho. Es decir, esa convocatoria es ilegal y no procedente, según nuestras leyes.
3) El gobierno está soportado por un partido político de ideología marxista leninista, el cual aúpa y/o respalda, la conversión política de Venezuela como nación al marxismo leninismo. El ex presidente y difunto Hugo Chávez, intento hacerlo por la vía del referéndum, y fracasó, perdió tal convocatoria, en consulta del 2007.
4) Un gobierno que ha destruido a Venezuela al nivel que lo ha hecho el régimen actual, apoyado por el PSUV, antes conocido como el MRV, no tiene derecho legal ni moral, a competir, para seguir gobernando a Venezuela, puesto que hacerlo sería para el venezolano, hacerse el “hara-kiri japonés” (cometer suicidio político), lo cual no creo es la intensión del pueblo venezolano.
5) Según las leyes venezolanas y reglas de juego político existentes, de acuerdo con el CNE, el mandato del presidente Nicolás Maduro, termina a finales de año, razón por lo que las elecciones deben realizarse legalmente, un poco antes, o después de su mandato.
6) La fecha real de las elecciones presidenciales, estaba siendo discutida por el gobierno y la oposición, en el llamado diálogo, por el interés de solventar cuanto antes, los problemas que aquejan a la nación. Que se sepa, estas negociaciones no se han concluido, e incluso, es de dudar que esto suceda.
7) Nicolás Maduro, quién sería el supuesto candidato por el PSUV, para estas elecciones convocadas, fue casi revocado de la presidencia por inepto en 2017, por: opresor de la ciudadanía, por cometer delitos de lesa humanidad y por negligencia en la conducción del país, etc. Esa convocatoria al revocatorio de Maduro fue saboteada ilícitamente por el Poder Judicial, quién la califico de improcedente, mediante una artimaña jurídica invalida. Es decir, Nicolás Maduro, no debería ser presidente de Venezuela hoy día.
8) El CNE, es un organismo enfermo y viciado por doquier, que requiere de una reorganización y cambio de varios de sus directores. No ha sido revisado, ni mejorado, ni organizado como para que se le dé la responsabilidad de la conducción de tales elecciones presidenciales, claves para el futuro inmediato de Venezuela.
9) Ningún país libre y democrático avala tales elecciones. La OEA y la Unión Europea, las condenan por ilícitas. El grupo de Perú, las 18 naciones latinoamericanas, también las condena, incluyendo a los EE.UU.
10) Por razones morales, de principios, lógicas, y legales; tales elecciones deben ser rechazadas por la MUD, por todos los grupos de la resistencia opositora al régimen, y por el pueblo en general sin excepción alguna. La respuesta de no participación, en tales elecciones al régimen, debe ser contundente y firme, como para que no existan dudas de que los venezolanos demócratas, seguiremos en la resistencia, ahora, con mas bríos, entereza y determinación que antes.
Ante este anuncio de elecciones presidenciales por la ANC, es natural, que los próximos pasos políticos de la MUD, sean el de rechazar tal acto, y convocar a “todos” los factores opositores, para fortalecer el movimiento de resistencia política y hacerlo más eficiente y contundente. Hará falta mucha comunicación, cabildeo, acercamientos, y hasta diplomacia entre los grupos opositores existentes. Pienso, que habría que cambiar de estrategias y lograr la unidad firme y férrea que nos permita lograr la sinergia que se requiere en estos casos, para avanzar hacia el objetivo primario o final, como lo es el lograr la salida del gobierno del poder.
Por supuesto, que él no participar en tales elecciones presidenciales fraudulentas, tal decisión podría tener un costo político, que la MUD tendría que estar dispuesta a correr, puesto que de realizarse éstas elecciones, el régimen supuestamente arrasaría y ganaría la presidencia de la República. No obstante, tal gobierno sería ilegal e irrito, y supuestamente no podría ser reconocido mayoritariamente por la comunidad internacional. En tal situación, se iniciaría una nueva lucha político legal, que el régimen no estaría en capacidad de defender, por falta de legitimidad y de popularidad.
Ese nuevo gobierno, sería mucho menos legal que el de Nicolás Maduro 2013/2018, puesto que le falto el aval de la oposición, lo impuso la ANC ilícita, se utilizaría a un CNE cuestionado por varios actores nacionales e internacionales, la no asistencia de veedores internacionales, le restaría credibilidad, no sería aceptado por las minorías políticas. Prácticamente, sería un gobierno paria, y huérfano de legalidad alguna.
Es decir, se iniciaría una nueva lucha política, contra otro tipo de gobierno, más frágil y expuesto que el anterior, el cual al menos tenía un cierto grado de credibilidad y aceptación política y legal.
Por el contrario, la opción de participar la MUD en tales elecciones presidenciales, por temor a perder una oportunidad política de ganarle las elecciones al régimen, y sacarlos del poder, sería una inocentada, y un gran error, puesto que estamos hablando de elecciones fraudulentas, donde el régimen tiene todos los controles previstos para llevar a cabo el fraude, tal como ha hecho en las elecciones recientes, de la Asamblea Nacional Constituyente, las elecciones de gobernadores y las municipales. Esta opción, sería desde mi punto de vista, la peor que se podría preferir. Algunos hasta hablan, de que nuestros líderes, sufren del síndrome de Estocolmo, razón para desconfiar.
En cualquiera de los dos escenarios, la percepción que tengo, es la de que el actual y el nuevo régimen, estarían ambos agónicos, tambaleantes, inseguros, divididos, aislados, arruinados, imposibilitados de cumplir con el pueblo al que mantiene, imposibilitados de cumplir con sus obligaciones con los bancos y países que le prestaron dinero, imposibilitados de renacer las esperanzas en el pueblo, ya el chavismo prácticamente no le apoya, las fuerzas militares y civiles que le apoyan con las armas, se están dividiendo y reclamando acciones concretas y correctas, para sacar Venezuela hacia adelante.
El presidente Maduro habla de que es el presidente de los trabajadores. Sin embargo, estos ya están cansados de tanta mentira, maldad, negligencia e incumplimiento con sus salarios y sus viles condiciones económicas y de vida. Es cuestión de un poco de más tiempo, para las huelgas generales empiecen a parecer, por todos lados. De hecho, las industrias del petróleo, siderúrgica, aluminio, bauxita, petroquímica, están en pie de lucha. Si a esto sumamos, los reclamos en educación, servicios básicos, bancarios, transporte, etc.; es de esperarse que se produzcan reclamos y huelgas, que el régimen no podrá contener.
Si el régimen piensa que está más fuerte que nunca, es cuestión de algo más de tiempo para que vuelva a la realidad. No es de extrañar, que muchos de los miembros de la ANC, estén en desacuerdo con violentar las elecciones presidenciales, en la forma en que lo hicieron. Habrá consecuencias, y las sabremos a su debido tiempo. Muchos de los que participan en esa ANC, lo hicieron, presionados e inducidos, por el poder del Estado. Sin embargo, no todos están de acuerdo con las acciones y medidas que estarían tomando.
Respecto al liderazgo de la MUD, es necesario clarificar, que los venezolanos demócratas, aún tenemos fe y esperanza de que mejore, se reagrupe, se fortalezca, se amplíe y empiece a funcionar correctamente, con mayor determinación, autoridad, entereza y mayor astucia que hasta el presente lo ha hecho. Sobre las prioridades, debemos estar bien claros en que primero es Venezuela y su libertad, y luego las demás, tales como las partidistas, familiares y personales. Sería triste y traumatizante, el saber, que nuestros líderes de la oposición, continúan con el juego de coquetear con el régimen, en detrimento de la lucha por la democracia que tanto deseamos. Seamos consistentes y persistentes en el logro de nuestros objetivos primarios. Creo que el pueblo de Venezuela se lo merece. No existen excusas, de que el miedo y el temor nos paralicen.
Sacar al régimen del poder es prioritario e importante, pero lograr la gobernabilidad y el éxito como gobierno, es aún más importante y vital, razón para estar férreamente unidos y óptimamente organizados y preparados para enfrentar los retos futuros que encontraremos por delante.
Existe una publicación en las redes, hecha por un venezolano, abrumado por tantas incertidumbres, inconsistencias, noticias negativas, contradictorias, desesperanzas, avances y retrocesos en la lucha por la libertad; que se pregunta: ¿Entonces qué hacemos? A esa pregunta, me atrevo a darle, la siguiente respuesta: Seguir luchando, rezando , insistiendo, reagrupándonos, rectificando lo erróneo y negativo, aupando, contribuyendo, buscando salidas a lo que pereciera ser imposible de lograr; y sobre todo, mantener la fe y la esperanza de que lo lograremos.
Guillermo A. Zurga