Cuba cambia de presidente, la pesadilla continúa

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Realizado el cambio de Raúl Castro por Miguel Díaz Canel, en la presidencia de Cuba, y luego del discurso de éste último, se llega a la conclusión, de que no habrá cambios políticos ni estructurales en el régimen socialista de Cuba. Cuando el nuevo presidente inicia su discurso afirmando que Cuba seguirá siendo “socialista”, que no utilizara al sistema económico de libre mercado (capitalista); y termina su discurso, con el conocido “slogan” “socialismo patria o muerte”; es indicativo que Cuba seguirá siendo la pesadilla de América, una permanente amenaza sobre la democracia, las libertades, la pluralidad de pensamiento, la propiedad privada, el crecimiento económico y la integración regional, que tanto les hace falta.
Siendo el principal problema de Cuba, su pobre y precaria economía, pretender resolverlo, a fuerza de mas socialismo, es algo así como desestimar las experiencias negativa de la economía socialista, la cual aún no ha colapsado en Cuba, gracias a la ayuda económica que le ha dado Venezuela, en gran escala, a la cual, el mismo o parecido socialismo, también la ha destruido, y a niveles impensables.
Eliminar, negar y/o atacar a la inversión privada en un país, tal como lo hace Cuba desde que se convirtió en comunista y ahora, apoyada por Venezuela, es algo así como, cerrarle las puertas al progreso y a la generación de riquezas, lo cual Cuba pudiera lograr en una economía de libre mercado, mejor conocida como capitalista.
Antes Cuba atacaba a: John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush, Barak Obama, Donald Trump; y a todo presidente norteamericano que les exigiera democracia, elecciones transparentes y libertades en Cuba, hasta que llegó Obama, quién les tendió la mano y se doblegó ante los Castro, en una apertura norteamericana, hacia Cuba, sin precedentes y sin la correspondiente reciprocidad, de al menos revisar la posibilidad de realizar cambios políticos y estructurales en Cuba, hacia la democracia y el capitalismo, tan odiados por el comunismo.
Ante la incipiente presidencia de Donald Trump, quién prometió revisar y cambiar los acuerdos entre Cuba y los EE.UU., acordados y aceptados por Barak Obama, respecto a restablecer relaciones internacionales e iniciar ciertas relaciones comerciales, a la manera cubana, que dejaban la sensación de un logro cubano y un fiasco norteamericano. Queda pendiente, la culminación de tales iniciativas.
Ante estas posiciones ambiguas de algunos analistas políticos de los EE.UU. y latinoamericanos, ante el régimen comunista Cuba, las opiniones sobre el tema se han dividido aun mas, entre los que opinan que se debe ser más tolerante con el régimen de Cuba, y buscar acuerdos; y otros, que, defienden la tesis de que al contrario, se debe ser más exigente en demandar más democracia y libertades de parte de los EE.UU. al gobierno cubano.
Incluso, existen algunos analistas políticos pro régimen cubano, molestos con la administración de Donald Trump, por éste iniciar negociaciones con Corea del Norte, y evita negociar con Cuba, siendo Cuba una nación latinoamericana, menos belicosa que la nación asiática.
Es de esperarse, que el gobierno norteamericano, explique próximamente, las razones para tomar tal iniciativa, que tranquilice a tales críticos y aclare diplomáticamente al régimen cubano.
El discurso del nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, no dejo duda alguna, respecto a las políticas futuras de Cuba, de continuar prefiriendo y fortaleciendo el socialismo, y prefiriendo continuar con el estatismo, que cambiar las políticas económicas en Cuba. Llamo la atención la frase final en su discurso, de que seguirán aplicando el “socialismo democrático”; cuando es evidente, que la democracia en ese país brilla por su ausencia.
Algunos analistas opinan, que el nuevo presidente será una especie de marioneta del ex presidente Raúl Castro; otros opinan, que este será un retiro real de la política por parte de Raúl Castro. Particularmente, me inclino por la primera versión.
Con al adoctrinamiento político del chavismo por el régimen cubano, la situación de Cuba y Venezuela ante el mundo libre, se convierte en más crítica y más sensible; sobre todo, por la calificación de país amenaza para los EE.UU., que el gobierno que Barak Obama dio al régimen de Venezuela; calificación ésta, que está siendo respaldada por el presidente Donald Trump.
Se ignora, el desenlace que tendrá la situación política, social y económica que se vive con el régimen de Venezuela. Muchas más incertidumbres existen para el caso cubano. Lo cierto es, que, de no resolverse tan pronto como sea posible, tales problemas; Latinoamérica, podría convertirse en otro polvorín asiático, o sirio, salvando las diferencias.
Por otra parte, están en progreso próximas elecciones en varios países claves para Latinoamérica, que pudieran generar resultados inconvenientes para la democracia, como lo sería la victoria de otro “socialista” como presidente de alguno de los países en definición (Brasil, Colombia, y México). Como observador y luchador demócrata, siento, preocupación de que las cosas empeoren, en lugar de mejorar. No obstante, nuestra lucha continúa indetenible, en pro de las democracias, la justicia y las libertades en la región.
Ha habido intentos de resolver la situación de Venezuela, mediante: a) la vía electoral, b) la vía de la negociación, c) la vía política de la renuncia del presidente, d) la vía en progreso del enjuiciamiento legal al presidente y a su equipo de gobierno, y e) la vía de la desobediencia civil. Es decir, las vías pacificas se van agotando una por una. De no progresar las vías legales en progreso, solo quedarían; f) la vía del desmoronamiento económico, por la imposibilidad física y real del régimen de reactivar la economía del país; y g) la vía del uso de las armas por la intervención bélica de parte de los EE.UU., quizás con ayuda latinoamericana y europea, que expulse del poder a la tiranía actual.
Ojalá y el régimen venezolano se convenza de que no podrá ganar la guerra a la democracia, ni aun con la ayuda de Cuba, puesto que Latinoamérica les ha retirado el apoyo a ambas tiranías. A la de Cuba y a la de Venezuela.
Guillermo A. Zurga