Dolar versus Bolívar

Guillermo A. Zurga's picture

El gobierno venezolano, en una especie de maniobra prestidigitadora o mágica, pretende recuperar el valor del Bolívar a fuerza de mentiras e insultos, utilizando ataques y atropellos, contra personas opositoras a su régimen y contra entidades bancarias, utilizando además, calumnias, y maniobras cambiarias absurdas contra Dólar Today, una organización privada y democrática, que lo tiene enojado y dando traspiés, por las verdades y realidades que publica.
El Bolívar, fue una moneda sólida y fuerte durante décadas anteriores, cuando a Venezuela la administraban gobiernos democráticos y pulcros, mucho más eficientes que los gobiernos chavistas tenidos desde 1999.
Durante más de 50 años, el Bolívar osciló entre 2-8 Bolívares por dólar, que es decir bastante. Jamás el dólar llegó a valer 10 Bolívares, y jamás se estableció ni se justificó, un control de cambio del dólar, durante tales administraciones democráticas.
El primer gobierno, que le tuvo que quitar 3 ceros al valor del Bolívar y pretender convertirlo en un Bolívar fuerte, fue el del difunto expresidente Hugo Chávez, quién mediante una ley habilitante del 6 de marzo de 2007, ordenó por primera vez, depreciar ejecutivamente al Bolívar a niveles tan dramáticos como el mencionado.
Un país, con ingresos multimillonarios al nivel que tuvimos, desentonaba, con la situación del valor pírrico de nuestra moneda, razón para pensar, que algo no estaba bien. Durante los primeros años del gobierno de Hugo Chávez, los escándalos por malversación de nuestras riquezas y fondos, empezaba a aflorar a la superficie de la verdad y realidad.
Durante los gobiernos de Hugo Chávez, y evidentemente que bajo la administración de Nicolás Maduro también, se financió y aún se sigue financiando económicamente a países, personajes y amigotes del régimen, con la idea de ganárselos políticamente y mantenerlos afectos y alineados a su ideología política socialista.
Tal desagüe de dinero en “dólares” constantes y sonantes, nos remonta al sueño de Fidel Castro, quién siempre pensó y trabajo para convertir a Venezuela en financista del socialismo en Latinoamérica. Desafortunamente el chavismo les abrió las puertas del tesoro de Venezuela a ese bribón y criminal.
La otra forma en que nos empobrecimos, fue mediante el populismo y corrupción generalizada que este gobierno propicio, para terminar con las finanzas de la otrora inmensa rica Venezuela.
La caída de los precios del petróleo, terminó por completar el trabajo vil del chavismo de arruinar a Venezuela, al punto de andar buscando culpables debajo de las rocas, a sabiendas, que el verdadero culpable de la devaluación absurda y escandalosa del Bolívar, ha sido su ilusión e ineptitud de comprar conciencias como si fueran mercancías, producidas por su propio gobierno.
Dado que el socialismo, impedía e impide, el crecimiento económico del país, puesto que como sabemos, este es enemigo de la empresa libre y privada, y prefiere que el Estado haga de promotor, ejecutor, cliente e inversor al mismo tiempo; la economía del país se empezó a debilitar, sobre todo, por la expropiación de algunas de éstas empresas productivas, el cierre de otras tantas que se cansaron, y la guerra que el Estado les declaró, al insistir en controlar los precios de venta al público, de los productos que entraban al mercado nacional.
Intentar buscar culpables entre, las empresas y banca privadas, el capitalismo, Dólar Today, los EE.UU., y los factores de la oposición democrática en Venezuela, es vil, estúpido, deshonesto, y mal intencionado.
Poner a sufrir más a los venezolanos que dependen de esas remesas mensuales, y claman por alimentos, medicinas, justicia y libertades; es criminal y fuera de raciocinio, puesto que tampoco son culpables de tener a un gobiernó tan fanático, inepto, brutal, asesino e inmoral como el que tiene hoy día Venezuela.
En su desesperación por lograr las divisas que le hacen falta, el régimen de Venezuela, estaría maniobrando para proveerse de algunas de éstas valiosas divisas, mediante la confiscación de los bancos privados, quienes prefieren entregarles sus haberes a cambio de sus libertades y sus vidas. Es un simple chantaje vulgar, común y corriente, ejercido por un gobierno forajido, vil e inescrupuloso. En su desesperación financiera, por paliar la devaluación real y escandalosa del Bolívar, el régimen busca soluciones, alternas inventando monedas virtuales como el “Petro”, sin soporte económico real que las sustenten ni legitimen.
Guillermo A. Zurga