Donald Trump, Vladimir Putin, Venezuela

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Donald Trump, podría ser considerado como un presidente atípico de los EE.UU., puesto que es un inmigrante nacionalizado norteamericano, millonario, dedicado a los negocios en bienes raíces, donde ha sido muy exitoso. Su experiencia como un político tradicional, como la han tenido la gran mayoría de los 44 presidentes anteriores de esa gran nación, es precaria. No obstante posee gran experticia y habilidad como negociador.
Electo en unas polémicas elecciones, que tuvieron la desgracia de ser intervenidas por la mafia rusa, según se dice, con la idea de favorecer a Donald Trump ante su contendora Hilary Clinton. Sin embargo, Donald Trump según mi apreciación, ha detectado e interpretado los grandes problemas de los EE.UU., con una gran facilidad y exactitud, razones por las que propuso un programa de gobierno exigente, el cual ha levantado muchas polémicas y éstas continúan, aun cuando algo menos tensas.
En el tema de Venezuela, Donald Trump por ejemplo, ha sido más diligente y habilidoso que los presidentes norteamericanos que le antecedieron; George W. Bush (hijo) y Barack Obama. Este último inicio conversaciones extrañas y extemporáneas con la dictadura de Cuba quizás con la intensión “sana y/o desacertada”, de solventar los tantos problemas existentes con estos, ofreciéndoles mayor acercamiento político, diplomático y comercial; a cambio de, prácticamente nada. El error de Barack Obama, ocurre precisamente, cuando el drama en Venezuela se había intensificado y exteriorizado. Para nadie era un secreto que, Cuba era uno de los principales protectores de la dictadura Venezolana, cuyas acciones y participación antidemocráticas y delictivas escalaban aceleradamente en el país.
Donald Trump, se ha tomado el caso de Venezuela muy en serio, como debería ser de parte de esa gran nación; y no precisamente, porque desea adueñarse del petróleo venezolano. El drama de Venezuela significa problemas para los venezolanos, pero también representa problemas para nuestros vecinos, los países latinoamericanos. Adicionalmente, para la seguridad integral de América, lo cual evidentemente es un hecho comprobado; y se tiene la certeza irrefutable de que es así. El endurecimiento de las acciones del gobierno norteamericano sobre la tiranía chavista que gobierna a Venezuela, están más que justificadas, puesto que con esta actitud, los EE.UU., defiende a Venezuela, a la democracia en América y se defiende a sí misma como potencia mundial.
Cuando la guerra fría término a finales del siglo pasado, debido al derrumbe político de la URSS., y el derrumbe del muro de Berlín; acontecimientos éstos donde se logró la democratización de gran parte de Europa del Este, así como la reunificación de Alemania y de su capital, Berlín, tuve emociones encontradas.
En principio, de alegría e euforia, puesto que en ese instante, me llevaron a pensar que desde ese momento, en adelante, el mundo sería mejor sin la URSS. Posteriormente de incertidumbre, porque las incógnitas que se creaban, me llevaron a preguntarme: ¿Y ahora que más vendrá?
Antes de la llegada a la presidencia de Rusia, según entiendo, Vladimir Putin, fue espía de la famosa KGB de la URSS. Según se dice, declaró a la prensa que entre estas funciones de espía que desarrolló, hubo actividades que consideraba ilegales. He leído un poco más sobre Putin y he sabido que es un excelente abogado y político por convicción y además, muy inteligente.
Es además, un atleta en zambo, yudo y no le gusta el licor. Durante varios quinquenios como gobernante, ha impulsado y realizado reformas diversas; (políticas, sociales y económicas), ganándose la popularidad y el respeto de la nación. A nivel mundial, de muchas naciones tiene gran aceptación. Según se dice, aspira a seguir siendo presidente de Rusia hasta el fin, lo cual es preocupante, tanto para Rusia como para el resto del mundo; sobre todo, al conocer sus ideas y ambiciones expansionistas, lo cual evidentemente se perciben. Por sus tantas totalitarias acciones, se percibe como un líder político que aspira lograr la hegemonía política y económica en Europa, quizás con la idea de reconvertir a Rusia en una súper potencia hegemónica tal como lo fue en el pasado.
Ante la grave situación real de tensión política, diplomática, comercial y económica, que existe entre el mundo libre y democrático mundial, y las dictaduras comunistas, terroristas y el narcotráfico; que afectan a Venezuela, la solución pareciera fácil, pero no lo es, puesto que, se ha complicado por los tantos intereses externos que el régimen venezolano ha permitido, creado y fabricado para protegerse y pretender continuar indefinidamente en el poder.
Del lado de la oposición política de Venezuela, se han intentado todas las formas pacificas posibles, para la salida del poder de la narco dictadura marxista leninista establecida desde hace 20 años en el país, el cual ha sido un gran esfuerzo infructuoso, puesto que tal dictadura, se niega a dejar el poder. Recuerdo con mucha claridad las expresiones de muchos de los dirigentes chavistas, que ante la solitud de parte de la oposición de elecciones libres, justas y democráticas, las respuestas eran estas: Con elecciones o sin estas, y hagan lo que hagan, ¡JAMÁS SALDREMOS DEL PODER!
La dictadura chavista ahora conocida como madurista, ha sido muy clara y especifica en plantearse y contribuir a instalar al marxismo leninismo en la región; y de tener éxito, lograr cambiar las constituciones de los países que conquisten, hacia una constitución, parecida a la de Cuba.
Por supuesto, dado que este es un plan integral y externo de ese movimiento político internacional, conformado por China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Turquía, Hezbolá, etc.; para desarticular a los EE.UU., y a sus aliados, donde Rusia y Vladimir Putin, ejercen evidente las funciones de líder de la misma. Se me hace difícil olvidar el “slogan chavista”. “La revolución socialista, llegó para quedarse”
Se habla de conversaciones telefónicas recientes entre Donald Trump y Vladimir Putin, aparentemente, para buscarle soluciones a la situación actual, que nos alertan, de que al parecer, Rusia y demás países que apoyan a la narco dictadura en Venezuela, pretenderían presionar a Donald Trump. Dada la gran cantidad abundante de información y anormalidades serias, imposibles de ignorar y borrar, que indican que la narco dictadura de Venezuela, debería salir del poder político en el país, “sin mucho pataleo”, debido a razones institucionales, legales, de culpabilidad por; por delitos de lesa humanidad, narcotráfico, corrupción, asesinatos, destrucción masiva del país, alteración fraudulenta de los registros electorales para su propio beneficio y finalmente, y no menos importante, por desidia y negligencia. Pareciera increíble que Rusia, se resista a “aconsejar” al régimen venezolano a retirarse pacíficamente del gobierno, para que Venezuela pueda ser recuperada de esta desastrosa experiencia, al que la ha llevado el chavismo, por su fanático y absurdo deseo de permanecer en el poder, para poderes males a los logrados hasta le presente.
Que Donald Trump y Vladimir Putin, tengan prácticamente la última palabra sobre nuestro futuro, es triste para Venezuela y para los venezolanos, puesto que la presión en estos momentos, según mis puntos de vista la tiene EE.UU., puesto que a Rusia ni le va ni le viene. Y puede seguir jugando mucho tiempo más, si así son sus deseos.
Al contrario, Donald Trump está en desventaja por la presión interna y externa, que le obliga a tomar decisiones rápidas, antes de que la situación se le complique mas. Las elecciones para su reelección para el próximo año, le obligan a contribuir resolver el problema de Venezuela, con el cual se ha comprometido fuertemente. Una solución victoriosa, le convierten en un ídolo de Latinoamérica y el mundo.
Un desacierto o fracaso le entierran de por vida en sus aspiraciones para ser reelecto como presidente de esa nación. Por ello es sumamente importante que Donald Trump convenza a Vladimir Putin y no al revés, de que Vladimir Putin convenza a Donald Trump. Por otro lado está, el tipo de solución a la crisis, la cual podría ser o pacifica o militar.
Lo deseable para el mundo en general es que la solución para Venezuela sea pacifica, puesto que además, sería un éxito total, para Venezuela en particular, dependiendo del costo real y político que ocasione. La solución militar, es una solución deseaba por muchos, pero rechazada por otros tantos, puesto que asumiendo que se logre el éxito de expulsar a los usurpadores del poder, el costo colateral en vidas, materiales y económicos seria inmenso, por más bien panificado que se haga.
Como todos los interesados en el problemas posiblemente sabemos de ante mano, es seguramente la oportunidad que tiene el líder ruso Vladimir Putin de sacar provecho diplomático y político de una situación que le viene como anillo al dedo, la cual posiblemente pensó y programó y seguramente no aflojaría hasta el final.
No obstante, el problema de Venezuela, también podría convertirse en una oportunidad para Donald Trump, de sacar provecho político y diplomático de esa misma situación. Fue precisamente que en una oportunidad anterior que hice la advertencia y comparación, de que podríamos haber entrado en un juego simulado de ajedrez, para resolver el conflicto político real al que hemos llegado. En tal sentido, esperemos que Donald Trump, juegue bien al ajedrez, puesto que Vladimir Putin debe jugarlo muy bien.
Tal como sucedió en la crisis de los misiles en Cuba, me inclino por darle algo a cambio a Vladimir Putin y a Rusia a cambio de salir de una vez por todas de una indeseable crisis que podríamos llevarnos de una guerra que podría convertirse en mundial, lo cual sin duda alguna es factible que pudiera ocurrir. Afortunadamente, Donald Trump es un gran negociador, y posiblemente saca un as del bolsillo del pantalón y desarma a Vladimir Putin, con quien tuvo la oportunidad de hacer negocios en Rusia y debe conocer bastante bien. ¿Qué desearía Vladimir Putin de los EE.UU.? Dado que no soy experto en política rusa ni internacional, me atreveré a adivinar. A) Que baje la presión y los castigos a la economía rusa, debido a algunas sanciones por actuaciones anómalas que hacen en la economía de Rusia. B) Que afloje un poco sobre la defensa sobre Ucrania para finalmente apoderarse de ésta. C) Que deje a Cuba tranquila ejerciendo su dictadura y la apoye económicamente como aspiraba hacer Obama.
De una cosa si podemos estar seguro. Rusia no saldrá de Venezuela con las manos vacías. Tiene una gran oportunidad de sacar provecho diplomático, político y económico de una situación la cual contribuyo a crear, precisamente con tales malsanas intenciones.
No obstante, habría que darle una oportunidad al tiempo, para ver los resultados finales de esta crisis que tiene en vilo a toda Venezuela. Habría que esperar por las reacciones e información de Donald Trump, luego de esta larga conversación sostenida con Vladimir Putin, sobre la cual se espera informe algo en concreto.
Sin embargo, el programa del presidente interino de Venezuela Juan Guaido al insistir en reclamar la el cese de la tiranía en Venezuela, continuaría invariable, al menos que Donald Trump les solicite un paréntesis, para continuar con las conversaciones con Vladimir Putin. De tener éxito Juan Guaido y la oposición política venezolana en su reclamo justo del cese a la usurpación, las negociaciones entre Donald Trump y Vladimir Putin inmediatamente se suspenderían, puesto que serían innecesarias. Nosotros los venezolanos debemos rogar que así sea, puesto que de lograr el triunfo y salida del régimen, pacíficamente, a través de la oposición política de Venezuela al régimen; el triunfo seria propio, genuino y no tendríamos nada que lamentar, puesto que no sería necesario dar algo a cambio, para recuperar legítimamente un derecho natural, legal y constitucional, sin nada que lamentar, como no sea el gran daño hecho a Venezuela, hecho por la narco dictadura pro comunista que la des gobierna en la actualidad. Amanecerá y veremos.
Guillermo A. Zurga