El gobierno, la crisis y el poder

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Acabo de leer un artículo que critica al gobierno venezolano por preferir al poder que resolver la crisis general que vive hoy día Venezuela, donde el hambre es el principal protagonista. Tal comentario me llamó la atención puesto que, en mi opinión, todos los venezolanos ya deberíamos estar bien claros, en especial los periodistas, en que el régimen tiene por prioridad su proyecto político y desea imponerlo a como dé lugar. Algunas de las siguientes expresiones deberían servir de ejemplo de que es así: “Guerra a muerte contra el imperio norteamericano, y contra el capitalismo”, “Patria o muerte, venceremos”. “Acá no habrá más elecciones.” “Jamás entregaremos el poder”. “No volverán”. Algunos pensaran, que estas son simples frases propagandísticas. No lo creo así. Hemos debido tomarlas más en serio en el pasado.

El gobierno ha reconocido públicamente, que el sometimiento del pueblo sería por la vía del hambre y la pobreza. Recién se enteró de la crisis, cuando bajaron los precios del petróleo y se percató de que no podría seguir importando alimentos y artículos de primera necesidad para cumplir con su proyecto de destruir la democracia, nuestra cultura y nuestro “estatus quo”, para lograr el dominio y control del pueblo. Por supuesto que jamás reconocerá que es el principal culpable de la crisis que vive hoy día Venezuela.

La crisis se hubiera podido resolver en el inicio del gobierno de Nicolás Maduro si éste hubiera optado por aceptar ayuda humanitaria, realizar cambios radicales en su sistema de gobierno y en las políticas económicas, revirtiendo la tendencia al populismo, haciéndolo menos estatista, nacionalizando algunas empresas estatales, reduciendo la gigantesca nómina del estado, haciendo un llamado a inversionistas a nivel mundial a invertir en Venezuela, garantizarles confianza y seguridad jurídica. Todo ello, para lograr mejorar el aparato productivo, ordenando la administración nacional, eliminando los actos de corrupción. Es decir, enrumbando a Venezuela por la vía del progreso, sensatez, justicia y democracia.

Por supuesto que eso no lo podían realizar sin causar inconformidad entre los líderes radicales de su proyecto político del socialismo. Cuando se percataron de ello, intentaron salir de la crisis con soluciones socialistas negligentes llamadas motores de la patria. Quizás también pensaron que la baja de los precios del petróleo era pasajera, y que esta seria superada en el futuro inmediato. Ninguna de estas esperanzadoras suposiciones se dio, y llegó la debacle como era de esperarse.

A estas alturas los venezolanos, quienes hemos vivido en carne viva esta desastrosa situación, sabemos con propiedad que solo un gobierno democrático, justo, sensato y realista que: a) crea en el capitalismo, b) elimine o reduzca sustancialmente el populismo; c) genere crecimiento económico, constante y sostenido en el tiempo; d) cree industrias suficientes, que generen empleos de calidad; e) motive la competencia sana entre éstas; f) nacionalice las industrias estatales que dan pérdidas económicas; g) re-construya las industrias tradicionales del país, tales como: PDVSA; Sidor, Aluminios del Caroní (Alcasa), el arco minero, etc.: es el único tipo de gobierno que, podría sacar hacia adelante a Venezuela.

La Venezuela de hoy no podrá ser salvada ni sacada de esta crisis por el actual gobierno, ni ningún otro régimen, con ideología socialista y dictatorial que pretenda destruir al capitalismo, a los EE.UU., y a nuestra forma de vida. Somos amigos y socios de los EE.UU. y aplicamos pragmáticamente el capitalismo, por ser éste el mejor sistema económico del mundo, que ha funcionado y seguirá funcionando, para bien de los pueblos democráticos, justos y disciplinados que lo practican.

La prioridad del régimen de Venezuela es continuar en el poder a como dé lugar y por siempre. La crisis es el resultado de su gestión malvada y planificada. Son tantas las formas en las que nos lo ha demostrado que no deberían existir dudas al respecto. Todo venezolano debería saberlo y contribuir a rechazarlos y expulsarlos del poder. Basado en esta premisa, es la razón por la que, para salvar a Venezuela, es necesario salir de este gobierno a como dé lugar, de cualquier manera y cuanto antes.
Guillermo A. Zurga