El pueblo democrático de Venezuela, no votará, sin garantías ni transparencia

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El presidente de la encuestadora Datanalisis, Luis Vicente León, declaró lo siguiente. "Si no se cambian las condiciones electorales para elegir a la próxima Asamblea Nacional de Venezuela, solo el 15% votaría. De cambiarse y mejorarse, según sus encuestas, solo votaría un 40%".
Ya, el régimen se pronunció abiertamente con; palabras, hechos y acciones sobre ese tema. Por razones lógicas y evidentemente a la vista, no creo que esté dispuesto a cambiar esa posición y decisión.
Es decir, parafraseando a un famoso y viejo dicho venezolano, me atrevería a señalar que: ¡Truene o relampaguee!, no habrá jamás, elecciones transparentes y libres en Venezuela. Por supuesto, mientras el régimen presidido por Nicolás Maduro, continúe en el poder.
Sin embargo, en el supuesto negado de que algún optimista piense lo contrario, y esto ocurra; de aceptarse, de parte del régimen, mejorar las condiciones electorales para garantizar: pulcritud, transparencia y responsabilidad; sería seguramente necesario y mandatorio, cambiar la fecha de votación del 6 de diciembre, a una fecha algo más lejana. Por supuesto, dada la condición dictatorial del régimen, que gobierna a Venezuela, esto jamás sucedería, puesto que ya se intentó convencerlos y no se logró.
Es oportuno recordar, que ese proceso de lograr esas tales garantías mencionadas arriba, fue; negado, violentado, suspendido, abrupta y unilateralmente rechazado por el régimen. Esto, puesto que en la agenda de la AN, ésta era considerada una condición fundamental, para la oposición, el poder asistir a tales elecciones. Complementaria estas acciones antidemocráticas, empezó una persecución y caería de brujas contra partidos políticos y dirigentes opositores, la cual aún no ha terminado.
Asegurarse de que tales elecciones parlamentarias fuesen; libres, democráticas y transparentes, era la obligación de la AN, de lograrlo. Esto, puesto que como único poder político democrático del país, y por supuesto como representante de la oposición política que adversa al régimen, es su deber constitucional, ciudadano y moral, al menos intentarlo.
Adicionalmente, señalaría que, la única forma en que el pueblo no acuda a votar masivamente ese día, seria, porque no hubiese gasolina ni transporte y el coronavirus se mantenga altamente activo y amenazante. De suceder lo contrario, estas elecciones serian masivamente concurridas, y sin duda alguna superaría el pírrico 40% de asistencia pronosticado por Datanalisis.
La Asamblea Nacional, bajo la presidencia de Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela, y líder responsable de dirigir a la oposición política del país, ha solicitado tiempo atrás, y promovido con ahínco y determinación, ante la dictadura chavista/madurista presidida por Nicolás Maduro, elecciones parlamentarias pulcras y transparentes, lo cual se le ha negado repetidamente.
Es responsabilidad constitucional, de las leyes, y de la democracia y del pueblo de Venezuela; luchar por lograr condiciones electorales aceptables, limpias y transparentes. Que se entienda bien, Este no es un deber solo de la AN, como poder del Estado; puesto que es también un deber de todos los partidos políticos democráticos que participen en estas elecciones y del mismo pueblo que se lo merece, reclama y pide con fervor, por igual.
Ese CNE perverso, con el que se inició el gobierno de Hugo Chávez Frías, fue debidamente creado, escogido, estructurado y adiestrado; para que las elecciones en Venezuela fuesen siempre ganadas por el régimen. Con los poderes del Estado, siempre en control de la dictadura, no existía forma de lograr equilibrio en este.
Cuando en diciembre de 2015 la oposición logró ganar la Asamblea Nacional actual, se inició la crisis política más crítica e indeseable para la dictadura, como lo fue, haber perdido la AN, el 2º poder más importante y poderoso del país razón por la que, han decidido no dejar que esto jamás vuelva a ocurrir. Evidentemente, la oposición era mayor que el chavismo, y este último empezaba a decaer.
La dictadura sabe que, con nueva Asamblea Nacional, en control mayoritario de la oposición, sus días en el poder estarían contados. Precisamente, a eso se debe, su oposición endemoniada y férrea, diría que extrema e irreversible; de oponerse obstinada y tenazmente a garantizar transparencia y pulcritud en éstas nuevas elecciones parlamentarias.
La simple acción y aplicación de un posible próximo referendo revocatorio presidencial a Nicolás Maduro, el cual por cierto, he mencionado en anteriores escritos; les debe tener aterrados y confundidos al régimen. Esto, puesto que con un CNE, correctamente elegido, y condiciones electorales transparentes y limpias, no existe manera alguna de que Nicolás Maduro, se vuelva a escapar del rechazo total y contundente del pueblo venezolano.
Es decir, Nicolás Maduro y su régimen, están cada vez más solos. El apoyo criollo que tuvieron, ha ido despareciendo. Ya, hasta los chavistas están en las calles y protestan cada vez más crudamente contra el régimen. Ese pueblo que antes adoraba al chavismo, hoy día pide trabajo, comida, medicinas, educación, gasolina, transporte, agua, aseo, luz, internet, etc.
El pueblo que antes apoyaba abiertamente al régimen, se cansó, desmotivo y empezó a pedir justicia, democracia, trabajo, mejores sueldos, educación y respeto. Por tal motivo, el régimen, estaría acorralado como se esperaba, razón por la que bajo ninguna circunstancia, pueden aceptar ni permitir, que, las próximas elecciones parlamentarias se realicen correctamente, como está escrito en nuestras leyes y en nuestra constitución. Afortunadamente para la oposición, la comunidad internacional del mundo democrático y libre, rechazó la invitación que le hizo el régimen, a participar como testigo y veedor en dicho evento. ¡Amanecerá y veremos!

Guillermo A. Zurga