Es muy tarde, para pedir conducta democrática a regimen dictatorial de Venezuela

Guillermo A. Zurga's picture

La colectividad, ve con preocupación, a personas demócratas, con credibilidad y sensatez, pedirle constante y públicamente a Nicolás Maduro y al régimen chavista venezolano en general, moderación en las persecuciones políticas, que cada día genera con mayor intensidad, contra los líderes opositores que le retan. Esas solicitudes, son comparables a las de “pedirle peras al olmo”, puesto que no hacen ningún efecto en el régimen, y me atrevo a decir que las ignoran irreverentemente; puesto que el régimen está resteado tal como ellos mismos reflejan en su lema: “patria, socialismo o muerte”.
También se ve con preocupación, que las reuniones secretas para lograr otro diálogo, han sido reiniciadas entre algunos miembros de la oposición y Jose Luis Rodríguez Zapatero, el socialista - comunista disfrazado de demócrata usado como intermediario por el régimen chavista para lograr otra ronda de dialogo y reconciliación. ¿Cómo es posible que esos degenerados del chavismo, estén aun hablando de diálogo, de reconciliación y paz entre venezolanos, si está decidido firmemente a mantenerse en el poder, y ha destruido y arruinado al país, tal como se explica y visualiza en el video, chavismo: la peste del siglo XXI? Pero aún, que la oposición les oiga.
¿Por qué es tan fácil para algunos entenderlo y muy difícil para otros aceptarlo? Que, a estas alturas de la lucha política entre dictadura comunista y democracia en Venezuela, es imposible entender y lograr consenso con el régimen y que éste permita y realice elecciones justas y limpias al estilo democrático, puesto que el tiempo para hacerlo, ya se les venció. El diagnostico mundial sobre el caso de Venezuela, indica que la única solución viable para nuestro país, es la de que el régimen renuncie y se vaya del gobierno, y de paso, para elegir a otro nuevo gobierno democrático como lo exige mayoritariamente el pueblo venezolano. A nivel mundial, ya está entendida esta realidad. Ni el dialogo, ni las elecciones pacíficas y limpias, ni referendos, ni la reconciliación, ni el perdón son ya validos en esta lucha.
Si el régimen no renuncia, pacíficamente, lo cual se estima que no lo hará, entonces habrá que buscar soluciones firmes y políticas más contundentes, como las protestas de calle, las huelgas generales y otro tipo de presiones según los artículos 333 y 350, para hacerlo renunciar legal y pacíficamente, por la insurrección del bravo pueblo. Otra vía en vigencia sería la del colapso económico del régimen debido a las medidas internacionales económicas y legales aplicadas y en progreso al régimen y a sus actores corresponsables.
Si estas medidas son insuficientes, entonces habrá que sacarlos por las fuerzas de las armas y uso del poder militar, el cual está a la espera y latente por parte de la OTAN o del mismo EEUU, quién incluso ha asomado esta posibilidad. Recordemos, que la seguridad regional está bajo amenaza y en peligro. Que esta última solución no le guste a un grupito de políticos “sensibles”, ese es un asunto de ellos, puesto que según se puede palpar, el pueblo lo está solicitando silenciosamente soluciones efectivas, porque no aguanta ni resiste más.
Si los líderes políticos actuales, quienes dirigen hoy día el movimiento liberador de Venezuela, no lo entienden ni lo aceptan así, entonces mañana no se quejen de perder la autoridad y el poder que les dio el pueblo, y tener que permitir que otros menos exquisitos “analistas y pensadores” políticos que ellos, tomen la iniciativa y el control del movimiento para hacerlo funcionar, tal como lo espera el pueblo venezolano demócrata.
Venezuela está muriendo por falta de oxígeno, sangre y de valor de parte de sus líderes naturales, como lo serían sus políticos, sus militares y su pueblo. Sabemos que los militares se vendieron por unos cuantos dólares al comunismo y al narcotráfico. No obstante, debemos jugárnosla solo con los civiles nacionalistas y amantes de su patria, a la cual no podemos dejarla perder, bajo ninguna circunstancia. Estoy con Leopoldo López y con María Corina Machado, y otros tantos líderes venezolanos que han sido encarcelados, torturados y/o muerto, en defensa de la democracia. Los mencionados, líderes políticos carismáticos, arriesgados y claros respecto a la situación real de Venezuela, entre algunos otros que escapan a mi mente. Esta última líder, en especial, quién está dando lecciones de valor, coraje y heroísmo al pueblo y a los líderes varones que no se atreven a poyarla, y mucho menos a emularla.
Guillermo A. Zurga