Imposible estar bien con Dios y con el diablo

Guillermo A. Zurga's picture

En referencia a las conversaciones del Grupo Internacional en Oslo, las declaraciones de voceros autorizados de los EE.UU. rechazándolas y aclarando que solo se debería negociar la salida de Nicolás Maduro, y el pueblo de Venezuela criticándolas y rechazándolas; se hace necesaria una revisión urgente del lado opositor a la dictadura narco comunista en Venezuela, que permita esclarecer aspectos políticos que se supone estaban claros.
Ofrecerle al pueblo que la lucha opositora se basa en solicitarle al régimen, el cese pacifico de la usurpación del poder, para establecer un gobierno democrático y transitorio, que realice una reorganización del CNE, para finalmente realizar elecciones presidenciales cuanto antes; es un compromiso serio con el pueblo y la comunidad internacional, en el sentido de que los diálogos, las conversaciones, la persuasión y las negociaciones que pudieran surgir para lograr esos objetivos deberían ser solo basados en lograr tal fundamental premisa y propósito.
La credibilidad y la seriedad del comando político opositor al régimen, son esenciales para que el pueblo tenga confianza en este y les siga apoyando irrestrictamente en las actividades de protestas que acompañan esta iniciativa. Es por lo tanto, ilícito, negativo, y traumatizante para ese pueblo que ha acompañado la lucha y resistencia contra la narco dictadura comunista por tanto tiempo (20 años), que, se les diga que se estaría negociando, la posibilidad de unas elecciones con el régimen, cuando el objetivo y sus propósitos han sido otros bien demarcados y definidos. Cese y fin de la usurpación.
El pueblo venezolano está muy bravo y muy desconcertado. No lo digo yo. Lo dicen las encuestas, opiniones casuales y formales, las matrices de opiniones y los medios comunicacionales sociales, según los cuales se pulsa y se siente esta frustración de un pueblo noble que lo ha dado todo, incluyendo miles de vidas, y el cual solo pide; honestidad, sensatez claridad, respeto y acción a sus líderes políticos opositores.
Aun cuando los diplomáticos y otros sectores moderados estén en contra del uso de las armas para desalojar a estos bandidos del gobierno de Venezuela, las circunstancias y hechos nos están diciendo y clamando que el pueblo no soporta más y prefiere quizás la menos humana de las soluciones, puesto que está cansado de tantas ambivalencias y sufrimientos los cuales desea apartar de cualquier forma y manera de sus vidas.
Es menester y fundamental, que el comando opositor de Juan Guaidó, asuma su responsabilidad, y se decida a hablarle claro al pueblo democrático, puesto que existen muchas dudas e inquietudes dentro del éste, que requieren respuestas claras y precisas sobre nuestra situación. Es preferible intentar algo peligroso que infunda miedo, que estar en calma, mientras te matan, maltratan, vejan y humillan. “Amanecerá y veremos”.
Guillermo A. Zurga