Intentando interpretar a Henrique Carpriles Radonsky

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El dirigente político venezolano opositor al régimen de gobierno actual, Henrique Capriles Radonsky, acaba de dar declaraciones que podrían considerarse como polémicas, y así se hace saber en las redes sociales de comunicación, puesto que según se entiende, una inmensa mayoría, hubiera preferido mayor contundencia y determinación en la lucha contra la dictadura que nos oprime. Ha dicho Henrique Capriles Radonsky, que la salida a la grave situación en Venezuela debe seguir siendo democrática y pacífica. Cualquier otra forma de salida que no sea la democrática y pacífica, la rechazará y no participaría en esta.
Algunos medios y comentarios generales de varias fuentes, aseguran, que lo perdimos como líder de una oposición, la cual desea salir de Nicolás Maduro, de cualquier forma que sea posible. Hasta pudiera interpretarse, que para él, es preciso tratar de convivir con el enemigo, hasta que podemos sacarlo democráticamente del poder. Que se trata de cambiarlo por un gobierno democrático que defienda a Venezuela y la lleve al progreso y al éxito social económico y general, tal como está escrito en nuestra constitución. Aun cuando, no estoy de acuerdo con esta posición “pasiva” y “democrática” de Henrique Capriles, la interpreto como una forma política de declarar, en un intento de retomar el camino del diálogo, el cual fue saboteado por el mismo régimen dictatorial de gobierno.
Otra forma de evaluar tal declaración, podría ser la de que hubo un acercamiento del régimen hacia la oposición, y vieron en Capriles, como el interlocutor perfecto para notificarle, que estaban dispuestos a dialogar una salida democrática y pacífica, con la oposición con ciertas “condiciones”, para tener una salida menos abrupta de la que esperaban, sobre todo, con el ambiente nacional y postura actual de crispación de los venezolanos, en especial la de los jóvenes, quienes pareciera que están dispuestos a inmolarse, ante la necesidad de salir de este insoportable régimen, cuanto antes.
En una dictadura como la actual en Venezuela, lo primero que se les ocurre a los dictadores que la componen y dirigen, es la de eliminar por cualquier medio posible, a la dirigencia política opositora que se conforma, para combatirla. Por tal razón, aún existen líderes políticos encarcelados y torturados, a quienes se siguen sumando otros líderes en la medida en que el conflicto recrudece. También existen líderes políticos en el país, que ni se atreven a opinar públicamente, por temor a represalias u otras razones ocultas.
En el caso de Cuba, país entre otros, el cual está muy íntimamente asociado a nuestro problema nacional, sus líderes políticos en su gran mayoría, huyeron del país y están refugiados en casi todo el mundo, razón por la que lucha política en Cuba, se reduje a simples manifestaciones esporádicas. Pareciera, que el pueblo se resignó a convivir con el enemigo, a tal punto que algunos estudiosos en lo social, lo asocian al fenómeno conocido como el “síndrome de Estocolmo”, según el cual los secuestrados se adaptan a vivir con su secuestrador, y hasta se enamoran de éste y lo defienden de los inconformes. ¿Nos pasará lo mismo a los venezolanos? ¡No quisiera ni pensarlo, puesto que me indigna que esa posibilidad pueda darse en nuestro país, el mismo país, cuna del libertador Simón Bolívar!

La “exitosa” experiencia cubana, es la razón por la que el régimen de Nicolás Maduro, amenaza con meter a la cárcel a los líderes que declaren contra el régimen y propongan métodos violentos para salir de éste. Aun cuando todos nuestros líderes políticos opositores rechazan públicamente, en declaraciones a la prensa, que están en desacuerdo con un golpe de estado interno y/o una invasión armada por fuerzas extranjeras, íntimamente, en lo más profundo de sus corazones, la estarían deseando, puesto que saben que es quizás la única salida que tiene el pueblo venezolano, para salir de esta crítica y compleja situación.
La otra salida posible y probable y desesperada, para salir de éste régimen, pudiera ser una poblada nacional que decida salir a las calles a que los maten, buscando una salida suicida, que les permita salir de tal situación. Esta salida, muy improbable, pero no descartable, pudiera significar un gran genocidio, a sabiendas de la forma de pensar de Nicolás Maduro y los dirigentes más prominentes de ese sector adoctrinado, fanático y delincuencial que ha arrasado con toda Venezuela.
Particularmente, no creo que hayamos perdido a Henrique Capriles por tales declaraciones de preferir un cambio de gobierno pacifico, puesto que cualquier otro político podría declarar de la misma a forma, a diferencia de algunos otros líderes más impulsivos y valientes como María Corina Machado, y el emblemático líder Leopoldo López, entre algunos otros líderes jóvenes que piensan igual que ellos.
Es bien conocido, que en toda lucha contra una dictadura abierta y declarada como tal, los líderes políticos, toman varias posiciones, unas más arriesgadas y valientes que otras quizás más sabias, moderadas y conservadoras. Otras posiciones son definitivamente, cobardes, cómodas y hasta calificables con cierta razón, de colaboracionistas.
Quizás Henrique Capriles Radonsky, un político muy inteligente y carismático, sabe muchas cosas que los venezolanos mayoritariamente desconocemos. No olvidemos, que los lideres siempre están mejor informados que el resto de los mortales. Por algo, llegan a esas posiciones de dirigencia.
Quizás, antes de criticar y/o descalificar a los politicos, deberíamos oír las opiniones del resto de los líderes políticos demócratas venezolanos, para saber cuál es la posición política del resto de éstos respecto a lo planteado por Henrique Capriles Radonsky. A mí no me sorprendería, que la mayoría de éstos lo apoyen y decidan intentar un nuevo round de “dialogo”. De estar en lo cierto, no creo que el pueblo sabio de Venezuela tenga una opción diferente a apoyarlo.
La otra posibilidad, es la de que Henrique Capriles Radonsky, tenga en mente una maniobra política brillante, que logre el milagro de sacar al régimen pacíficamente del poder, sin tener que disparar un solo tiro y convertirse en un héroe nacional y lógicamente, en candidato único a la presidencia de la república del próximo gobierno venezolano. Teóricamente hablando, eso es escasamente posible, pero uno nunca sabe.
Guillermo A. Zurga

"No hay condición tan baja que no tenga esperanzas, ni ninguna tan alta que no inspire temor". (Lin Yutang (1895-1976) Escritor y filólogo chino)