La barbarie perpetuada en Venezuela

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Jamás en la historia del mundo, se había logrado destruir a una nación, ante la mirada impávida de la ONU y demás organismos internacionales, que por lo general, actúan a tiempo y con contundencia en casos parecidos. Esto, para evitar, precisamente lo ocurrido en Venezuela. Su vejación, violación, destrucción y abuso, ante la inercia y complacencia de la ONU, y participación y complicidad de varias de su naciones miembros (China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Bielorrusia, Turquía, Irán y Cuba, entre otras). Que tarde piaste pajarito...
Uno de los deberes y misiones más importantes de la ONU, ante la comunidad mundial, es el de contribuir a preservar la paz mundial. Por ello, sus actuaciones deben ser rápidas, preferiblemente anticipadas, adelantándose en el tiempo, a que casos como el de Venezuela, sean tratados y corregidos rápidamente. El caso Venezuela, tal como sucedió con Cuba en los años sesenta del siglo pasado, podría convertirse en un polvorín, el cual, desgraciadamente, ahora, la ONU pareciera ser su principal promotor.
La ONU sabe perfectamente que China, Rusia e Irán, tres países, con gobiernos totalitarios poderosos, los dos primeros, con gran poder de veto en la ONU, están asquerosamente inmersos de lleno en el problema venezolano. Esto, puesto que además de pretender impulsar al marxismo leninismo en el seno de Venezuela, la tienen diplomáticamente atenazada, y se están aprovechando de la indulgencia del chavismo de facilitarles al máximo todo tipo de negociaciones, inescrupulosas, que les permitan contribuir con los presupuestos de sus respectivos países. Peor aún, a enriquecer ilícitamente, a muchos de sus testaferros.
Con el control diplomático y poder de veto de China y Rusia en el seno de la ONU, se ha hecho imposible que ésta actúe firmemente en contra de la dictadura que preside Nicolás Maduro y ponga las cosas en orden, puesto que estas dos naciones no se los permitirá jamás. De allí, el papel mediocre y falso de la ONU en el caso de Venezuela.
El régimen de Venezuela, ha debido ser intervenido por la fuerza de las armas desde hace años, dado que ha cometido delitos de todo tipo, que justifican tal intervención. La ONU, ni siquiera ha tenido el valor de cumplir con sus obligaciones, condenando al gobierno que preside Nicolás Maduro, por violación a los derechos humanos, entre los cuales ha habido crímenes, torturas, corrupción, narcotráfico, lavado de dinero, etc. Su personal, continúa imperturbable con su farsa, declarando que están a punto de actuar y no terminan de hacerlo.
Venezuela está hoy, casi totalmente destruida. Su principal motor económico, la industria petrolera, PDVSA, apenas puede producir unos pocos miles de barriles por día de petróleo y pocos litros de gasolina, para atender a sus necesidades.
Es decir, el daño está ya hecho, y la ONU anda pausadamente, verificando información y hechos para convencerse y finalmente dar su veredicto. Algo realmente repugnante.
El show en Venezuela continúa, con el régimen, apoyado por países amigos, de éste; intentando realizar elecciones fraudulentas, para elegir a una nueva y más amplia Asamblea Nacional, que les permita eliminar la amenaza actual de la Asamblea Nacional vigente, presidida por Juan Guaidó.
De lograr sus objetivos, y tal elección sea considerada valida por la comunidad internacional, se estaría logrando, enterrar la democracia en Venezuela, por tiempo indefinido. Para la complacencia de la dictadura, del comunismo mundial, de las guerrillas y del crimen organizado.
Dado que por lo general, el pueblo y gobierno de los EEUU, tienen la costumbre tradicional que le impone su liderazgo como defensor de la democracia en el ámbito mundial, de oponerse a este tipo de acciones perversas y anti democráticas, seguramente que intentará hacer algo al respecto.
Tal como visualizo el caso y problema de Venezuela, todo indica que, de no lograrse una pronta solución pacifica de sacar del poder a la dictadura de Nicolás Maduro, y por el contrario, esta intenta perpetuarse en el poder, no es de extrañar que se nos presente la situación de una posible nueva amenaza de guerra mundial, parecida a la de los misiles de los años sesenta del siglo pasado.
Esto, puesto que a la democracia mundial no le quedaría otra opción pacifica para resolver tal problema; razón por la que la amenaza de guerra, seguramente que volvería a perturbar la paz mundial, que tanto ansia el mundo.
China, en declaraciones recientes, ya se adelantó a esta posibilidad de guerra, calificando a los EEUU, como el país del mundo más inclinado promover las guerras. Ignoro si lo dijo por la guerra fría que existe entre estas 2 potencias, o porque llegó a las mismas conclusiones a las que estaría yo llegando en este escrito, con el caso de Venezuela.
Me atrevería a señalar, que los EEUU, no aceptará jamás que: el comunismo, el narcotráfico, el radicalismo, y el extremismo internacional, se perpetúen en Venezuela. Por razones de mucho menor peso, los EEUU, ha invadido a otros países, y derrocado a gobiernos tiranos y mafiosos.
El hecho de que Venezuela se convierta, en una nación totalitaria, marxista leninista, corrupta, narco traficante, guerrillera y terrorista; les debería estar afectando el sueño a los líderes de ese gobierno norteamericano, y al mundo libre y democrático en general.
De darse este escenario seguramente, que la ONU retorne a su “rapidez usual”, en actuar y condene a los EEUU, por el uso indebido de la fuerza y lo califique de perturbador de la paz mundial, tal como lo calificó China. ¡Amanecerá y veremos!

Guillermo A. Zurga