La perversidad del uso político del COVID-19

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Dos gobernantes de ideología marxista leninista de Latinoamérica, utilizan perversamente al COVID-19, como arma política para, para desacreditar y satanizar a gobernantes demócratas de la región. Uno de ellos. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, cerró sus fronteras con Costa Rica, para evitar que ciudadanos nicaragüenses regresen a país, puesto que supuestamente, estos tendrían la posibilidad de llevar el virus COVID-19 a su nación. El otro gobernante, el narco presidente de Venezuela Nicolás Maduro, acusó al presidente de Colombia, de enviar mal intencionadamente de regreso a Venezuela, a venezolanos infectados con el virus COVID-19, para hacerle daño a su narco dictadura.
Es decir, ambos presidentes totalitarios de Nicaragua y Venezuela, impiden a ciudadanos de sus propios pueblos, regresar a sus respectivas naciones ante esta desastrosa emergencia de la aparición del coronavirus, prefiriendo que mueran fuera de sus naciones y patrias. Algo realmente inhumano, perverso, criminal y cuestionable. No se necesita ser un vidente para deducir que esto, lo hacen por venganza política, contra la emigrantes nicaragüenses hacia otros naciones, puesto que consideran que es cierto que salieron de sus países por inconformidad con las actuaciones totalitarias de sus respectivos regímenes, que les impiden vivir sanamente en democracia, justicia y libertades.
Estas atrocidades solo se ven en países atrasados sub desarrollados y vandálicos, gobernados por sátrapas, muy alejados del progreso y modernidad de las naciones civilizadas, cuyo deber en estos casos, es el de proteger a sus ciudadanos bajo cualquier circunstancia, sean estos afectos o no al gobierno de turno.
Acusar a los otros gobiernos de crueles y despiadados por enviar personas infectadas a sus países de origen es además de vulgar, inmensamente cruel, y pretender enlodar la imagen de presidentes decentes electos democráticamente por sus pueblos que cumplen extraordinarias misiones en estos países, y reciben el beneplácito y aprobación de sus respectivos pueblos. Eso en política, se denomina jugar sucio y confirmar lo que ya todo el mundo sabe; que ambos presidentes son arrogantes, inmorales, criminales, despiadados y retorcidos, motivo por los cuales la mayoría de países del mundo civilizado y libre les repudian.
Condenar a morir a paisanos y conciudadanos en otros países, argumentando que supuestamente están contaminados con el COVID-19, es una acción sanguinaria y cruel, que debería ser rechazada por los países libres y demócratas del mundo. No pedimos que los gobiernos de países marxista leninista y otros totalitarios, con otras clases de dictaduras lo hagan, puesto que todos estos, son solidarios con estos gobiernos señalados arriba, dado que hacen asombrosas y corruptas negociaciones económicas, que les dan extraordinarios dividendos financieros.
Ignoramos cómo van a cesar estas tragedias de pueblos con gobiernos totalitarios de tendencia marxistas leninista en América, como los de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Algunos piensan que se caerán solos, dado el fracaso en el manejo de sus respectivas economías, y el desmoronamiento social que padecen, entre muchos otros actos ilícitos y perversidades administrativas cometidas. Otros piden a gritos cambios de gobiernos por estar hastiados. Otros aspiran a que sus poblaciones se subleven y los derroquen como ha sucedido en el pasado. Otros, claman porque las grandes potencias de la democracia libre del mundo intervengan y nos liberen de esa tragedia que vivimos en Latinoamérica. Lo cierto es que como bien dice un famoso dicho o refrán: ¡No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista! Este refrán es en cierta forma, una buena razón para mantenerse activo en la lucha opositora contra tales tiranías. “Amanecerá y veremos”

Guillermo A. Zurga