Las Relaciones entre los EEUU y Latinoamérica, deben mejorar, no empeorar

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Es un hecho irrefutable, que las relaciones entre los EE.UU. y Latinoamérica están tensas, debido a muchas razones. Con la elección de Donald Trump como presidente, han ido empeorando para mal. Latinoamérica, es una de las regiones que ataca sin piedad a Donald Trump, cuando debería por lógica y conveniencias ser más tolerante y comprensiva con éste.
Aun cuando a Donad Trump se le atribuyen frases ofensivas muchas veces cuestionadas y exageradas por quienes las reciben y las divulgan, debemos saber interpretar que éste, no es un presidente formado en la política, razón por la que no posee la diplomacia, cultura y modales políticos acostumbrados a observar en ese mundo de los presidentes de naciones.
En mi humilde opinión, Donald Trump, es un empresario muy exitoso prestado a la política, quién actúa con mucha autenticidad y pragmatismo, lo cual es mucho hasta más conveniente y positivo para el mundo y la región puesto que lo podemos entender y conocer mejor.
Durante la campaña de Donald Trump, pudimos darnos cuenta de sus propósitos reales y sinceros de intentar mejorar el rol, importancia y liderazgo de los EE.UU. ante el mundo, que como sabemos se habían deteriorado, por las políticas internacionales, algunas erróneas y otras blandengues de sus predecesores Barak Obama y George Bush, que permitieron que Rusia y China, ganaran preponderancia a nivel mundial tanto en el aspecto político y económico, como en el militar.
Los EE.UU., quiéranlo o no admitirlo los países del mundo que le adversan, es la cabeza visible, principal y lógica de los defensores de las democracias y libertades existentes en el mundo libre; el cual estará y seguirá constantemente amenazado por potencias como China, Rusia, Irán, el fundamentalismo árabe y otras amenazas; de quienes rechazan y atacan el modo de vida de nuestra región y cuestionan al capitalismo, como el culpable de todos los males del mundo.
No podemos ignorar ni desentendernos de la guerra que aun impera en el mundo por la supremacía política, económica, militar e intelectual, la cual jamás será negada por ninguna nación realista y consciente.
Quizás Latinoamérica, no ha sabido interpretar el rol real de los EE.UU., y si algunos países de la región, lo han logrado y lo conocen, nuestras actuaciones políticas e internacionales dejan mucho que desear, y pudieran considerarse de algo hipócritas, debido al coqueteo permanente y en aumento de las naciones latinoamericanas con los enemigos número uno del mundo libre y democratico, como lo son los países marxista leninistas de Rusia y China.
Donald Trump, a pesar de ser un empresario y tener poca habilidad como diplomático y político, ha detectado con más claridad de la esperada, la situación real internacional que vive el mundo, y el rol de los EE.UU., en este mundo, de permanentes confrontaciones, el cual, ahora con el uso las nuevas tecnologías en comunicaciones, se ha hecho más complejo y peligroso.
La auto determinación de los pueblos, es un derecho natural, que no se puede cuestionar per se; pero, cuando esa determinación va en contra de la paz y la armonía en las regiones de convivencia como es la nuestra, la de latinoamericana, quienes mayoritariamente practicamos la cultura de la democracia y del sistema económico de libre mercado; es muy cuestionable e inconveniente para la región el intentar transformar esa forma de vida en otra forma de vida desconocida; por el simple hecho de tener diferencias políticas con los EE.UU.
Tal es el caso de Cuba, nación latinoamericana que se declaró marxista leninista, por diferencias políticas y comerciales, con el gobierno de los EE.UU., y quienes decidieron un día del siglo pasado, convertirse en comunistas, y cambiar radicalmente la vida de su propio pueblo, por instrucciones de un líder carismático, pero egocentrista y megalómano como Fidel Castro, quién logro un poder sobre natural sobre los habitantes de esa isla, y hasta de parte del continente, quienes contribuyeron a una especie de adoración hacia su persona, por el hecho de haberse enfrentado a la nación del norte.
Ese hecho de hace más de sesenta años, aunado a los hechos posteriores de abrogarse el derecho a conspirar contra la democracia y nuestro sistema de vida, hicieron de Cuba un país rebelde y forajido, decidido a molestar y destruir nuestras economías y nuestra democracia, con la contribución y anuencia de Rusia, Cuba, Irán el islamismo árabe, y otros factores políticos; mediante una declaración de guerra secreta contra la región americana.
En mis anteriores escritos, he venido denunciando la inconveniencia para Latinoamérica de tener a un enemigo político comunista en la región, decidido a destruirlo todo. Que le haga daño a la democracia y al sistema económico de libre mercado, por darse el placer de boicotear a los EE.UU. Jamás podría estar de acuerdo con ese proyecto político del gobierno de Cuba como tal.
De hecho, gran parte de las dificultades que hoy confronta Latinoamérica con los EE.UU., en materia política, de narcotráfico, de vandalismo, de criminalidad, de terrorismo, de inmigración, etc., pudiera decirse y afirmarse que, el régimen de Cuba, ha estado y aun continúa presente en tales eventos desestabilizadores. Podría afirmarse, sin ninguna posibilidad de equivocaciones, que en cada dificultad que tiene los EE.UU., con países de latinoamericanos, está la presencia del régimen cubano.
Mientras exista en Cuba, un gobierno de corte marxista leninista o totalitario, éstas tensiones permanentes entre los EE.UU., y Latinoamérica, permanecerán, y cada vez se harán más frecuentes y profundas; puesto que desde su tumba, Fidel Castro, no descansará hasta hacerle el mayor daño posible a los EE.UU. Muchos de los demás países de Latinoamérica, han caído en el juego perverso del gobierno de Cuba, contra los EE.UU., azuzada y respaldada y quizás financiada por Rusia, China e Irán.
No obstante, la existencia de grandes dificultades entre los EE.UU., y Latinoamérica, muchas de estas diferencias y/o graves asuntos de: el narcotráfico, la inmigración, la criminalidad, la pobreza extrema, la corrupción, el crecimiento económico, la educación, la salud, etc., pudieran resolverse con relativa facilidad, si no existiese la campaña marxista leninista de penetrar a toda costa en América, liderado por Cuba.
Para lograr con éxito, resolver tales problemas de convivencia, entre Latinoamérica, y los EE.UU., debería llegarse al entendimiento y consenso, de que la piedra angular del problema está representada y enquistada en los actuales regímenes dictatoriales de Cuba y Venezuela.
Mientras tal situación no se resuelva satisfactoriamente, será imposible avanzar en cualquier tipo de acuerdo EE.UU. – Latinoamérica, debido a que el fantasma de Fidel Castro seguiría presente en toda la región; lo que dificultaría lograr acuerdos y resultados tangibles y efectivos, para toda América.
Guillermo A. Zurga