Salir masivamente a las calles es necesario e imprescindible

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Se observa, alguna resistencia de parte de ciertos sectores del país, al llamado de Juan Guaidó, a salir a las calles a protestar, con mucha mayor determinación que en el pasado. Esto, puesto que es evidente que mientras el pueblo no se decida mayoritariamente, con hechos y acciones a salir del narco régimen, la decisión de sacar al gobierno, por la fuerza de las armas, de parte de la coalición de naciones que apoya y defiende a la democracia en Venezuela, se retardaría aún más, puesto que no es una decisión nada fácil de tomar, sin antes tener la certeza del apoyo mayoritario del pueblo de Venezuela.
Un ejemplo de ello, lo tenemos con Cuba, donde los EEUU, aún no han decidido a entrar en ese país por la fuerza de las armas, puesto que hasta que se sepa, el pueblo cubano pareciera estaría como resignado aceptar y convivir con esa dictadura comunista, lo cual es para el mundo en cierta forma cierto, hasta que no se demuestre lo contrario. Es más, en ocasiones, he leído alguna que otra versión, sobre el cubano, el cual estaría siendo afectado por el “síndrome de Estocolmo”.
Para quien no lo ha interpretado. Esto quiere decir, que el pueblo cubano se ha enamorado de su captor y lo acepta como tal. Claro que, en esta afirmación existe algo de especulación, puesto que de hecho, ha existido mucha evidencia de resistencia de gran parte del pueblo cubano contra la dictadura de Fidel Castro; pero al parecer, esta no ha sido lo suficientemente sólida, fectiva y visible, como para que los EEUU, no se haya atrevido a invadir a Cuba, a pesar del fracaso de la URSS.
El fracaso de los EEUU, en Vietnam del sur, al calcular que tendría el apoyo de toda esa población, para vencer fácilmente a Vietnam del norte, al calcular que Rusia y China se quedarían de brazos cruzados, lo cual al final, resulto ser un mal cálculo de parte de los EEUU, puesto hasta el mismo pueblo norteamericano, se opuso masivamente a esa incursión en Asia.
Algo perecido le paso a los EEUU, en Iraq, puesto que subestimo varias poderosas razones para intervenir en esa nación, la cual estaba siendo gobernada por un dictador. Primero, acepto la existencia de bombas atómicas en poder de esa dictadura. Segundo, parte del pueblo apoyaba al dictador, lo cual hizo que los daños colaterales fueran muy superiores a los estimados. El tercer error, fue el de creer a ciencia cierta, que el pueblo chiita iraquí en particular, aceptaría dócilmente vivir feliz en democracia, con la etnia de los sunitas, siendo que ambas etnias son tan diferentes y opuestas, con importantes diferencias en materia de doctrina, rituales, leyes, teologías y organización. Tales etnias se odian a muerte, y compitan desde hace milenios, por el asesinato del clericó iraní chiita Nimr Nimr de parte de los sunníes.
Otra intervención armada polémica de EEUU, en el medio oriente, por no estar debida y cabalmente preparada, fue contra el dictador Muamar el Gadafi de libia, la cual sin duda alguna logró su objetivo primario, y dejo una serie de dudas y cicatrices que impiden la normalización total de esa nación.
Los pueblos, sin duda alguna, representan el sentir y son el corazón de toda una nación. Pueblos divididos bien por la política, las razas, los intereses regionales diversos, las religiones, etc., para poder luchar contra una dictadura feroz, como la que existe hoy día en Venezuela, como debería ocurrir ocurre en toda nación, debería al menos demostrar con hechos sus preferencias doctrinarias, sobre el tipo de gobierno que prefieren, para su país. Aun cuando las encuestas en Venezuela señalan que mayoritariamente preferimos vivir en democracia; esto debe demostrase con acciones y hechos.
Los líderes al frente de la lucha por la democracia y las libertades en Venezuela, en el mundo en general; necesitan que el mismo pueblo les demuestre su apoyo, con fervor, en cada uno de los actos de protestas, a los que son convocados por estos líderes. Ver las calles y avenidas repletas de ciudadanos que claman por su libertad es el éxtasis y motivación, que estos líderes necesitan para restearse a muerte por esa misión que le ha encomendado el pueblo democrático unido.
Esas demostraciones multitudinarias que vivimos en el año 2002 y 2003, contra el gobierno de Hugo Chávez, cuando percibimos que éste se alejaba de la democracia y se acercaba al comunismo, es lo que creo busca la Asamblea Nacional, bajo la presidencia de Juan Guaidó, al convocar al pueblo a salir a las calles con el mayor vigor posible, para demostrarle al mundo que Venezuela no claudica ni se entrega al comunismo, tal como se percibe con el pueblo adoctrinado de Cuba. Dado que de no hacer algo al respecto, Venezuela iría por esa misma vía y estilo. Juan Guaidó y su comando opositor, tienen razón de actuar así, puesto que no hacerlo, la historia no se los perdonará.
No hay más tiempo para perder. Debemos actuar de inmediato, y demostrar que tenemos en las venas, la sangre de nuestros libertadores. No esperemos de brazos cruzados a que vengan otros a rescatar a nuestra democracia y a nuestro país. Al menos intentémoslo solos, con la ayuda del pueblo demócrata, que lo sienta y desee. Si fracasamos, tendremos la excusa de que al menos lo intentamos.
Aun fracasando, internamente con la participación mayoritaria del pueblo de Venezuela, debemos dejar abierta la puerta, para que nuestros aliados, tengan al menos una excusa para mantenerse apoyándonos; ¿y porque no actuando decididamente y definitivamente, esta vez?, con razones más que comprobadas, para que el mundo libre pueda intervenir cuando y como lo crea conveniente. “Amanecerá y veremos”.

Guillermo A. Zurga