Seguir el ejemplo de la justicia de Brasil

Guillermo A. Zurga's picture

La justicia brasileña, sigue dando ejemplos, de cómo combatir, con todo el peso de la ley; a la corrupción, al vandalismo y a la delincuencia organizada, impidiendo así, que los actores y promotores del mal se salgan con las suyas.
Las medidas fuertes tomadas sobre, el narcotráfico y contra los líderes del partido político de los trabajadores, que violaron la ley, han sido señales inequívocas de esperanzas para esa inmensa nación, que ha estado siendo carcomida desde hace décadas, por la delincuencia de todo tipo.
En el caso de la empresa brasileira Odebrecht, sancionada por los EE.UU., por actos de soborno y corrupción, habría que destacar la cooperación del gobierno actual de Brasil, el cual facilitó la realización de las experticias, para la consolidación del castigo a tal empresa.
Washington menciona específicamente muchos contratos con la petrolera estatal Petrobras, durante diferentes gobiernos en los últimos años. La justicia brasileña ya condenó al millonario y ex presidente de la constructora, Marcelo Odebrecht, a 19 años y 4 meses prisión por un escándalo de corrupción que involucra a la empresa petrolera con la constructora Odebrecht, con obras de infraestructura petrolera con esta empresa pública administrada por el Estado.
Eduardo Cunha ex presidente de la Cámara de Diputados de Brasil está actualmente preso a la espera de ser procesado por corrupción. En unos de los cargos presentados por la Fiscalía, Cunha es acusado de recibir sobornos de un consorcio del que formaba parte Odebrecht por obras en la zona portuaria de Río de Janeiro.
Han sido solo algunas batallas, las que ha ganado la justicia de Brasil, con tales acciones. Pero no dejan de ser importantes y significativas por la dimensión y alcance de éstas, donde hasta el expresidente Ignacio Lula Da Silva, con una inmensa popularidad entre sus partidarios, ha desafiado a la justicia brasileña, para impedir que fuera encarcelado como se merece, por actos de corrupción cometidos y comprobados. No obstante las protestas de sus partidarios, la justicia brasileña, tomó la decisión y se decidió a ganar la guerra, contra los factores nombrados.
Ya antes, tal justicia brasileña, había dado muestras de que actuaría muy en serio con todo el peso de la ley, con el enjuiciamiento y posterior retiro del cargo, de la ex presidenta Dilma Rousseff, por complicidad en el manejo doloso de los dineros públicos, razón por la cual fue sacada legalmente del gobierno, por el Senado en pleno de ese país, por votación unánime. Brasil, al igual que Colombia, Argentina y México, tienen la mayor responsabilidad en Latinoamérica, por ser las naciones más pobladas; respecto a combatir la corrupción y la delincuencia organizada, para beneficio de estos países, y de toda la comunidad latinoamericana; la cual, está siendo permanente amenazada.
En algunos casos, tal es la realidad inequívoca del caso de Venezuela, nación prácticamente destruida, por: los avances del comunismo, la negligencia, la corrupción, el radicalismo de izquierda, el contrabando, el populismo político, el terrorismo, el narcotráfico, y el exacerbado y cruel militarismo.
Lo que ocurre en Brasil es un simple ejemplo, de que cuando los gobiernos y las instituciones independientes y autónomas de justicia en Latinoamérica, se deciden a actuar, pueden lograr resultados tangibles e inmediatos, para beneficio de todos los pueblos que sufren estas enormes injusticias, convertidas en flagelo para la región.
Se espera que la justica democrática (lamentablemente, hoy día medio ciega) de Argentina, Colombia y de México, sigan los pasos de Brasil, y se decidan a combatir con prontitud y firmeza, al crimen organizado, para beneficio de sus propios países y pueblos, extensibles a toda la región latinoamericana.
De lograrse el éxito, tal como lo está logrando Brasil, en esta acción única e inédita en nuestra región, es de esperarse, que los gobiernos de los demás países se sumen al combate del mal, como un hecho sin precedentes de seguir por todos los países latinoamericanos.
Ciertamente, ésta sería una iniciativa, que pudiera resultar, traumática, costosa y difícil de realizar, para los países que la emprendan. Sin embargo, el solo pensar en los grandes e inmensos beneficios sociales, morales y económicos, que se generarían en un futuro inmediato, para los pueblos latinoamericanos que se atrevan, creo que valdría la pena intentarla. Si el Brasil lo está haciendo: ¿Por qué otros países no podrían también iniciarlo y lograrlo?
Esta próxima oportunidad que se tendría con la reunión de las Américas en Perú, pudiera ser clave para iniciar una campaña de adecentamiento, que pueda devolvernos la fe, la paz y la esperanza, de que nuestros sistemas de justicia funcionen para bien de nuestros pueblos.
Otra oportunidad que se tendría, en esa misma cumbre, es la definir un plan de lucha integral contra los gobiernos dictatoriales comunistas de Cuba y Venezuela, que como sabemos, representan una amenaza permanente, para; la democracia, las libertades, el desarrollo económico y social, el derecho a la vida y el respeto a los derechos humanos. La región latinoamericana, no dormirá tranquila, mientras tales dictaduras permanezcan actuando a sus anchas en la región latinoamericana. Hoy día existe intranquilidad, incertidumbre y angustia, al saberse que en México, Colombia y Brasil, puedan tomar el poder, gobiernos de corte de extrema izquierda, con candidatos bien ubicados hoy día en las encuestas, con posibilidades ciertas de triunfo.
Guillermo A. Zurga