Venezuela necesita ayuda externa para salir de la crisis

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Recientemente leí un artículo, escrito por un venezolano, en el que se afirmaba que, Venezuela no necesitaba ni a la union Europea, ni a los EE.UU., ni a sus marines, para resolver nuestro problema. Afirmaba también que nosotros los venezolanos podíamos hacerlo solos.
Luego oí, una frase que señalaba el atraso de un siglo, en el desarrollo integral de Venezuela, debido al nivel de destrucción masiva ocasionado por el socialismo, que nos invadió, y pretende perpetuarse en nuestra nación. Lo anterior, significaría, que para lograr de nuevo el nivel de desarrollo y progreso del país, tendríamos que esperar unos 100 años reconstruyendo a Venezuela. Cierta o falsa la cifra, y asumiendo que este tiempo pudiera ser mucho menor, el daño real es monumental.
No me imagino viendo a los venezolanos solos, expulsando a los socialistas y militares del poder, puesto que la única forma de hacerlo, en la forma democrática, pacífica y electoral del voto secreto y trasparente, en la que trabajamos, nos fue negada por la fuerza del poder y de las armas. Las otras posibles formas de expulsar al gobierno de Nicolás Maduro del poder, sería con la ayuda de la comunidad internacional, que es la forma que estamos intentando utilizar.
Tampoco me imagino, a los venezolanos solos, reconstruyendo a Venezuela, con un nuevo gobierno democrático. Esto, debido a que se encontraría con una Venezuela en total bancarrota y destrucción económica, social, física y moral, con inmensas dificultades para renegociar y actuar, el cual tendría además, que empezar por organizar y restablecer el orden y el Estado de derecho y lograr además, la gobernabilidad del país.
Las enormes deudas que posee el país, deberán ser renegociadas de inmediato, en total desventaja ante los bancos, para lo cual se deberá renegociar con bancos o gobiernos de Rusia y China la forma de pago a éstas, en condiciones adversas, puesto que se desconocen las condiciones de pago y monto real de estas deudas. Por otra parte, no estarían muy felices de estar negociando con quienes sacaron del poder a sus ex aliados y protegidos.
Espero no se me mal interprete, sobre todo por aquellos izquierdistas que odian a los EE.UU., y a los capitalistas; pero la ayuda para Venezuela tiene que provenir de las democracias afines, entre las cuales las de los EE.UU., Latinoamérica y de Europa, entre otros tantos países democráticos del mundo, son las ayudas más convenientes, exitosas y alineadas con la democracia, que deseamos para nuestro país.
Sea cual sea, el atraso en años, o décadas, que los técnicos y estudiosos estimen; este reto será enorme. Si expulsado y reemplazado el régimen del poder, prospera la propuesta del congresista Marcos Rubio, de aplicar una especie de plan Marshall, a Venezuela, para su rápida reconstrucción y mejoramiento total, con ayuda de los EE.UU., seguramente, este atraso se reduciría notablemente a unas pocas décadas, dependiendo del influjo de dinero, esfuerzo, nivel de productividad y tiempo, que se le dedique al país.
Lo lamentable e importante, es que el daño ha sido brutal. No solo ha sido un descalabro financiero y físico del tesoro nacional, en infraestructuras e instalaciones públicas y privadas. El daño ha llegado a la educación, a lo social, a los valores para vivir, a la salud, a los hospitales y clínicas, a la agricultura, a la ganadería, a la pesca, al turismo, a las industrias públicas y privadas, al comercio, a las edificaciones privadas, a los parques recreacionales, a la investigación, al deporte, a la cultura, a las comunicaciones por internet, a la telefonía, a los medios de comunicación, a las FAN, al Banco Central de Venezuela, a las reservas económicas del país, a PDVSA, a las finanzas del país, a los servicios públicos, al aparato productivo en general, etc.
Es decir, me atrevo a afirmar que la crisis ha tocado todos y cada uno de los componentes, sectores y factores que componen nuestra sociedad.
Desconozco la opinión de los sociólogos, historiadores, politólogos y expertos en general, sobre el grado de destrucción de la nación, pero estimo que se ha hecho un enorme e irreparable daño, a las varias y últimas generaciones de venezolanos del siglo XX y generaciones futuras del siglo XXI nacidas y por nacer, las cuales tácitamente, serán también inexorablemente afectadas en el tiempo, por esta especie de “holocausto”.
Solo, para recuperar el PIB, y colocarlo a niveles normales positivos, tomaría varias décadas lograrlo. Bajar la inflación del 13000% estimada para este año, igualmente tomaría varias décadas. Recuperar el valor del bolívar, o de la nueva moneda venezolana que se desea implantar, y llevarla a límites razonables, podría tomar décadas.
Lograr levantar la producción de petróleo, a sus niveles de 1998, de 3 millones de barriles por día, si es que se logra, podría tomar varias centurias o décadas; dependiendo de las decisiones que se tomen. Lograr de nuevo, la confianza de la Banca Mundial, tomará varios años, dependiendo de la seriedad, honestidad y solvencia del próximo gobierno.

Una de las actividades, que desde mi punto de vista daría más escalofríos, sería la reducción del tamaño del Estado venezolano actual, el cual tiene unos 40 ministerios y unos 4-5 millones de empleados, lo cual indica la existencia de una burocracia extrema, que forzosamente debe ser reducida a niveles aceptables. Si a eso agregamos la necesidad apremiante de privatizar varias empresas estatales, que prestan mal servicio y tienen su economía en rojo, se puede visualizar el grado de dificultad de gobernar en tales condiciones.
Sin llegar al extremo de ser ni pragmático ni populista, habría que buscar un gran equilibrio en la ejecución de acciones sociales consensuadas, que permitan realizar tales tareas necesarias, sin dejar de atender a los tantos venezolanos que requerirían empleos y subsidios provisionales, hasta que el país se normalice en algo.
En tal sentido, no descarto la posibilidad, de que al mismo tiempo en que se esté instalando un nuevo y democrático gobierno, se deberían estar instalando las organizaciones de la cruz roja y otras tantas humanitarias para atender a tantos venezolanos necesitados de comida, salud y empleos.
Si alguien piensa, que esto se puede lograr solo, entre nosotros los venezolanos, en mi opinión, está equivocado. Debemos tener fe en los EE.UU., país líder, defensor de la democracia y de las libertades; que aunado a Latinoamérica, a la Union Europea y demás democracias del mundo, confío, en que no nos dejarán solos en esta enorme batalla que lucha, la Venezuela democrática, libre y justa, contra él sistema de gobierno más infernal y populista del mundo, como lo es el socialismo y/o comunismo.
El lado positivo de todo esto, sería la posibilidad de integrar a nuestra economía, una cantidad inmensa de empresas privadas exitosas de primer orden, que estarían dispuestas a trabajar en el país, e impulsar nuestra economía, para lo cual, solo aspiran a que se les ofrecen garantías jurídicas, lo cual en mi opinión no debería ser ningún problema, una vez rescatada la democracia en el país.
Otra buena noticia, para los venezolanos tristes y deprimidos, pudiera ser la de que aún poseemos riquezas naturales, estratégicas y geográficas, valiosas como el petróleo, piedras preciosas y minerales valiosos por explotar, terrenos fértiles para el cultivo y la ganadería, inmensas y exóticas playas y montañas para el turismo, inmenso acceso al mar para la pesca, suficientes ríos con abundancia de agua dulce para utilizar, y un extraordinario pueblo, para salir adelante.
Guillermo A. Zurga