Salieron por Astucia, no por Rectitud Moral

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Kurt Baier, escritor del libro “The Moral Point of View” dice que el egoísmo moral es destructivo porque No brinda soluciones a los conflictos de interés. O sea, una persona moralmente egoísta no puede hacer lo ético porque sus decisiones han de ser tomadas siempre para privilegiar sus intereses o los de un tercero que lo beneficia.
El egoísmo moral propone que lo racional es mirar siempre por el interés propio.
De allí que la motivación del egoísta moral será en todo caso extrínseca pues son las recompensas externas como el dinero o el premio de sus superiores el factor que mueve sus acciones.
En cambio las motivaciones intrínsecas vienen de la buena consciencia del ser humano y no son la respuesta a la amenaza de ser castigado, disminuido o execrado de sus privilegios.
¿Cuántos personeros de la revolución abandonaron sus filas luego de ser “desenchufados” por sus propios camaradas? ¡La lista es larga!
Y aunque hoy se muestren como nobles y sensatos opositores desde algún país extranjero o desde Venezuela, todos ellos tienen en común el egoísmo moral.
Se convirtieron en adversarios del diosdado-madurismo cuando los removieron de algún cargo importante, los degradaron a una posición menos relevante, o los señalaron de algún ilícito.
Se trata de oportunistas que han hecho mucho daño a Venezuela, robando, rapiñando desde sus privilegiadas posiciones, siendo cómplices de la inmoralidad y corrupción por omisión, incriminando a inocentes, y actuando con indolencia e indeferencia ante el clamor de un pueblo.
No digo que no merezcan perdón (yo no soy Dios), pero sí digo que sus antivalores y acciones en contra de todo un país no pueden ser omitidas ni olvidadas sólo porque ahora escriben o hablan en contra de la revolución.
¿Qué deberían hacer estos personajes si realmente se arrepintieron y quieren ser parte de la reconstrucción del país? Pues, pedir perdón públicamente a la nación, reconocer los errores propios que afectaron a la ciudadanía, y junto con lo anterior, devolverle a las arcas de Venezuela todo lo que se hayan robado. Con estas acciones podrían hacer añicos su egoísmo moral y mostrarle una cara diferente al país. ¿Se atreverían?
Quienes sean capaces de hacer todo esto deberían ser merecedores de un indulto presidencial.
Pero, que sean sus acciones posteriores y no sus palabras las que demuestren que extinguieron radicalmente en ellos el egoísmo moral que hundió a Venezuela en esta terrible policrisis.
Héctor Márquez
Psicólogo Clínico Forense y Teólogo