Una mortadela y un pollo como herramientas políticas

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Los abogados utilizan en sus espacios de diálogo jurídico una construcción oratoria muy singular: "A confesión de partes, relevo de pruebas".
En efecto, y esa frase de alguna manera queda en evidencia cuando un aspirante a diputado del partido oficialista por el estado Miranda, visita una zona muy pobre de esa entidad federal en donde acompañado de su "equipo político" es posible presenciar en un video grabado por ellos mismos, el cómo regala en nombre del presidente de la República, una mortadela y un pollo, incluso entregados con una máxima insalubridad al ser transportados estos alimentos en una carretilla totalmente sucia y sin el uso de guantes y vestimenta apropiada, ignorando lo que se vive en relación con el Covid-19, lo cual nos permite ser testigos de uno de los hechos más aborrecibles que puedan existir en la praxis política, y que si lo describimos desde una concepción estrictamente sociológica, tal hecho ni siquiera puede ser catalogado de politiquería, sino de una extrema humillación social.

Ver el cómo este individuo, supuesto "revolucionario" achaca el hambre y la pérdida del poder adquisitivo del venezolano, como producto de la inexistencia del salario que al momento de redactar estas líneas se sitúa en 0,88 dólares – el más bajo del mundo, y en el país con las mayores reservas de petróleo del planeta – sobre lo que habrían sido, según ellos, originados por supuestas acciones de una Asamblea Nacional que colocaron en "desacato" desde el propio momento de su instalación en 2016, y con más de una decena de diputados quienes fueron objeto de detenciones políticas, y otros inhabilitados o perseguidos, sin obviar que en 2017 el gobierno de turno, instaló una "constituyente" que supuestamente era "omnipotente, todopoderosa, supraconstitucional y plenipotenciaria", pues entonces revela que ni siquiera esa "constitución de revolucionarios" fue capaz de anular las acciones de una oposición prácticamente resquebrajada en todo su funcionamiento institucional, y por el contrario, si algo queda comprobado es que los incompetentes serían quienes teniendo todo el poder, se dejaron noquear por unos supuestos asambleístas apátridas.

El tema de usar el hambre como herramienta política, con todo el respeto al presidente Nicolás Maduro, considero que en vez de beneficiar a sus aliados políticos, lo que comprueba es que durante su mandato lo que ha habido en un terrible aumento de la pobreza que ya no puede ser ocultado, y que además semejante situación se agudiza al ver el cómo todo un país se enciende por sus cuatro puntos cardinales, cuando carece de gasolina, agua, gas y electricidad, hechos que han dejado al descubierto que el país no sólo carece de recursos económicos para enfrentar tal deterioro en la calidad de vida de los venezolanos, sino que además, si realmente el gobierno y los gobernantes de turno quieren sobrevivir políticamente ante el futuro, deben comprender que la ingobernabilidad del país no cesará con la realización de unas "elecciones" para la Asamblea Nacional, y menos en este contexto social, porque al no considerarse las recomendaciones nacionales e internacionales sobre unos comicios justos, transparentes y basados en un acuerdo entre las partes en conflicto, pues el próximo "parlamento" será una fotocopia de la actual "constituyente", es decir, no servirá para nada en el espacio de la solución de nuestros principales problemas.

El video del hambre grabado por "revolucionarios": cuando "regalar" una mortadela y un pollo son herramientas políticas debe ser condenado por todos los venezolanos, y sobre el particular hacemos un llamado al partido oficialista para que cese tal perversidad política como forma de buscar votos, porque en definitiva estamos en presencia de una destrucción de la sociedad que algunos pretenden llamarla "humanista".

El presidente de la República al cual hemos solicitado que llame al diálogo a todos los sectores del país ante la inmensa crisis política, económica y social que confrontamos en un permanente deterioro de vida, sería interesante conocer su posición si fueran opositores los que salieran a regalar una mortadela y un pollo como herramienta política para obtener unos votos ante el hambre de los venezolanos.

Para regenerar la política hay que regenerar el pensar, y esa no parece ser la máxima de los aspirantes a diputados por lo que llaman "revolución".

Javier Antonio Vivas Santana