La prueba de fuego de Guaidó

Jesús Petit Da Costa's picture

Al regreso de su gira exitosa por el extranjero, donde fue reconocido como el PRESIDENTE LEGÍTIMO de Venezuela, y como tal declaró que SOLOS NO PODEMOS expulsar del poder al “conglomerado criminal” que lo usurpa, Guaidó cometió una novatada de inexperto dejándose acompañar por un tío materno, demostrando de este modo la cercanía afectiva entre ambos, punto vulnerable que la narcotiranía títere de Cuba decidió aprovechar de inmediato.

Los títeres de Cuba, siguiendo el modelo de sus jefes cubanos, procedieron a montar una operación de chantaje arrestando al tío de Guaidó con la falsa acusación de terrorista. Así han colocado a Guaidó ante esta disyuntiva:

1.- Sacrifica a Venezuela por su tío, obteniendo su libertad; o,

2.- Sacrifica a su tío por Venezuela, con profundo dolor, sabiendo que permanecerá en prisión como rehén.

Esta es su prueba de fuego. Si rechaza el chantaje demostrará que tiene el temple propio de un Jefe de Estado para quien su deber con la República está por encima de los afectos. Si cede al chantaje será, desde ese momento, una marioneta de la narcotiranía títere de Cuba, que se aprovechará de su debilidad afectiva.

¿Cuál es el precio del rescate seguramente exigido a Guaidó a cambio de su tío? Es fácil suponerlo: acceder a elecciones con Maduro en Miraflores, renunciando así al cese de la usurpación como presupuesto insustituible, y aceptar que sean elecciones parlamentarias, no la presidencial, para elegir una Asamblea Nacional que cohabite con Maduro hasta 2025, si acaso no se hace reelegir entonces fraudulentamente, como siempre, hasta 2031 y luego hasta su muerte. Con este fin se están reuniendo títeres y colaboracionistas para escoger un CNE que organice la elección de la AN que acompañará a Maduro hasta 2025.

Corresponde ahora a Guaidó decidir. Si antepone la República a sus afectos, crecerá en el respeto y adhesión de la inmensa mayoría del país. Si cede al chantaje, quedará en manos de Cuba y Maduro como una marioneta. Es duro, pero así es la vida.

Jesús Petit Da Costa jesuspetitdacosta.blogspot.com