No nos sentemos a esperar que EEUU nos haga el trabajo

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Se le atribuye al Almirante Yamamoto haber dicho, con motivo del que resultó ser el error mayúsculo de Japón al atacar a Pearl Harbor: “Sólo hemos logrado despertar a un gigante dormido, que ahora ha tomado una terrible determinación.” Esta frase ejemplifica el estilo reactivo de Estados Unidos. Sólo actúa cuando es agredido, y sólo entonces lo hace con todo su poderío. Mientras tanto, es un “gigante dormido” al que hay que despertar. Si acaso ayuda al amigo en apuros, pero no interviene. Se debe a que su pueblo es tradicionalmente aislacionista (America First), y renuente a intervenir militarmente para salvar a otros países.

Recordemos que desde 1939 hasta 1941 la Alemania Nazi fue ocupando uno tras otro a los países democráticos de Europa, aliados de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Y, sin embargo, sólo les suministró ayuda. No reaccionó militarmente hasta cuando Japón lo atacó en su territorio. Entonces intervino en la guerra empleándose a fondo, tanto en Europa como en Asia, hasta la derrota del Eje. Extremó la venganza al agresor directo lanzándole dos bombas atómicas para escarmiento. Este antecedente ha sido fundamental para la estrategia de Cuba después de la crisis de los misiles de 1962: no hacer nada que Estados Unidos pueda interpretar como una agresión. A cambio, Estados Unidos no ha intervenido ni invadido militarmente a Cuba. Ni siquiera lo hizo cuando, en 1990 se derrumbó el imperio comunista soviético, habiendo perdido Cuba el “paraguas atómico” de la URSS que fue la ocasión propicia para proceder contra la tiranía comunista cubana, que estaba hundida en el colapso económico, y liberar así al pueblo cubano. Se dio entonces la paradoja de que, mientras en Europa desaparecía el comunismo, en América se echaban las bases para su renacimiento con un “Komintern-Internacional Comunista” del continente bajo la jefatura de Fidel Castro y Lula da Silva, con la adhesión de Chávez en condición de vasallo financista. Todo en las narices del “gigante dormido”, dormido en sus laureles por su victoria contra el imperio soviético.

Los terroristas islámicos cometieron en 2001 el error de atacar el Pentágono en Washington y las Torres Gemelas de Nueva York. Entonces Estados Unidos, el gigante dormido, se despertó y fue hasta el Medio Oriente e invadió a Irak liquidando a Sadam y su banda. Lo que no le ha hecho a la tiranía comunista de Cuba que está a 90 millas se lo hizo a la tiranía de Irak que está al otro lado del mundo.

La tiranía comunista cubana ha cumplido 60 años en el poder, sobreviviendo al derrumbe del sistema comunista soviético ocurrido hace 30 años. Y 20 años en el poder tiene su títere, la tiranía comunista de Venezuela, sin que Estados Unidos intervenga para derrocar ni aquélla ni a ésta, a pesar de ser sus enemigos declarados. Para lograr que el gigante siga dormido la estrategia de los comunistas cubanos y sus títeres venezolanos ha sido muy simple: no despertarlo, respetar su sueño no tocándolo con la más mínima agresión. Insultar a los Estados Unidos pero no pellizcarlo siquiera. No pasar de las palabras y los gestos en la seguridad de que el “gigante dormido” no pasará de los ronquidos que son las sanciones y el embargo.

CONCLUSIÓN . Es un error esperar sentados que Estados Unidos nos haga el trabajo interviniendo militarmente en Venezuela para liberarnos de Cuba y de su títere Maduro, porque tanto Cuba como su títere siguen la estrategia exitosa de no despertar al “gigante dormido”: nada de agredir a Estados Unidos.

Nos toca a nosotros despertar al “gigante dormido”. Será cuando hagamos nuestra tarea que nos corresponde, que es la rebelión. Y entonces emergerán en contra nuestra los enemigos de Venezuela que son los mismos de Estados Unidos: Cuba, Rusia, China, el terrorismo islámico, el narcotráfico y, en fin, todo el conglomerado criminal que, desde aquí, conspira contra los países democráticos de América.

Jesús Petit Da Costa jesuspetitdacosta.blogspot.com