No se puede asar dos conejos a la vez por uno se quema

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Para el 6D tenemos fijada una cita con el destino. Nuestra meta: abstención masiva de no menos del 75%. Y con este contundente acto de desobediencia y desconocimiento de la autoridad usurpada y de todos los órganos de la narcotiranía (Art. 350 de la Constitución), dar inicio al CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL que es la rebelión popular ordenada por el Art. 333 de la Constitución para restablecer su vigencia efectiva mediante el CESE DE LA USURPACIÓN.

Durante los 38 días siguientes al de hoy debemos concentrar nuestras fuerzas y nuestros esfuerzos en lograr esta meta, ya que nos estamos jugando nuestro futuro y el de nuestras familias. En noviembre y los primeros 8 días de diciembre no podemos distraernos en otra tarea. Hacerlo favorece al enemigo. Ocuparnos de otro asunto es hacerle el trabajo al enemigo. Objetivamente es colaborar con el enemigo.

Por este motivo les pido a los promotores de la CONSULTA POPULAR, a quienes aprecio, que se olviden de ella hasta después del 6D, cuando la evaluación de los resultados de la batalla decisiva del 6D aconsejarán si conviene insistir en hacerla o descartarla definitivamente por innecesaria ya que la ABSTENCIÓN MASIVA no menor del 75% sería meridiana expresión de la voluntad popular, como algunos sostenemos.

Seguir en campaña por la CONSULTA POPULAR durante estos 38 días sería un suicidio político, porque no se puede hacer campaña exitosa al mismo tiempo por la ABSTENCIÓN MASIVA en las parlamentarias y por el voto en la CONSULTA POPULAR. En la política como en la guerra, y estamos en una guerra política, no se pueden dar órdenes contradictorias: votar y no votar. La campaña para no votar en esto no puede hacerse simultáneamente con la campaña invitando a votar en aquello, porque crea confusión. En guerra, como en la política, las órdenes deben ser sencillas y fáciles para que se graben en la mente. La confusión favorece al enemigo y sobre todo a los colaboracionistas que se colarán por la contraorden de votar. Es fácil engañar a la gente sencilla que no sabe de política enredando una cosa con la otra para inducir a votar. Una sola consigna hay que dar: NO VOTAR, y repetirla hasta el cansancio para que se grabe en la mente de todos.

Estamos corriendo el riesgo de perder tanto la elección parlamentaria como la Consulta Popular por mezclar dos campañas incompatibles. Dedicación exclusiva a la ABSTENCIÓN MASIVA en la elección parlamentaria, es lo sensato. Hacer campaña únicamente para conseguirlo. No se pueden asar dos conejos a la vez porque uno segurito se quema y puede suceder que se quemen los dos, terminando todo en un desastre.

Jesús Petit Da Costa