Para triunfar desterremos la mentalidad chavista-comunista

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Hoy es día de fiesta para la narcotiranía. Ha conseguido una victoria propagandística con la entrada del primer tanquero petrolero de Irán, presentada como un desafío a Estados Unidos. Y hoy es un día de luto para los que cayeron en esa trampa propagandística porque se han creado la ilusión de que Estados Unidos nos va a libertar sin exponer nosotros el pellejo y de paso se va a comportar como un gigante de película destrozando todo lo que se le ponga por delante.

Señores: tengamos claro que Estados Unidos ha llegado a ser una super-potencia porque antepone su interés nacional a cualquiera otra consideración. Estados Unidos no ha estado gobernado nunca por imbéciles ideologizados como Chávez y Maduro que han sacrificado a Venezuela subordinándola a Cuba. Su lema ha sido siempre: ESTADOS UNIDOS PRIMERO. Precisamente el lema de Trump, por lo cual deberíamos estar consciente de que hará lo que convenga a su país cuando lo crea conveniente.

En consecuencia, nuestra estrategia contra la narcotiranía no puede estar condicionada a la intervención de Estados Unidos. Hacerlo es comportarse como un chavista-comunista adoptando su mentalidad: cobrar sin trabajar, esperando todo regalado sin luchar para merecerlo. Valga de guía para la acción algo que está al alcance de todos: el Churchill de LAS HORAS MÁS OSCURAS (Anthony McCarten). Allí podemos ver que muchas veces le rogó la intervención a Estados Unidos, en la persona de Roosevelt. Y la respuesta fue siempre negativa por razones de política interna. Pero Churchill no se sentó a esperar sino convocó a su pueblo a la lucha sin tregua: por aire, tierra y mar. La orden fue resistir peleando hasta que, por fin, la situación cambiara hasta la victoria con la intervención de Estados Unidos, que equilibraría el peso de la maquinaria bélica alemana. Y ¿cuándo Estados Unidos intervino a fondo? Cuando los japoneses atacaron a su base naval en Pearl Harbor. Churchill celebró esa noticia como la más feliz que recibiera en la guerra.

Hay otro precedente más reciente: Sadam Hussein hacía alardes desafiantes todos los días contra Estados Unidos, igual que Maduro. Y Estados Unidos no intervenía en contra suya. Hasta que unos terroristas islámicos efectuaron el atentado contra las Torres Gemelas. La respuesta de Estados Unidos fue liquidar a Sadam Hussein y aplastar su tiranía y sus fuerzas armadas.

Lecciones de estos precedentes para la oposición: 1) No cometer el error de establecer la estrategia contra Maduro y su narcotiranía en una posible intervención o auxilio militar de Estados Unidos, que sólo se haría realidad por razones de política interna suya. Y, por tanto, esta ilusión sólo sirve para que la propaganda del enemigo cree un ambiente de desilusión como ahora. 2) Organizarse para librar la lucha desde adentro, en la seguridad de que, al hacerse evidente la intervención militar de Rusia, China, Irán y el terrorismo islámico contra los rebeldes, intervendrá Estados Unidos por razones de seguridad regional. Recordemos que las sanciones de Estados Unidos contra la narcotiranía se iniciaron a partir de las manifestaciones de 2014 y sobre todo de 2017. Fueron estas manifestaciones las que cambiaron la política de Estados Unidos y América Latina con el narcorégimen de Maduro; y, 3) No descartar que Irán y el terrorismo islámico, por su fanatismo, nos hagan el favor de atentar directamente contra Estados Unidos, lo que precipitaría un cambio radical de su política en beneficio nuestro.

No esperemos que Estados Unidos nos haga el trabajo que nos corresponde hacer, y que nosotros terminemos disfrutándolo sin exponer el pellejo. Para triunfar desterremos la mentalidad chavista-comunista desde ahora. Cimentemos en la lucha y luego en la transición la mentalidad de la nueva época: la victoria, el éxito y el bienestar se alcanzan con el trabajo y el esfuerzo.

Jesús Petit Da Costa