Batalla internacional por Venezuela

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El futuro político de Venezuela no sólo se pelea en las calles del país. Tanto el Gobierno como la oposición han extendido su arsenal diplomático fuera de las fronteras para lograr que naciones, instituciones internacionales y líderes de opinión se pronuncien a favor de sus ideales y condenen la actuación de su contrincante. Una férrea batalla que ha llevado a que importantes factores de la comunidad internacional valorasen los hechos ocurridos durante el último mes, tal como es el caso de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo y, esta misma semana, el Congreso de los Diputados de España.

Como era de prever, una gran parte de los países de la región latinoamericana ha sido favorable a la represión y actos desmedidos promovidos desde el Gobierno. No es una casualidad, ya que son las mismas naciones que, durante 15 años, se han visto muy beneficiadas por acuerdos petroleros e importaciones. Es decir, una compra indirecta de conciencia a través de los intereses económicos, donde la permanencia de Nicolás Maduro es garantía de seguir recibiendo estos importantes ingresos que potencian sus crecimientos y equilibran sus balanzas comerciales.

Un caso similar ocurre con Rusia, una nación que sólo se pronunció a favor de Nicolás Maduro tras tres semanas de protestas y con la casual visita del ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, a Moscú, donde firmó unos pactos multimillonarios en el ámbito energético. Una vez más, el brazo económico de la “revolución” permitía ganar adeptos a sus causas y, en este caso, uno bastante poderoso, ya que la nación soviética es uno de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y cuenta con la capacidad de vetar cualquier acción del organismo internacional que atente contra sus intereses en el gobierno de Venezuela.

Sin embargo, el dinero no lo puede comprar todo. De ahí que los países con una mayor trayectoria democrática se hayan pronunciado en contra de los acontecimientos que están ocurriendo en Venezuela y solicitasen a Nicolás Maduro el cese de las agresiones, así como una mayor libertad de expresión y el desarmase de los grupos paramilitares, conocidos como los ‘colectivos’, que agreden y asesinan a la población civil sólo por oponerse a los ideales del Gobierno.

Por ejemplo, una gran mayoría de los países europeos denunciaron las actuaciones del Gobierno a través del Parlamento Europeo. Una institución que ―con 463 votos a favor, frente a sólo 45 en contra y 37 abstenciones― alzó la voz para que Nicolás Maduro y demás representantes gubernamentales retiren las “acusaciones infundidas” contra los opositores y las órdenes de detención contra los dirigentes de la oposición, así como promover una verdadera libertad de expresión y desarmar a los grupos armados del Gobierno.

Un mensaje que ha sido secundado, el pasado martes, por el Congreso de los Diputados de España, nación con la segunda colonia más grande de venezolanos en el exterior después de los Estados Unidos. La institución ibérica instó al Gobierno de Venezuela a respetar los “principios universales de la democracia, el Estado de derecho y los Derechos Humanos”, y condenó el uso de la violencia en el país. Una decisión que fue aprobada por amplia mayoría y que ahondó en otros ámbitos, como la exigencia de que el Gobierno garantice la libertad de expresión, asociación y manifestación, así como que permita a los periodistas “ejercer libremente su profesión”.

La batalla internacional es un reflejo de la tensión que, diariamente, brota en las calles del país. Los comunicados y pronunciamientos vuelan como las piedras de los jóvenes universitarios, mientras que la apatía antidemocrática de la OEA y de los países adeptos al régimen “revolucionario” intentan apagar las voces críticas como los perdigones y los gases lacrimógenos. La libertad venezolana está en juego y cada paso inclina la balanza hacia un lado o el otro. Sin embargo, no hay que olvidar que, si bien el apoyo desde la comunidad internacional es un gran valor añadido, la democracia nacional debe ser conquistada por sus propios ciudadanos. Sólo en sus manos está el futuro del país.

@JosePuglisi