Con la cabeza en pajaritos preñaos…

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Nicolás Maduro sigue con la cabeza en pajaritos. Mientras Venezuela padece uno de sus momentos más delicados, el presidente aparece en televisión asegurando que todos los males que afectan a la población forman parte de un plan desestabilizador promovido desde el Pentágono de los Estados Unidos. Incluso, afirma tener toda la documentación que lo demuestra. Una nueva bomba de humo que se suma a la larga lista de otras creaciones para inculpar a un enemigo externo, como los planes magnicidas, las incursiones militares de los Estados Unidos y otras tantas fantasías que, si en verdad pudieran ser demostradas, tendrían que tener una respuesta contundente y no sólo ser utilizados como campaña política en los mítines.

Aunque Maduro considera que es idea que Venezuela pase a través de situaciones parecidas a las de Siria o Libia, la realidad está en que han sido las medidas políticas implementadas en los últimos 16 años las que han conllevado al actual escenario político y social. ¿Acaso ha sido Estados Unidos el que ha impuesto un control de cambio que ahoga la producción nacional?, ¿los que entregaron armas a una población con un índice delictivo demencial?, o ¿aparecieron en televisión dando discursos que estimularon a que los ciudadanos salieran a las calles para saquear establecimientos? Es cierto que el país tiene un gran enemigo, pero no está fuera de nuestras fronteras, sino sentado en Miraflores escuchando a los pajaritos cantar.

Una postura más sensata ha sido la del diputado oficialista, Roy Daza, quien ha admitido la necesidad de revisar el modelo económico nacional, así como realizar una serie de mejoras en diversos aspectos, entre los que destacó: el ‘nuevo equilibrio fiscal’, revisar la renta petrolera, estatización del comercio exterior y parte de la banca y un acuerdo político amplio.

Un mensaje que, sin embargo, ha lanzado con precaución para evitar lastimar alguna sensibilidad dentro de su partido, por lo que ha indicado que el sistema financiero del país es “muy complejo”, por no llamarlo demencial. En cualquier caso, no es la primera vez que un representante del Gobierno aparece en los medios de comunicación haciendo una crítica objetiva y planteando soluciones, lamentablemente siempre coincide con que ocurren a los pocos meses de unas elecciones y una vez pasadas las mismas los discursos se desvanecen ante la efervescencia de seguir en el poder.

La situación nacional se recrudece diariamente, mientras los brotes de violencia intentan seducir a una población cansada de sufrir necesidades y penurias. En especial, cuando son conscientes de que estas se deben a la mala gestión de sus gobernantes y no a la falta de ingresos o a las conspiraciones que tanto aseguran que existen, pero contra las cuales nunca se toma ninguna medida. Por el contrario, se le ruega al ‘enemigo’ que no se nos considere una amenaza, sino un amigo… Quizás sea el momento de dejar de pensar en pajaritos preñaos y comenzar a construir una nueva Venezuela, antes de que sea demasiado tarde.