El Gobierno regresa a su mundo de fantasía

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Poco duró la autocrítica oficialista. A pocas semanas de haber perdido la Asamblea Nacional, los representantes "revolucionarios" han vuelto a su mundo de la fantasía, donde la situación del país es perfecta y las críticas sociales pertenecen a las labores "geopolíticas del imperio y de los enemigos de Venezuela". Poco queda, por lo tanto, de esos golpes de pecho y grandes promesas de reconocer los fallos que, tras los resultados electorales, hacía en televisión todos los altos cargos del Gobierno, como mera parte de una estrategia política que, probablemente, tenía su origen en España o Cuba.

Como en los viejos tiempos, los diputados oficialistas, como Víctor Clark, siguen perdiendo el tiempo debatiendo sobre imaginarios planes internacionales para desestabilizar el precio del petróleo y minar la economía de países como Venezuela y Rusia. Pero poco dice de que, en España y otros países europeos, han aparecido millonarias cuentas de funcionarios de PDVSA y sus familiares, cuyos fondos de financiación ha sido la corrupción y hurto de las arcas nacionales. Al diputado, además, se le parece haber olvidado que los líderes "rojos rojitos" han sido quienes despilfarraron el dinero del ingreso petrolero y no invirtieron en otras áreas de producción que, además de diversificar la economía, ayudaran al país en los tiempos de las vacas flacas.

Mientras en la "revolución" siguen soñando con enemigos imaginarios, una nueva Asamblea Nacional lucha contracorriente para presentar soluciones. La respuesta oficialista ha sido, una vez más, el absurdo, como quedó demostrado en el artículo de opinión de Elías Jaua, donde se habla de privatizar los derechos humanos, siendo el régimen que el defiende el primero en estar denunciado en cortes de justicia internacionales por la violación sistemática de los derechos fundamentales de los venezolanos, así como de utilizar la fuerza policial y militar de forma exagerada con la única finalidad de atemorizar a la población y perpetuarse en las altas esferas del poder.

Aunque se está intentando limpiar la imagen de la corrupción nacional con la investigación a los supermercados del Gobierno, sería de ingenuos olvidar que ha sido el oficialismo quien creo estas instituciones de forma aberrante tras expropiar a empresas privadas, sitúo a sus "camaradas" de confianza y les cedió todos lo beneficios para que se hicieran ricos. Sin embargo, hay un aspecto aún más importante. Si su verdadero interés es terminar con los casos de corrupción, quizás la lupa deberían ponerla en los altos ejecutivos ministeriales que cuentan con millonarias cuentas en Europa o Estados Unidos, así como a las hijas de Hugo Chávez, quienes pasaron de ser unas humildes mujeres de Barinas a unas de las ricas de la región latinoamericana.

El Gobierno ha vuelto a su mundo de fantasía, pero los venezolanos son quienes, mientras su mandatario divaga en teorías conspirativas, deben afrontarse a la pesadilla que se vive en las calles del país, donde los alimentos son una carencia diaria, los medicamentos desaparecen por arte de magia y la delincuencia convierte a las ciudades en zonas más desgarradoras que la propia guerra. El pueblo está padeciendo los efectos de unos representantes que, mientras se sientan de brazos cruzados a escuchar pajaritos, hacen que el país se hunda aceleradamente y acabe con casi todas las oportunidades que conlleven a una recuperación y al progreso.

@JosePuglisi