El tufo chavista de Podemos

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Dudar sobre la vinculación entre el partido Podemos con el gobierno de Venezuela es similar a continuar creyendo que la tierra es plana. Los hilos que les unen escapan de la asesoría e intercambio económico a través de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) para constituirse en un tufo chavista que rodea a la tolda política de Pablo Iglesias, dejando en evidencia su deseo de acceder al poder a casi cualquier precio y con la única finalidad de, así como ha hecho la ‘revolución del siglo XXI’, afianzarse de forma indeterminada en el poder.

Los españoles, así como lo fueron los venezolanos en su momento, niegan la posibilidad del nacimiento de un autoritarismo, encontrando en el hombre de la coleta a un mesías de los necesitados que está dispuesto a luchar contra las jerarquías del poder. Sí, igual que aquel humilde hombre de Sabaneta de Barinas que buscaba destronar a una “casta” que se había concentrado en la mal llamada Cuarta República. Sin embargo, la petición de acceder a la vicepresidente y a los cinco ministerios clave para preservar el poder a largo plazo, hacen recordar la obra ‘Rebelión en la granja’, de George Orwell.

Así lo prometió Hugo Chávez y actualmente Pablo Iglesias, se invita a un borrón de los liderazgos previos para asumir a su figura mesiánica. No obstante, la historia (así como la novela de George Orwell) ha demostrado que esos intentos desesperados solo tienen por objetivo adueñarse de mayores cuotas de poder, siempre requeridas para evitar que “regresen los malvados”, mientras que los “salvadores” se aferran con toda fuerza a las sillas de mando. No es de extrañar que, así como ocurrió en la granja de Orwell, “los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro”.

Mientras en España reina la incertidumbre política ante el nacimiento de nuevos mesías, sus homólogos al otro lado del continente demuestran cuál podría ser el futuro de una mala elección. Sin embargo, Podemos ha intentado poner una manta sobre cualquier asunto relacionado con Venezuela, como quien esconde su suciedad debajo de la alfombra, pero incapaz de contener ese tufo que se escapa y llena todas las esquinas de la casas. En el caso del partido político, su interés desmedido por el poder y los trucos políticos escondidos detrás del cambio de la constitución o de los referéndums son unos de los olores putrefactos que recuerdan al chavismo.

Los españoles deben comprender que, a pesar de que Podemos ha intentado aromatizar su imagen para intentar agradar al electorado, su olor verdadero está marcado por apoyar las mismas ideas que, en Venezuela, han condenado a una población a padecer el autoritarismo político, la persecución, represión, censura y violaciones a los derechos humanos de todos aquellos que solo han alzado la voz para decir: no estamos de acuerdo. Huelan con cuidado y verán que, detrás de cada medida y falsas lágrimas derramadas, hay una peste a chavismo que busca contaminar el desarrollo ibérico.