Las claves de las protestas venezolanas en Madrid

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Desde que la última gran oleada de manifestaciones se despertó en Venezuela, las voces de protestas han tenido su eco en las principales ciudades de todo el mundo. Un apoyo que, desconociendo fronteras, ha buscado dar aliento a los estudiantes y sensibilizar a la comunidad internacional de la grave represión y ausencia de libertades a la que está sometida la población venezolana. La apuesta ha tenido su respuesta y, como se conoce, se han logrado importantes pronunciamientos contra las medidas implementadas por el régimen de Nicolás Maduro, como las que realizó el Parlamento Europeo el pasado 27 de febrero.

El epicentro de las manifestaciones internacionales contra la represión en Venezuela es Madrid. La capital española, que cuenta con unos 30.000 venezolanos, ha sido la única ciudad del mundo en registrar manifestaciones todos los días desde el comienzo de las protestas en el país latinoamericano. Día tras día, los jóvenes universitarios se han unido con las organizaciones civiles y los partidos políticos para sumar esfuerzos y organizar nuevas demostraciones de descontento contra las medidas del Gobierno y/o de apoyo a los manifestantes que están en la calle.

Como representantes de la segunda colonia más grande de venezolanos en el exterior (se estima que hay más de 200.000 ciudadanos en España), después de Estados Unidos, los manifestantes en Madrid han demostrado, con un gran compromiso, que la distancia no equivale al olvido. Por el contrario, han hecho gala de la creatividad para evitar que las protestas se convirtieran en actividades monótonas y perdieran apoyo. De ahí que, en las últimas semanas, los venezolanos dibujaran un S.O.S humano en Plaza de Colón, que recrearan ‘guarimbas’ de 40 segundos en Gran Vía, tiñeran del blanco de la paz al Parque El Retiro, organizaran caminatas de 4,2 kilómetros por los principales puntos de la ciudad y que, actualmente, estén preparados para una gran manifestación de 24 horas en la que están incluidas diversas actividades como vigilias, marchas y misas en honor a los caídos.

Más allá de la innovación, los manifestantes también han buscado objetivos específicos. El primero, lograr que el gobierno de España se pronunciara sobre los acontecimientos que están ocurriendo en Venezuela. Una meta que, tras mucho esfuerzo, alcanzaron por medio de las declaraciones del Parlamento de los Diputados en Madrid, donde se seguía una línea similar a la establecida por el Parlamento Europeo. A pesar de este éxito, los venezolanos en la capital española no se han dormido en los laureles y están trabajando en una campaña de sensibilización de la población española.

Transmitir el padecimiento de los venezolanos a la sociedad española es una labor muy compleja. Tras 15 años de propaganda oficialista en el exterior, la oposición cuenta con una imagen de “fascistas” que, en el caso de España, genera un rechazo inmediato por su asociación con la trágica dictadura del General Francisco Franco. Sin embargo, todo cae por su propio peso y las imágenes de la represión y torturas registradas durante las últimas semanas en Venezuela han sido un argumento internacional para demostrar que las actitudes antidemocráticas provienen de aquellos que se adornan con “palomas de la paz”.

Con el objetivo de desmentir las acusaciones de “fascistas”, los venezolanos en Madrid han realizado pancartas con imágenes de la excesiva represión del Gobierno, así como llevado pantallas gigantes a la Plaza de Colón para, a través de vídeos y declaraciones, evidenciar cómo el régimen de Nicolás Maduro está coartando las libertades de todos los ciudadanos y utilizando “fuerzas paramilitares” para permanecer aferrado al control político.

Todas estas actividades han requerido del esfuerzo y compromiso de organizadores y de manifestantes por igual. Los venezolanos en Madrid lo han comprendido y, hasta ahora, han trabajando conjuntamente sin buscar destacar a través del protagonismo o derroches de ego. Una labor que, si bien a veces parece flaquear, ha logrado mantenerse de pie por contar con un interés en común: la búsqueda de la libertad y el respeto de los derechos en Venezuela.

La estructura implementada por los manifestantes en Madrid permite que los jóvenes estudiantes, las organizaciones civiles y los partidos políticos trabajen de la mano y que cada uno, según su experiencia y recursos, se encargue de una parte determinada de la protesta. Lo que, evidentemente, conlleva a una mayor integración y distribución justa del peso del trabajo, sin que esto altere en mayor o menor medida su visibilidad durante las manifestaciones.

Por flexible, la estructura también ha permitido la integración de ciudadanos de otras nacionalidades en la organización de las protestas, como es el caso del español Alberto Casillas o del ucraniano Bogdan Katoula. A lo que se deben sumar tantas otras personas que, sólo por compartir los ideales de la libertad y la democracia, se han convertido en una pieza fundamental de las protestas de los venezolanos en Madrid, exigiendo incluso a sus propios gobiernos una postura crítica ante el régimen de Nicolás Maduro.

Las manifestaciones de venezolanos son la demostración de que cuando los ciudadanos se unen para luchar por su libertad, se genera un movimiento indetenible que desconoce de limitantes, fronteras o condiciones adversas. Aún el camino es largo, pero, de seguir firme el compromiso patrio, los pasos se aceleraran y nuevas personas se unirán a un nuevo sendero que conlleve a la democracia y a la libertad de Venezuela. Desde Madrid ya se ha comenzado a caminar, por lo que debes preguntarte: ¿lo ha hecho tu ciudad?

@JosePuglisi