El show de la gasolina

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Los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita siempre le exigieron a las concesionarias del petróleo durante los años treinta y cuarenta, que refinaran en Venezuela parte del petróleo que extraían. Este reclamo tomó fuerza durante el trienio adeco y la Creole y la Shell comenzaron a construir las refinerías de Cardón y Amuay en el estado Falcón. Posteriormente, se edificaron las refinerías de Puerto La Cruz y El Palito, hasta conformar una capacidad de refinación de 1.030.000 barriles diarios de petróleo de donde se obtiene gasolina, diésel, combustible para aviones y querosén entre otros productos.

Ese parque refinador ya no existe, literalmente hablando. Lo destruyó Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Ellos dos. Lo que queda son escombros de aquel portentoso complejo industrial, que fue orgullo de Venezuela. Recordemos que con la llegada de Chávez al poder en 1999 se empezaron a realizar cambios fundamentales en la gerencia y PDVSA fue manejada por gente tan voluntariosa como ignorante en sus áreas medulares. Allí están los resultados. Luego vino la masacre laboral de 2002, donde Chávez se deleitó despidiendo más de 20.000 trabajadores, liquidando a quienes estaban en huelga y a quienes no. Allí comenzó parte del problema. Lo demás es historia conocida: PDVSA pasó ser la sucursal financiera del PSUV y su agencia de empleo. Los recursos que se le negaban a la inversión y al mantenimiento eran los que alimentaban la maquinaria proselitista del PSUV.

En la noche del 25 agosto de 2012, un incendio consumió la refinería de Amuay y afectó a la de Cardón, provocando más de cincuenta muertos, ciento cincuenta heridos e incontables viviendas dañadas. En plena campaña electoral para las elecciones presidenciales del 8 de octubre de 2012, el día 26 de agosto se presenta Hugo Chávez en el lugar del incendio y tras declarar como experto sobre el tema, cerró con esta frase para la historia “el show debe continuar”, refiriéndose a las elecciones donde resultó ganador. Lo cierto es que ese incendio le proporcionó una herida mortal al parque refinador de Venezuela, del cual no se pudo recuperar, visto el deterioro de las refinerías de El Palito Puerto La Cruz. Ya con Maduro en el poder después de 2013, se comenzó a apreciar con mayor intensidad la magnitud del problema, al tener Venezuela que importar gasolina, cosa que no hacía desde los años cuarenta, porque hay que recordar que la gasolina consumida en aquellos tiempos provenía de Aruba y Curazao.

Lo cierto es que actualmente con un consumo mermado, que apenas llega a 70.000 barriles diarios cuando en 2012 era de 300.000 barriles diarios, la industria petrolera no es capaz de cubrir la demanda local, teniendo que recurrir a las importaciones, primero desde Estados Unidos y ahora desde Irán, con buques que tienen que navegar más de 12.300 kilómetros para llegar a las costas venezolanas. No hay gasolina suficiente y florece el mercado negro, manejado por policías y guardias nacionales donde el litro se cotiza hasta en US$ 4, la gasolina más cara del planeta. Que siga el show. @JoseAGuerra

José Guerra