La visita de Michelle Bachelet

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Recientemente estuvo en Venezuela la doctora Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile y actualmente Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Naciones Unidas. Fue una visita que el régimen trató de evitar pero no pudo y la cual fue precedida por el grupo de trabajo que meses atrás pudo constatar el deplorable estado de la salud púbica. Ya en el país, Bachelet pudo reunirse con todos los sectores políticos y sociales y conocer de primera mano la crisis terminal que sufre Venezuela.
Ha sido de particular significación los testimonios de los defensores de los derechos humanos y especialmente la de familiares de presos políticos y de los militares detenidos. Lo que se ha podido conocer de esos relatos son desgarradores acerca de las torturas que en el Sebin y la DGCIM sufren los detenidos por razones políticas, situación que debe llamar atención a una persona cuyo padre fue asesinado por Pinochet y donde el gobierno del dictador hizo la tortura una práctica cotidiana. De acuerdo con esos relatos, es inimaginable la crueldad con la cual los agentes de los cuerpos policiales someten a tormentos los prisioneros políticos, hechos que van desde el encierro en cuartos con luz eléctrica permanente, hacer comer sus heces fecales al preso, la famosa bolsa plástica colocada en la cabeza de la persona para provocarle asfixia mecánica, todo ello con el objeto de que se declaren culpables, tal como contaron los familiares. Esta actuación de los cuerpos policiales y militares ha retrotraído a Venezuela a etapas superadas por la humanidad en lo relativo a los derechos humanos. Pero como no hay tortura sin torturadores, es claro que se trata de una política de Estado eficazmente llevada a cabo por agentes entrenados para ese propósito.

También debe estar la comisionada Bachelet al tanto de los procedimientos y actuaciones del FAES, ese tenebroso cuerpo de acciones especiales de la PNB cuyo cuestionamiento es generalizado sobre todo en los sectores populares donde los funcionarios matan a jóvenes sin motivos aparentes. Fue impactante hace días la protesta en Petare tras la muerte de varias personas a manos del FAES, quienes fueron sacadas de sus casas y ultimados. De igual forma expresaron los parientes de los muertos que en los procedimientos los agentes se roban las pocas pertenencias en las humildes viviendas, mostrando especial interés por los teléfonos celulares.

Va ser de suma importancia el informe de Bachelet para terminar de desnudar ante el mundo la naturaleza de la dictadura que sufren los venezolanos y que ello contribuya a buscarle una solución política a este calvario que padece nuestro pueblo.
José Guerra