Los vasallos de Stalin

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Este viernes y sábado se reunió en Caracas la asociación de organizaciones partidarias de las dictaduras de izquierda del mundo, agrupadas en lo que se conoce como el Foro de Sao Paulo. Concurrieron a esa cita connotados representantes de la corrupción Latinoamericana representados por sus cabecillas del Partido de los Trabajadores de Brasil, el Partido Justicialista de Argentina y lo que queda del partido de Rafael Correa en Ecuador, todos ellos acusados de corrupción y en el caso de Lula Da Silva, pagando condena. Han tratado de revivir el cadáver insepulto de la III Internacional creada por el stalinismo para someter a los partidos satélites de la desaparecida URSS y puestos ahora a girar en la órbita de Cuba y Venezuela, sus modernos referentes.

Esta especie de internacional de las tiranías tiene una manera particular de ver al mundo. Según ellos hay dictaduras buenas y dictaduras malas. Las malas son aquellas que no comparten la filosofía del marxismo leninismo y las buenas aquellas que si suscriben la ideología marxista leninista. Así de simple. En esa lógica de los saopaulistas, Augusto Pinochet fue un tirano y un asesino y en cambio Fidel Castro fue un libertador de Cuba, demócrata y casi un santo. Con este rasero jamás han condenado las atrocidades que el régimen cubano ha ejecutado contra su pueblo y siempre encuentran explicación en el bloqueo de Estados Unidos, a todos los males que ese pueblo sufre y padece sin reparar en el hecho que lo que ha fracasado ha sido el modelo socialista que ha sumido a Cuba en la improductividad, el hambre y la prostitución.

Para estos cruzados de las causa de las dictaduras, en Venezuela existe un democracia perfecta. Que la pérdida de más de la mitad del tamaño de la economía entre 2014 y 2019 es provocada por las sanciones impuestas por Estados Unidos, que la hiperinflación obedece a la acción conspirativa de los especuladores, sin detenerse un minuto a pensar que Venezuela entre 2007 y 2014 recibió una suma de dinero monumental por exportaciones petroleras y que además se endeudó y que con esos fondos se hubiese podido conformar una economía próspera y estable para beneficio del pueblo venezolano. Un país como Venezuela con niveles de pobreza de ingresos de 80% de su población debería llamar a la reflexión a la gente sensata así sea de izquierda, pero no, ellos buscando siempre explicaciones acomodaticias descargan todas las culpas de su fracaso en otros, en particular en los Estados Unidos y en quinenes creemos un cambio que restaure la democracia.

Para nosotros dictadura es dictadura aunque sea del proletariado como bien dijo una vez Alfredo Maneiro. Y esta es una diferencia de fondo con estos nuevos escribas y relacionistas públicos del Foro de Sao Pablo. Afortunadamente, América Latina ha girado no a la derecha como estos propagandistas vocean, sino hacia la democracia haciendo de la lucha contra la corrupción una política de Estado, como lo hacen los presidentes Mauricio Macri de Argentina y Lenin Moreno de Ecuador, quienes han desmontado el entramado de corrupción creado por Néstor y Cristina Kirchner y Rafael Correa. Pero también se ha revitalizado la democracia como forma civilizada de gobierno y manera de vivir de los pueblo.

José Guerra