De la conflictividad a… la muerte

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El régimen de NM apareado a un cuerpo armado cobarde criminal aumenta la conflictividad para el 23F y transforma un hecho de Ayuda Humanitaria en una abierta confrontación provocada, peligrosa y primitiva que afectará a lo interno del cuerpo societal venezolano, sin medir por torpes e ignaros las consecuencias en la geopolítica continental cercana al concepto de Seguridad Colectiva. NM como cualquier político pendenciero amarrado a un grupo de generales inconscientes, impreparados y cobardes, apuesta a un conflicto con consecuencias impredecibles para la sociedad venezolana, para el Estado-nación y para la historia política del continente.
NM no entiende de política, menos de geopolítica y absolutamente nada de Ayuda Humanitaria. Es el típico comunistoide que sin saber del comunismo, menos del marxismo y de Marx, se cree socialista, es decir, un tirano que agrupado con la fuerza cree que puede arrear a una sociedad como la venezolana, pero además es tan tope que no termina de entender que la violencia exponencia mayor violencia. El Ambiente Político Real Violento que vive Venezuela desde el 20 de octubre del 2016 cuando él como Presidente impidió la convocatoria del referéndum revocatorio, se repite el 4 de noviembre de 2017 cuando declara que “ni con balas ni con votos entrarán a Miraflores” y más tarde el 14 de enero crea un Plan Zamora 200 que permite el uso de las bocas de fuego en manifestaciones públicas. Todo lo anterior, habla de su indolencia intuito persona, lo cual lo incapacita para ejercer la política por cuanto lo poco que sabe gira alrededor de la polemología como ciencia de la guerra y la conflictividad y no de la política.
NM y su grupo de incapaces e indeseables hombres de armas se deslizan hacia el 23 de febrero, fecha establecida por el diputado Guaidó -que pareciera no tener sentido ni razón- para que ingrese una Ayuda Humanitaria. Ayuda Humanitaria que sí requieren muchísimos hombres, mujeres y niños, hospitales y farmacias ante una sociedad ahuecada que ahora con violencia vive y se desliza hacia la Calamidad Político Social. Pero NM y sus bastardos generales, junto a provocadores de oficio y criminales de profesión, creen que pueden atemorizar a los demócratas venezolanos que, como mayoría democrática, demandan de la ayuda humanitaria pero los provocadores criminales de profesión creen que pueden atemorizar, contener y/o paralizar a los demócratas venezolanos, a los países del continente americano y a la democracias del mundo.

Grave error, peligrosísima acción politiquera que pudiera dispararse en una violencia con resultados colectivos muy graves, afectando a muchos inocentes que, igualmente, pudiese terminar en que algunos hombres de uniforme aún en contra del caporal, del delator y del comisario político se arriesgaran a sublevarse y permitieran el ingreso de la Ayuda Humanitaria y /o que un grupo de héroes civiles se inmolaran frente al 23F que establece un límite sin sentido y que llama definitivamente a una confrontación armada. Eso también es un acto de irresponsabilidad por parte de quienes no son capaces de abrazar la política, y con ello pudieran conducir al cuerpo societal venezolano a un posible punto de ignición. Punto de ignición en el cual pudiera crearse y crecer una violencia que conduzca hasta una guerra civil: Un verdadero drama.

Frente a este drama, la política como ciencia clama que se comprenda la gravedad que, desde ya significa el 23F y el Costado Nor-Sur-Occidental. La responsabilidad política, obliga, impone a que los actores políticos a que comprendan, entiendan y admitan el gravísimo peligro que corre la sociedad venezolana. Seguramente, no serán capaces de comprenderlo y entonces se requiere de una extraordinaria responsabilidad del ciudadano para que dicte una magistral clase de política. Política entendida como ciencia y arte que procure que las partes se distancien y concilien para evitar la destrucción. ¡El líder! ¡Los lideres! o ¡Liderazgo!, están impuestos de ser responsables frente al momento del 23F como la coyuntura política creada y el registro histórico que ocurriría…y de ello no tienen excusa.

Drama y error se mezclan en un Ambiente Político Real Violento que lo atiza la geopolítica continental, alertada de que Venezuela como Estado es una Amenaza. Esa Amenaza que es Venezuela, que es su política y su cuerpo societal, tendrá que generar energías en los ciudadanos para que distante de las pasiones puedan otear el grave peligro de la violencia y su posible paso inmediato a la guerra civil. Los ciudadanos venezolanos llenos de fe democrática tienen, entonces, un rol fundamental en esta provocación del ingreso de la ayuda humanitaria el 23 de febrero. Ayuda Humanitaria que ha polarizado a un régimen cobarde, tirano y comunista, que no oye las voces de los demócratas, que no entiende de la paz social, que está alejado del gentilicio del venezolano y que la maldita ideologización cubana los ha puesto al servicio de la tiranía.

La tiranía como violencia y el sin sentido de un gobierno que cree que puede mandar, por cuanto es incapaz de conducir, conciliar y ganarse el respeto de quienes constituyen el más importante factor: el ciudadano. Los ciudadanos demócratas, entonces, estamos llamados a reflexionar sobre la crítica situación política, combinación de la intransigencia y la violencia militarista perversa e inmoral, y la posibilidad de recoger y poner al servicio del cuerpo societal una Ayuda Humanitaria. Ayuda Humanitaria que ha servido hasta para que en Venezuela pudiera darse un proceso de Seguridad Colectiva, previsto en el Pacto de Rio de Janeiro.

Seguridad colectiva habida cuenta la responsabilidad que tiene el hemisferio de mostrar una acción comunitaria, que facilite y permita una función protectora que requiere hoy un país partido en dos masas sociales, separadas por la violencia de un régimen cobarde y por la falta de tino y orientación de quienes reclaman una democracia que necesariamente obliga, antes que nada, al desenvolvimiento de una Transición Política Concertada. Transición Política Concertada que tiene que ser vista como un proceso de socialización, que quiere de tiempo, adiestramiento y de instalación para que mediante la desobediencia civil se logre la Huelga General y con ello se contenga al bestiario militarista y a su soporte comunistoide de la América Latina y el mundo.
José Machillanda