La deserción mata al 20M

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Las múltiples deserciones de Oficiales Subalternos y Superiores del cuerpo armado muestran la posibilidad de un proceso de desestructuración máxima a lo interno de la agrupación militar, con lo cual se mata de una vez la posibilidad del Plan República para la falsa electoral del 20 de mayo intentada por la tiranía de Maduro-Padrino. Deserción y desestructuración armada que nacen de la miseria exponencial, que ha venido acunando la Revuelta que sigue y crece. La deserción y la desestructuración se nutren de la miseria exponencial que crecerá a calamidad político-social con lo cual se llega a la violencia política, que desde ya procura un régimen incapaz de motorizar un Ambiente Político Real Electoral.

El Ambiente Político Real Electoral no será posible. Quienes lo expresan de la mejor forma son un grupo importante de miembros del cuerpo armado, que además de sentir el enorme engaño de esa organización, avizoran el fin y el fracaso de una mafia política. Mafia política que como gobierno padece del rechazo generalizado de quienes no votarán, porque el hecho electoral no fue convocado sino impuesto por un decreto antipolítico, irracional y cobarde de una Asamblea Constituyente que no tiene nada que ver con una asamblea ni menos constituyente. Esos convocantes sólo son compañeros del fracaso que los desertores de uniforme muestran desde ya como un imposible.

Un Ambiente Político Real Electoral tiene que ser entendido como un clima en el cual un conjunto de acciones múltiples orientan al cuerpo social venezolano, para que fundamentado en la Ley de Procesos Electorales y la Constitución, puedan cumplirse la fase preelectoral, la campaña y por último el voto. Con ello los ciudadanos podrán cumplir con una elección por selección mediante un voto libre, directo, secreto y sin cooptación, ni amenazas pero además con una campaña ajustada a la selección de la autoridad que se quiere elegir.

La deserción y la desestructuración del cuerpo armado esta advirtiéndole a Nicolás y a Padrino —uno como candidato y otro como responsable del Plan República— que no habrá elecciones y, mucho menos, Plan República. Si Padrino López se atreve a hacer el Plan República no existirían efectivos. ¡Claro!… Él presentaría a una organización de relleno en la cual se privilegiaría los círculos de la violencia, los componentes del Frente Francisco de Miranda, completándose con el lamentable y doloroso cuadro de lo que aquí se llama Milicia, quizás la vergüenza más sórdida creada por la revolución socialista, que no es revolución y ni es socialista, pero si es arbitraria, mala y mentirosa. Entonces, la sociedad venezolana está en presencia del Estado Cuartel.

La deserción y desestructuración dentro del Estado Cuartel es un síntoma que tiene que ver con la Revuelta, y la Revuelta evoluciona por perversión a la miseria exponencial y, sobre todo, de la falta de mando, la inexistencia de comandos y de una condición paupérrima de quienes engañados lo han hecho pertenecer a un cuerpo oscuro, torcido y sobretodo alejado de la condición profesional del hombre de armas. Por todo lo precedente, resulta obvia la deserción y la desestructuración ya que hay razones individuales, familiares y colectivas para que venezolanos decentes -disfrazados con un uniforme que nada tiene que ver con la defensa- muestren el coraje propio de la Revuelta para decirle públicamente a quienes resisten -por la vía de un discurso perverso- que la deserción y la desestructuración de miembros del cuerpo armado son las muestras patéticas y fehacientes de rechazo al absurdo de la falsa electoral del 20 de mayo.

El Ambiente Político Real Electoral desde ya fracasado, que intenta imponer esta tiranía tiene que confrontar la deserción, la desestructuración, el desnivel entre Generales y Tropas y la necesidad de rellenar un supuesto Plan República con miembros de organizaciones extrañas. Organizaciones que tienen la responsabilidad de responder por la seguridad física del hecho electoral y tal cual la realidad actual no podrán hacerlo. El hecho electoral del 20 de mayo no tiene destino. No tiene destino por cuanto desde su inicio ha estado viciado por una pretensión ideológica de un régimen, que por arbitrario irrespeta la dignidad y los valores democráticos del venezolano, imponiendo el Estado Cuartel.

El régimen de Maduro-Padrino que todavía cree que puede maniobrar y manipular al cuerpo armado debe tener claro que ello es imposible, como consecuencia de la deserción y de la determinante desestructuración del cuerpo armado más el grotesco contraste entre Generales y Tropas. Todo lo anterior muestra el fracaso de quienes debieran ser Comandantes, que no pueden serlo porque no tienen a quien comandar. La falta de mando y comando más la presencia de la miseria exponencial junto con la Revuelta potenciarán la deserción y la desestructuración para hacer imposible el Plan República. El hiato Maduro-Padrino desde ya está presente en un real fracaso en cuanto a seguridad y participación política se refiere en la falsa electoral del 20 de mayo. @JMachillandaP
José Machillanda