La geopolítica pescuecea al madurismo

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América Latina vive, sufre y padece una violencia social repentina, bruscamente extrema con niveles de violencia, organización, soportes y recursos humanos, comunicacionales e instrumentales que llaman al escrutinio y análisis político y geopolítico; consecuencia del impacto de la 74ª Asamblea de las Naciones Unidas y su resultado critico, central, como lo es la decisión de la mayoría de Jefes de Estado de impedir el establecimiento de impedir el establecimiento otro país comunista en el hemisferio. Guardando las distancias, la 74ª Asamblea de las Naciones Unidas expresó por parte de la mayoría de los Jefes de Estado la inconveniencia de que en Venezuela se mantuviera el socialismo-madurista-militarista, definiéndolo como una Real Amenaza para el hemisferio occidental.

Amenaza geopolítica que la Venezuela de 2019 con su visión marxista, violenta y adireccionada, se aparta de la concepción democrática del venezolano en la región. Visión marxista que intenta establecer en el continente una zona de conflicto-guerra, privilegiando a una economía controlada por el Estado venezolano y una ideología que obedece a Relaciones Internacionales según lo decida Rusia y China. Venezuela para 2019, quede claro, fue y es ahora una sociedad que deviene de raíces históricas, religiosas, económicas y sociales propias de la libertad, ejerciendo una reconocida ética y un proyecto ético que se asienta en la paz, en el derecho y jamás en el dominio y la violencia que hoy predomina en el madurismo.

El proyecto marxista-madurista tiene un espacio y tiempo variables y hoy son críticas estas dos variables, ante la geopolítica continental en la que ambos son infinitamente valiosos para los venezolanos demócratas, que obedecen al libre albedrío y jamás al dominio de los intereses del Estado. El ciudadano de 2019 ama la libertad, pero el proyecto chavista- madurista-militarista es autoritario, primitivo y es tan cierto ello que ha sido capaz de construir la desgracia de la diáspora. El espacio y tiempo son propios de la geopolítica, que hoy aparecen frente a la barbarie golpista de la dictadura militarista, no quiere entender los factores geográficos, económicos e ideológicos que guiarán al estadista para conducir a la política y que aconsejarán al militar para el ejercicio de la defensa.

En consecuencia, la decisión geopolítica de los Estados del hemisferio occidental aterra al chavismo-madurismo, que se atrevió a convocar al Foro de Sao Paulo en Caracas y desde allí, llenos de pánico y enloquecidos, pretenden prender la pradera en el continente y enfrentar la decisión de la 74ª Asamblea de la ONU. Llenos de locura y demencia política se han atrevido a instrumentar en el hemisferio acciones que reflejan con pruebas cuanto ha acontecido en el Ecuador, el inicio de la Segunda Marquetalia en Colombia, la violencia extrema que vive Chile y las intranquilidades de cualquier otro país del hemisferio, que están todos dispuestos de manera consciente y valiente “a contener esta hoja de ruta perversa, primitiva y anti-política” para neutralizar la Amenaza del régimen madurista-marxista por la vía de la geopolítica y, necesariamente, de su instrumento el TIAR.

El madurismo, a pesar de lo previamente descrito y de la posible aplicación del TIAR como legítima defensa colectiva, invoca a la violencia para que crezca la incertidumbre económica, política y social en la región que es propia de la Imaginación Geopolítica de la barbarie en contra del continente democrático. Región que se niega aceptar a un régimen, que como Amenaza, intenta desajustar los empeños democráticos del continente. Así, hoy en Chile, Perú, Ecuador y Colombia maniobran en concordancia con la red de agencias internacionales, el Foro de Sao Paulo, la segunda Marquetalia, el narcotráfico y sobre todo los Ejércitos Gansteriles Socialistas, que pagados con dólares robados a la administración del Estado venezolano sirven para construir la parapolítica, mediante la moción política multidireccional que genera ya una ralentización del orden y la paz social en el continente.

El chavismo-madurista militarizado, provocador y subversivo, está arrinconado por la geopolítica del hemisferio. El mensaje es simple, su existencia como Estado Comunista es inviable, Venezuela y los venezolanos no lo toleran -no obstante el arrinconamiento que sufre el cuerpo social y la ineptitud de operadores demócratas- que no han entendido que la violencia y barbarie regional requieren una respuesta de la ciudadanía democrática. Ciudadanía que exprese, que evoque a los demócratas capaces de enfrentar a la violencia y muestre al ciudadano que no traga la insensatez del desespero de los rojos, frente al rechazo de la región democrática.

El chavismo-madurista impregnado de violencia, esa que recorre al continente, servirá para que la democracia y a los demócratas amarrados a la geopolítica regional y a la imaginación geopolítica democrática en el marco geográfico del hemisferio, hagan valer la ley. La ley en forma de la Constitución, la ley ética, las leyes de la política y de la ciudadanía. La violencia que recorre el continente potencia la cooperación entre pueblos, instituciones y organizaciones para resguardar el bienestar de hombres y mujeres de derecho, que creen en la democracia y rechazan la violencia.

Los grupos políticos y la política en Venezuela tendrán que emplearse para potenciar la participación de la ciudadanía y sus instituciones en la búsqueda del orden social, de las metas económicas y de los objetivos políticos. Es decir, que la Imaginación de la Geopolítica de los venezolanos y de los latinoamericanos operarán como sistema–lucero guía, que vaya a la raíz de la historia del venezolano como expresión de un rasgo que desprecia y rechaza la barbarie, la barbarie y el primitivismo–socialista militarizado, que es la expresión de un modelo arrinconado que no entiende de geopolítica y hoy está cercado por el TIAR. @JMachillandaP

José Machillanda

Director de CEPPRO