La patria no está adormecida, sino mal dirigida

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Pasados seis meses de la Ley de Estatuto la sociedad democrática del país sufre una convulsa realidad política, incomprensible y desgraciada, como consecuencia de una híper-militarización en soporte a una tiranía inmoral y cínica que, acorralada por el campo internacional, se ceba en el maltrato y la persecución cruel y criminal sobre la ciudadanía democrática. Ciudadanía que huye y es diáspora, que crea tensiones máximas en el hemisferio, que sufre una inmensa pobreza mientras los laboratorios revolucionarios generan misperception, hasta acusar a actores políticos democráticos para exponenciar el Ambiente Político Real Violento.

Ese régimen cobarde, atrincherado en el Momento Político de Tensión Militar que va entre el 24J y el 4A con un corte el 6J, emplea al cuerpo armado a su servicio para crear expectativas y acciones de distracción, confusión y acusación sobre una oposición política que no ha sido capaz de construir una respuesta como consecuencia de un liderazgo carente de instrumento para el análisis y de data que relacione los ejes del sistema. Respuesta como corresponde, como en este caso en un Ambiente Político Real Violento, la necesaria y definitiva decisión del liderazgo para definir una transición política que privilegie al ciudadano democrático como protagonista para mostrar el derecho de los demócratas a su autodefensa colectiva. Autodefensa colectiva que significa la conjunción entre la ciudadanía y el real liderazgo político, es decir, ese que tiene legitimidad de origen, experiencia y práctica en la ejecución de la política para instaurar la desobediencia civil. Desobediencia civil que arribará a la huelga general y confrontará a la tiranía cobarde. Tiranía que ya sufre un resquebrajamiento, que ahora se une a las raíces sanas y a la revuelta, por la cual el mundo ya sabe cuánto es la fragilidad y el rechazo general de este entramado marxistoide.

La sociedad valiente, esta sociedad venezolana reclama una autodefensa colectiva, así estoicamente ha dispuesto su mejor talante de participación para hacer masa crítica y construir respuestas, pero esta masa crítica requiere de liderazgo. No es verdad que los venezolanos están adormecidos ¡No!… lo que están es mal dirigidos. Todavía la ciudadanía no entiende la acción del 30A y menos de la del 11M, y la sociedad –esa que participa- de lo que está urgida es de una fuerza que motorice la desobediencia civil, para lo cual se están requiriendo líderes: líderes políticos. Líderes que activen la desobediencia civil masiva, donde el gran actor y centro es el ciudadano acompañado por un liderazgo auténtico, regional y nacional.

Será el liderazgo de cada estado, más los prohombres, más los maestros locales, más la Iglesia junto a la sociedad que como grandes actores de este momento crítico, impulsarán la desobediencia civil. De cuanto se trata es de conducir, de motorizar y de orientar con participación política real a toda una sociedad democrática, valiente y corajuda, que ya no soporta más a este bloque de vándalos, cobardes y farsantes de un régimen insostenible e inmoral, que fue capaz de mostrarse el 5J con los generales CLAP.

La sociedad democrática encarajinada, donde sobra ciudadanía y falta liderazgo –léase sujetos distantes de la epísteme y la doxa- muestra en el eje política doméstica una diáfana y concreta respuesta de participación política contendiente en contra de toda la persecución, maltrato y encarcelamiento del régimen que se siente tumbao. Tumbao porque se olvidó que las bayonetas sirven para Todo, menos para sentarse sobre ellas. El Ambiente Político Real Militar verifica una vez más que la tiranía marxista militarista tiranizada tiembla, pero además es incapaz y lo que logra el 5J es una muestra de su alocamiento y del empleo de unos disfraces armados. Todavía hoy… no se conoce del alto mando y su posible funcionamiento ¡La sociedad democrática ve que el régimen tiembla y lo policial cobra la mayor preocupación y ocupación del régimen!

El régimen, ahora Estado Policial, lo enfrenta una ciudadanía participativa que reclama un liderazgo en tiempo y acción para cambiar por la vía de la desobediencia, a un nuevo Ambiente Político Real Democrático que con participación política estremezca a un régimen que está boqueando, porque sigue atado a la polemología mientras lo que requiere la república es la política. Es el tiempo de líder democrático, que con cuidado, coraje y genio amase la participación política para detener al comunismo, desviar los peligros y reponer la democracia. La democracia que devendrá de la desobediencia civil sin amagos, sin fechas establecidas, pero con una conducta política ejemplar, cierta, concreta, que muestre a una ciudadanía que bien conducida por un liderazgo ético, será capaz de consolidar un liderazgo que restituya la democracia y desplace a la barbarie. En ese momento estaremos en presencia de la autodefensa colectiva de la democracia venezolana.

Dr. José Machillanda

Director de CEPPRO