La violencia extrema frente a la civilidad democrática

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El régimen socialista militarista en una extrema escalada antipolitica, ejercita la violencia política suplantando a la política, tal como lo ha venido haciendo desde el año 2017, cuando impidió por la vía armada el referéndum revocatorio a la sociedad democrática venezolana. El régimen y su barbarie con sus grupos armados irrumpen en la sede de un partido político, de espaldas al crítico momento político electoral creado en el país para conmocionar a la República. Esta intervención -cobarde y peligrosa- es un hecho abominable que niega la Constitución, las leyes y, sobre todo, al venezolano demócrata ciudadano.

El régimen ahogado y acobardado por la decisión de la mayoría democrática de ignorar la farsa electoral, recurre a la violencia política. Violencia política que ha tenido una respuesta política para el arrinconado grupo de comunistas, que se niegan a comprender el rechazo categórico de los demócratas. Rechazo que categóricamente se ha expresado frente a la violación de la Constitución. El ciudadano que ya se agrupa en un Movimiento de Renacimiento Político, para alcanzar vía la Resistencia Civil la transición política en Venezuela. La oposición democrática y sus líderes, prohombres, amas de casa, operadores políticos regionales junto a los líderes políticos vecinales, rechazan la barbarie de las bocas de fuego y el comunismo marxista. Comunismo marxistoride que asaltó la ecuación política por la vía de dos golpes de Estado desde 1992.

Las fuerzas democráticas haciendo política con civilidad, pero además con coraje, reconstruirán la democracia que establece la Constitución, es parte de la ciudadanía venezolana del siglo XXI. Ciudadanía que rechaza la violencia, que reclama su derecho a vivir civilizadamente, que le asquea la corrupción, el militarismo y la entrega de la República a grupos e ideologías perversas, ajenas a la filosofía, sociología y modo de vida del venezolano democrático. La ciudadanía democrática toda, aún dentro del clima de desespero, tristeza y miseria, impuesta por este régimen incapaz ha entregado al comunismo, ya tiene una respuesta a la Farsa Electoral.

El ciudadano demócrata está claro que un movimiento político electoral en un ambiente de fraude y negociados, su respuesta debe ser “hacer política, ténganlo claro… la ciudadanía frente al conflicto, frente a la violencia extrema de la barbarie militarista ejercerá la política. Política entendida como consenso activo y voluntario con protagonismo y garantía de libertad, amparado por la Constitución y las leyes. Totalmente distante del totalitarismo de practicas autoritarias, que por ignorantes se creen Amos. Para ello emplean la fuerza bruta en contra de la democracia decente, donde brilla el ser libre y estar en libertad.

La violencia extrema como expresión de la barbarie militarista, ha sido respondida con civilidad propia de la democracia liberal, en abierto repudio al primitivismo y en la convicción que el movimiento de renacimiento político democrático representa un patrimonio doctrinario de una organización histórica, los demócratas venezolanos del siglo XXI que están dispuestos a defender su libertad. Movimiento que habla de movilización social y de la decisión de una masa de ciudadanos, que se desplazarán en forma grupal, con decisión cívica, libertad y sentido de la historia como grupo que quiere vivir en democracia y así lo harán.

La civilidad tiene la palabra y la acción que la venezolanidad hoy la entiende como raza, raza amante de la libertad y creadora de la democracia. Democracia que logrará reinstalarla como una ecuación política, donde el individuo esta por encima de la comunidad y el Estado, tal como venia ocurriendo desde 1958 hasta los dos golpes de Estado del 27 de febrero y 4 de noviembre de 1992. No será jamás el golpismo, el militarismo y menos la barbarie, quienes podrán imaginarse que ocuparan el espacio de la democracia. La democracia tiene como recursos fundamentales la existencia y presencia de la libertad, el derecho y la norma. Y Venezuela desde hace tiempo respeta una Constitución que es la súper ley.

La civilidad más la movilidad social, más el cuerpo societal como Movimiento de Renacimiento Nacional identifican la masa democrática de la República en movilización. Se convierten en la fuerza de la República, que proclama el Estado y el Estado de Derecho para en consecuencia enfrentar y responder a la barbarie militarista al margen de la ley. Es la específica activación de las masa por parte de ellos ciudadanos políticos, de la Venezuela decente como organización, quienes desde ya han dicho y dicen ¡No a la barbarie! La civilidad es una fuerza, fuerza cierta y organizada, que frente a esta insensatez del militarismo tendrá una repuesta política de gran alcance, con un comportamiento de defensa a la democracia que aspira el 87% de venezolanos. @JmachillandaP

José Machillanda