Chavismo, ¿final a corto o mediano plazo?

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Lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, el chavismo no es una ideología ni una corriente política, es una mentalidad explotada por un populismo que, aunque comenzó con algo de sofisticación, culminó siendo uno más del montón, tan vulgar como sus predecesores. El deshonroso espectáculo decembrino de protestas por un pernil regalado y los bonos en época electoral son la mejor demostración de su pedigree.

Chávez apostó a la petróleodependencia, más de una vez confesó en sus interminables programas televisivos que “el preció del barril nunca bajarían", que llegaría a 500 dólares o más, desconocimiento del tema que produjo la destrucción del aparato productivo, basar definitivamente la economía del país en el espejismo del boom petrolero. Pero eso no es todo, el chavismo ha sido tan torpe que a pesar de su errada premisa hizo de PDVSA (la tercera petrolera mundial en el 98) una empresa quebrada y endeudada en 2018.

La corrupción con lazos internacionales, además de otras graves acusaciones, así como el secuestro, el abandono de la vía constitucional y democrática, lo han acorralado sin salida, lo que el gobierno llama “Guerra Económica” no es más que las consecuencias de sus actos: leyes impuestas a garrotazos, centralización desmesurada de todos los aspectos de la vida nacional, represión atroz, violaciones progresivas de derechos humanos, entre otros dantescos comportamientos, le han valido sanciones internacionales que a la final terminan afectando negativamente al pueblo, el chavismo hace lo que le de la gana dentro de nuestras fronteras, fuera de ellas la realidad es muy distinta.

Es necesario comprender que el chavismo ha significado la peor sanción contra los venezolanos, tanto que obliga que una cajita de comida vilmente partidizada sea la única forma de alimentación en el país ¿Cómo aceptar semejante aberración en pleno Siglo XXI? Todos los aspectos de la vida han sido limitados, condicionados, racionados ¡hasta la Constitución! hoy supeditada a la voluntad de 545 asambleístas del PSUV. Hoy el país está muchísimo peor a como decía el gobierno podía estar “sí gobernara la derecha”… nada tiene sentido.

Conclusión: Sí a través del diálogo o algún pacto con sectores políticos el gobierno logra el reconocimiento de la ANC, lo que hoy es indignante sobrevivencia se convertiría en un constitucional estilo de vida, el país continuará empeorando como lo ha hecho todos estos años sin sanciones y altos precios del barril, el colapso y caída del régimen sería por igual inevitable, pero se alargaría innecesariamente el sufrimiento del pueblo.

Sí la oposición decide abandonar definitivamente acercamientos con un régimen indolente, que solo manosea a su conveniencia mecanismos democráticos, dejaría al gobierno continuar su rumbo autodestructivo, su aislamiento definitivo. Es verdad, el pueblo pagaría las consecuencias (igual lo ha venido haciendo), pero el final de este oscurantismo estaría mucho más cerca… llegó la hora de las decisiones determinantes.

Nadie apostó la caída del chavismo, a las tragedias generadas, es una consecuencia inevitable a su proyecto obsoleto, caduco… indolente. @leandrotango
Leandro Rodríguez Linárez