¿Elecciones libres en castrismo?

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Los venezolanos estamos a punto de hacer un descubrimiento que pudiera cambiar la historia del continente, estamos a punto de celebrar “elecciones libres en castrismo”, si ello es así estaremos aportando al mundo una receta cuasi mágica para acabar con dictaduras tan atroces como la cubana, sino estaríamos haciendo un chusco universal a la vez de, contrario a lo que se garantiza, estaríamos fortaleciendo este tipo de inescrupulosos regímenes.

Lea con atención: “Elecciones libres en castrismo” ¿Es eso posible? Tampoco debemos aferrarnos a una idea cimentada por mero capricho, efectivamente, han existido dictaduras que a través del voto han culminado sus atrocidades, por ejemplo, la de Pinochet. Ahora bien, cada una de estas tiranías tuvieron como característica el nivel cero de auto sustentabilidad, lo que las obligó a ese término. Sin embargo, el castrismo ha sido uno solo muy específico y a eso vamos:

Debemos estar claros históricamente, el castrismo tiene más de 60 años burlando la comunidad internacional en todos sus acuerdos. Ha sido como un virus que muta, tanto que increíble y bochornosamente ha logrado formar parte de la OEA, organización que debe velar por el sostenimiento y consolidación de las democracias en la región, algo insólito que demuestra, en primer lugar, lo irreal que en la mayoría de las oportunidades la comunidad internacional puede llegar ser, además de contradictoria e inoperante. En segundo lugar, demuestra lo hábil que puede llegar ser esta longeva tiranía. Por tal motivo se hace necesario considerar lo siguiente:

1) Los Castro han usado el diálogo, los acuerdos, pactos y demás herramientas “democráticas” a su entero favor, sin demostrar voluntad política de cambio. Así como lo han hecho todos los comunismos forzados por sus “nostradámicos” fracasos, terminan entregándose a la economía de mercado, pero en lo político no dan concesiones, se atornillan cada vez más al poder constriñendo las libertades de opinión, expresión, de pensamiento, de prensa, entre otros, muy probablemente quiera hacer lo mismo en nuestro país y esa sea la finalidad del “dialogo” en esta decisiva etapa, eso júrenlo.

2) En Venezuela, hasta que la oposición orgánica finalmente comprenda contra qué está luchando en nada se avanzará. Basta recordar cuál ha sido la receta del castrismo venezolano cada vez que pierde un poder público a través de elecciones con “condiciones mínimas”, el régimen inhabilita a sus titulares, los apresa o destituye, les resta facultades/competencias, les impone un poder paralelo… así como Chávez lo hiciese al imponer vía habilitante lo que el pueblo había rechazado tajantemente en aquella histórica reforma de 2007, el castrismo venezolano ha demostrado hasta la saciedad no sentir el mínimo respeto por la voluntad del pueblo. Insistimos, el problema no es solo electoral, es toda la institucionalidad secuestrada por una élite atragantada de poder.

3) Finalmente, sí en verdad existiese voluntad real para el cambio por parte del castrismo venezolano, lo electoral ni siquiera estaría en el tapete, pues unas elecciones verdaderamente pulcras/transparentes serían para ellos exactamente lo mismo que si renunciaran a través de una amnistía o algún pacto, porque en ambos escenarios perderían el poder, pero la renuncia acordada les evitaría la pena de ser barridos electoralmente además de conseguir cierta protección ante las innumerables acusaciones en su contra.

Sí algo debemos tener claro los venezolanos es que la superación de la peor crisis de nuestra historia no se solucionará comenzando por lo electoral, no hay indicios que permitan aseverar semejante inocentada, al contrario, la crisis que hoy nos asfixia se agravó justamente por la receta de “Elecciones a la Castrismo” ilegales e ilegítimas, con aderezo desinstitucionalizado. Lo electoral es lo último una vez redemocratizada la república: Los procesos electorales nunca deben celebrarse con condiciones mínimas, sino con condiciones óptimas. @leandrotango
Leandro Rodríguez Linárez