Política con rigor mortis

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La política en Venezuela es un tema que apasiona, lamentablemente, excita las entrañas, no los sesos. La política como ciencia, como herramienta debería ser hoy la principal búsqueda en una sociedad arrastrada a la ruina, a la sobrevivencia indigna por parte de su gobierno, dónde la oposición se encuentra sin sintonía popular, con bajo impacto dentro del país.

Nada más latoso e insultante que escuchar a cualquier vocero chavista, desde el presidente de la nación, sus “constituyentes”, gobernadores, etc. achacando la culpa de sus errores, fracasos y pandemias generadas a factores externos al chavismo a pesar de sumar ya 20 años en el poder, lo único sincero, atractivo a la inteligencia que han dicho en todo este tiempo han sido las recientes declaraciones de Freddy Bernal donde reconoce la indesviable culpa y absoluta responsabilidad del régimen chavista en este pandemónium país que hoy nos acaba la existencia, lo demás son retóricas vacías y ofensivas que en nada favorecen a sobrevenirnos al caos, por el contrario, nos sigue hundiendo cada vez más aprisa justificando la aplicación de fórmulas Made in Cuba.

Por si fuera poco, la oposición se encuentra nula, sin embargo, el fenómeno ha sido una variable constante en estas dos décadas de padecimientos, mientras la oposición hace mutis el gobierno incrementa su impopularidad, cuando sale a la palestra el régimen consigue como desviar la opinión pública aletargando momentáneamente su rechazo. Sí bien es cierto, la oposición se encuentra cercada, asediada por las instituciones públicas secuestradas por el Psuv, sin embargo, no pueden escurrir el bulto y salir ilesos, Bolívar infirió “Llamarse líder para no serlo es el colmo de la miseria” al igual que el calamitoso país al que sobrevivimos es culpa del gobierno tras dos décadas de pésimas políticas económicas, la oposición en Venezuela corre la misma suerte, son conocidos todos los escollos por los que atraviesan pero para eso son oposición, para hacer frente al gobierno y diseñar estrategias aún en los peores escenarios… sino ¡dejen de serlo!

Sea como sea, la política en nuestro país está desacreditada, es un cartucho de salva, un trapo al que nadie enviste, ello nos ha arrastrado a un país apático donde cada habitante se ocupa de sus asuntos personales, familiares. La explicación: A quién puede acudir el venezolano sí el gobierno en nada le interesan las penurias del pueblo (las crea), solo se ocupa del cómo manipular a la gente, mantener el poder. Por otro lado, una oposición cauterizada donde su radio de acción es más hacia lo externo que nacionalmente. En este dantesco escenario triunfa el gobierno al mantener al pueblo y sus rivales políticos ocupados, anulados… pero eso no es gratuito, suma día a día temibles consecuencias.

Esas consecuencias se agravan; socialmente el país hierve cada vez más, los problemas se agravan tras cada medida equívocamente repetitiva del gobierno, sus aliados se desunen, las guerras internas rojas rojitas se evidencian. Internacionalmente lo dicho, el régimen suma sanciones producto de su talante autocrático e inconstitucional, sus relaciones subterráneas con el mundo complican su condición. En paralelo, para el pueblo venezolano la política es 100% disfuncional, su tragedia se acentúa hora tras hora, la política se encuentra con rigor mortis… el actor político que la reviva se llenará de laureles. @leandrotango
Leandro Rodríguez Linárez