Queridos Guaidó y venezolanos:

Leandro Rodríguez Linárez's picture

Lo que acontece en Venezuela va mucho más allá de una simple lucha por alcanzar nuestra segunda libertad, pues no se lucha contra una dictadura ni una invasión clásica, se lucha contra el castrismo que en su feudo tiene más de 60 años sobreviviendo a los Estados Unidos, a la guerra fría, a bloqueos, sanciones y pare de contar. Lo había hecho por 40 años en austeridad, imagínense los últimos 21 años en los que por fin pudo hacerse de inagotables recursos, los venezolanos, primero con Chávez, ahora con Maduro.

Tenemos una idea de lo que es capaz, al parasitarse en nuestro país con Chávez logró financiar a la “izquierda” en todo el continente y mucho más allá, al decaer la chequera petrolera venezolana producto de la quiebra de la Pdvsa roja rojita, esas izquierdas fueron perdiendo apoyo popular al no poder financiar con nuestro dinero el populismo salvaje sembrado por el socialismo del siglo XXI. Solamente en nuestro país el modelo fue calcado con absoluta fidelidad al cubano, mientras que en otras latitudes lo pragmático se antepuso a lo ideológico, nuestros recursos sirvieron para fortalecer sectores productivos y economías domésticas (menos en Venezuela). Sin embargo, en Nicaragua se está haciendo el perverso esfuerzo de emular a la isla y a Venezuela tácitamente, Bolivia era la cuarta nación en vías de castrismo salvaje, pero el pueblo recientemente reaccionó.

Sí no fuera tan trágico dieran risa las opiniones de experimentados políticos y laureados analistas que insisten el castrismo saldrá de Venezuela con votos, diálogos, negociaciones o con alguna otra herramienta democrática o civilizada ¿En qué piensan? Al parecer más de 20 años de castrismo para estos “connotados” no es suficiente para entender la cepa de la dictadura que nos humilla la existencia. En lo personal, pudiéramos pensar han recibido “favores” del régimen para si quiera insinuar absurdas vías como esas. A quien hierro mata a hierro muere, eso lo han dejado muy claro los Castro en su isla paradisíaca, claro, paradisíaca para gobernantes y allegados, una paila infernal para el pueblo… como la Venezuela actual pues.

Recordemos cual es el concepto de “democracia” para el régimen: Sí pierde una alcaldía o gobernación modifican ilegalmente leyes orgánicas, interpretan a su manera la carta magna o simplemente de un plumazo quitan recursos, competencias e imponen un poder paralelo, amén de las inhabilitaciones, destituciones o encarcelamientos que también son fórmulas para neutralizar a los políticos opositores que le osen ganar. ¿Se acuerdan del revocatorio? Fue evadido de la manera más vulgar posible (jurídicamente hablando) aludiendo el “tiempo” de 9 meses era insuficientes o supuestas firmas chimbas que bien pudo el chavismo mandar a falsear, además tampoco era causal para evitar la consulta. Lo paradójico es que en esa misma cantidad de tiempo el régimen celebró una “Constituyente” a solicitud personal de Maduro cuya logística y operatividad eran muchísimo más complicada que una simple pregunta de Si o No. También llevó a cabo las regionales y poco después las municipales. La relatividad del tiempo de Einstein se comprobó.

Asimismo, entre gallos y medianoche, con un TSJ en periodo vacacional, en diciembre 2015 destituyó 3 diputados del nuevo parlamento para arrebatarle la mayoría absoluta de 112 diputados a la oposición que sí podía, entre otras cosas, convocar una verdadera constituyente preguntándole al pueblo sí la deseaba o no, además de entablar públicamente las bases comiciales que la regularían. Finalmente, impuso un inconstitucional desacato a la AN sin importarle es el poder público más votado de la historia de Venezuela. Por otro lado, desde época de Chávez impone leyes inconsultas, importadas de Cuba, entre las que cabe el proyecto de reforma constitucional que el pueblo rechazó en 2007.

Desde la quiebra de Pdvsa lo electoral dejó de ser una opción para el régimen, posterior al 6D 2015 se vio en la necesidad de cambiar las condiciones electorales a fin evitar otro colapso electoral, a partir de esa fecha finge procesos electorales donde impone candidatos, electores, resultados, evita el voto en el extranjero, manipula los horarios, migra votantes, centro de votación, atemoriza con los colectivos armados, toldos rojos y pare de contar. Los diálogos y demás acercamientos solo han servido para enfriar las coyunturas álgidas, el régimen no oye solo trata de imponer sus tiránicos deseos.

Ni hablar de la represión, marchar, concentrarse está prácticamente prohibido, con Chávez era “gas del bueno”, ahora lo menos dañino son cegadoras metras, sin mencionar que cualquier persona capturada ejerciendo su derecho a la protesta es inmediatamente encarcelada, pasa ser preso político del régimen, esos que la misma Bachelet tuvo que certificar ante el mundo entero.

Por sí fuera poco, el régimen arrecia en su secuestro institucional, en 2017 sumó bañada en sangre una “constituyente” a quien autoproclamó supraconstitucional y omnipresente, aparte de un TSJ electo al margen de la constitución, un CNE que, pese a lo que creen los incautos/cómplices, jamás va entregar, unas FANB que dicen ser profundamente chavistas cuando según nuestra ley Chávez es solo una figura partidista y demás representantes de poderes públicos nombrados por la espuria ANC. Es decir, no existe Estado de derecho, ni siquiera Constitución ni demás marcos jurídicos, se encuentran supeditados a los caprichos de 545 representantes del Psuv en la pretendida “constituyente”… lo que se les ocurra para retener el poder es “ley”, por más dantesco que sea.

Así, queda más que demostrado para el castrismo la democracia fue un comodín desechable, útil solo cuando el boom petrolero permitía satisfacer las demandas básicas de la esclavitud electoral que mantenía cautiva, de ese modo ocultaba sus apocalípticos errores, despilfarro y la corrupción más avara que ha conocido la historia luego de la segunda guerra mundial, hoy solo dependen de la violencia institucionalizada que sí tiene que ser “atroz”, como la calificara el mismo ministro de defensa en 2017, pues que será atroz.

Hoy día todo ha cambiado, el régimen se encuentra más débil que nunca, tiene los ojos del planeta encima, ya no puede actuar a sus anchas toda vez que ha perdido todo reconocimiento legal, legítimo y sus violaciones de derechos humanos han quedado certificadas por la ONU. Lo de Bolivia acontece como una señal divina que nos advierte no hay enemigos grandes ni invencibles cuando el pueblo se une.

Repetimos, para salir del castrismo hay que hacer mención al vetusto pero sabio refrán “al que hierro mata a hierro muere” pero no lo aseveramos nosotros, los Castro venezolanos han sido muy claros al respecto cuando tajantemente señalan no dejarán el poder ni por las buenas (democráticamente) ni por las malas, cuando han asesinado las vías pacíficas/civilizadas y se han burlado de la buena fe de propios y extraños, incluyendo la comunidad internacional. Solos los incautos/cómplices continúan hablando de “vías democráticas” contra el castrismo venezolano, alias chavismo. ¡Publíquese y cúmplase... en sus conciencias! @leandrotango
Leandro Rodríguez Linárez