Entre la espada y la pared

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La ausencia de dólares, responsabilidad absoluta y única del Gobierno, es generada por varios factores, entre ellos: la caída estrepitosa de las ventas de petróleo, imposible de ser compensada con el oro producido en el Arco Minero; la imposibilidad de nuevos créditos una vez agotada la capacidad de pago del país, las erogaciones obligatorias de divisas para el pago de los intereses de la deuda externa y las sanciones económicas impuestas por EEUU, que le impiden realizar operaciones financieras que generen otros ingresos al país. Esta carencia de divisas, luego de un ingreso billonario de las mismas, tiene al gobierno de Nicolás Maduro contra la pared y con una muy reducida capacidad de negociación.
Actúan agravando esta situación el aislamiento internacional del país, que se ha manifestado claramente con la expulsión de Venezuela del MERCOSUR, las decisiones hostiles de la OEA, las posiciones opuestas de la comunidad de países europeos y la desaparición de una serie de organismos, en los que Chávez había colocado particular esperanza, como opciones regionales y subregionales a la OEA. El ALBA ya no existe, la CELAC ha estado ausente en todo este proceso de presiones internacionales y la UNASUR vive una crisis existencial de la que puede no salir. La mayoría de estos vínculos se soportaron en la “chequera petrolera” (compra de decisiones) y no en la formulación de un programa conjunto de desarrollo.
Pero el problema gubernamental es mucho más grave pues en su seno hay posiciones encontradas, en relación con la manera de enfrentar la crisis actual, a las que se unen las luchas internas por el liderazgo del PSUV y de la “revolución”. Los escritos de varios intelectuales considerando que ciertas conductas del gobierno son contrarrevolucionarias e identificando acciones del presidente Maduro, como similares a las tomadas por Carlos Andrés Pérez en su segundo gobierno, son una clara muestra de las contradicciones “en el seno del pueblo”. Las amenazas de sus grupos armados irregulares también nos dicen que el Presidente está impedido en tomar las acciones necesarias para enfrentar la crisis actual.
Así como en la oposición hay sectores ultrosos, que piensan que los deseos empreñan, y que sin evaluar sus fuerzas ni las del adversario hablan de la salida del gobierno, en el sector pseudo revolucionario existe también el mismo tipo de individuos, que creen que de lo que se trata es de profundizar la inexistente revolución. Es el chantaje que tiene que pagar el Gobierno por 20 años de discurso irreal, de fantasías socialistas, de odio hacia el “enemigo de clase” y toda esa suerte de sandeces en nada relacionadas con la realidad. Construir el socialismo en un país atrasado y mono productor de materia prima no es posible ni siquiera como quimera. El viraje de China con Deng Xiaoping lo demostró y lo confirmó luego la caída del socialismo real.
La situación se parece a la ocurrida en Chile con Allende, quien al no poder negociar terminó siendo víctima de la espada de sus seguidores extremistas.
Luis Fuenmayor Toro