Trump no está jugando carritos

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Es aberrante que haya venezolanos que estén de acuerdo en que otro país, en este caso EEUU, le imponga su voluntad a su propio país y, más aún, que lo haga mediante la fuerza militar que ostenta. Y que para justificarse recurran al patético argumento que Venezuela ya está invadida por chinos, rusos y cubanos. Es decir que, si su afirmación fuera cierta, para sacar a unos “invasores” desagradables es totalmente lógico y justo someterse a otros invasores, estos sí agradables y adecuados. Y digo “si fuera cierta”, porque no existe en Venezuela ninguna invasión de otros países. Afirmarlo sería aceptar que cuando los estadounidenses manejaban nuestro petróleo y demás minerales, les comprábamos aviones, helicópteros, tanques y todas las armas de guerra, teníamos sus asesores militares en nuestros cuarteles y llegaban a manejar directamente algunos instrumentos destinados a la defensa nacional como los radares, estábamos invadidos por ellos.
Una cosa es la dependencia tecnológica de otros países y otra muy distinta es una invasión. Una cosa es la injerencia de un país en nuestros asuntos internos y otra una intervención militar de cualquier tipo. Pero es que además, quienes nos oponemos a una intervención militar extranjera en Venezuela, hemos enfrentado abiertamente la injerencia cubana en nuestros asuntos. Hemos considerado inaceptable su presencia determinante en áreas que deben ser estrictamente operadas por el Estado venezolano, como son las dedicadas a la identificación de la población y al control de extranjeros, las de registros y notarías y las de los servicios de inteligencia. En el pasado enfrentamos este tipo de injerencia cuando se trataba de EEUU y hoy hacemos lo mismo en el caso de Cuba. No somos acomodaticios.
Y hacemos estas disquisiciones porque pensamos que las últimas medidas de la administración Trump son graves para la república y la nación venezolana. No estamos entre quienes creen que Trump está distrayendo la atención de los estadounidenses de su total fracaso en el enfrentamiento de la epidemia por el coronavirus. Éste puede ser un efecto adicional de sus decisiones, pero las mismas no tienen esta motivación. Tampoco creemos que se trata de una medida, que busca reafirmar e incrementar su votación en el estado de Florida. De nuevo, ésta puede ser una derivación de la decisión pero no su fundamentación. Y nos preocupa que el gobierno recurra a estas explicaciones baladíes, pues pareciera que no se ha dado cuenta o no se quiere dar cuenta del escalamiento agresivo habido, lo que nos deja en una posición muy mala de frente al futuro.
Si no se sabe exactamente qué quiere el enemigo no se tiene claro el panorama para actuar en consecuencia. Sobretodo que hay una proposición imperial en la mesa, la cual es apoyada por la oposición títere, nombre que no es posible evitar en momentos como el actual, cuando es más que evidente que esa oposición está dirigida completamente desde el Departamento de Estado. Pero no basta este diagnóstico para actuar como se debe. Maduro no puede seguir teniendo como prioridad su permanencia en el poder a todo costo. Su prioridad debería ser salvar a la nación venezolana y la integridad de la república. No se trata en este momento de quién tiene la razón sino de cuánta fuerza se tiene y cuánta el adversario. Hay que negociar para evitarle sufrimientos peores al pueblo venezolano y para yugular la posibilidad de que quien quede se haga hegemónico, es decir con poder absoluto.
Nada conspira más contra la democracia y el pluralismo que la hegemonía. La democracia venezolana se mantuvo y creció mientras no hubo hegemonía. Cuando AD y COPEI se hicieron hegemónicos comenzó el deterioro político. Con Chávez pasó igual. Mientras no había alcanzado la hegemonía su gobierno se desarrolló, para luego iniciar su declive una vez alcanzada ésta. El objetivo hacia el futuro sería lograr al final unos gobiernos democráticos y plurales, donde cese la persecución de quien disiente dentro de la Constitución, con total libertad de expresión y de información veraz, con libre asociación y diversidad de organizaciones políticas e ideológicas. Y Absoluto respeto al contrato social llamado Constitución. Somos venezolanos y debemos caber todos.

Luis Fuenmayor Toro