La dimisión

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Está clarísimo para la gente, tanto como para la comunidad internacional, que Maduro no saldrá con votos. El 30 de julio de 2017, cuando impusieron a sangre y fuego la constituyente cubana, y cometieron el mega fraude denunciado por sus -hasta entonces- aliados de Smartmatic, el régimen cerró esa vía.

El comunismo no deja el poder por las buenas, y menos cuando han convertido a Venezuela en el centro de operaciones en este hemisferio, de los carteles de la droga, de las redes de contrabando de armas, oro, diamante y coltán, del narcotráfico, de la guerrilla colombiana y de grupos terroristas islámicos.

Hay mucha gente haciendo mucha plata con la desintegración de Venezuela como Nación y con el éxodo masivo de una sociedad que se muere de hambre. Ellos saben los delitos que han cometido y, de lado y lado, sólo le temen al fin de la impunidad.

Asimilar esta realidad, dolorosa y peligrosa, era necesario para poder ejecutar una estrategia efectiva para desalojar a las mafias del poder, incluyendo a Maduro.

Sólo con fuerza firme, efectiva y coordinada, de la gente, de las instituciones y de la democracia internacional, vamos a alcanzar el nivel de energía requerida para provocar la ruptura, obligar la dimisión de la tiranía e iniciar la Transición.

En los últimos días han ocurrido eventos que desatan nuevas fuerzas y aceleran esta ruta. En el plano internacional, la Cumbre de las Américas dejó a Maduro ridiculizado, desenmascarado y aislado. Es un paria político.

Las declaraciones de Rajoy, Santos, Macri y del Senado mexicano, anunciando que no reconocen el narco fraude del 20 de mayo, le frustra la operación cubana de conseguir legitimidad o estabilidad con esa farsa. En el ámbito financiero, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos junto a otros 15 países del hemisferio occidental, Europa y Japón, declararon que el régimen carece de legitimidad para solicitar préstamos, y para rematar, sólo para restregarles en la cara lo que queda de “el legado”, 6 países se salen de UNASUR dejando a Venezuela sólo con Bolivia, Ecuador, Uruguay, Guyana y Surinam.

En el plano institucional hemos dado un paso enorme y se avanza firmemente en el juicio político a Maduro. El 9 de abril, sesionando en el Senado de Colombia, el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, acordó que existe mérito suficiente para acusar a Maduro por delitos de corrupción y legitimación de capitales. El requisito siguiente era la aprobación de la Asamblea Nacional, y después de una admirable y firme expresión de la opinión pública dirigida a cada diputado, el 17 de abril se aprobó con abrumadora mayoría.

Es evidente que la narco tiranía que se niega a salir por la vía electoral, tampoco está dispuesta a hacerlo por la vía judicial. La importancia del juicio político que comienza, es que expondrá a los venezolanos, civiles y militares, y a la comunidad internacional, las pruebas que demuestran la culpabilidad de Nicolás Maduro y que, en efecto, lo suspenden e inhabilitan para un cargo que ya usurpa, porque además, se sabe que es colombiano.

La fuerza de la movilización popular y la opinión pública sí funciona y ha activado esta escalada de acciones internacionales e institucionales.

Esto va a seguir incrementándose día a día, tanto como la insoportable urgencia de una sociedad que está en la calle reclamando comida y dignidad.

Se acerca ese momento en el cual estas fuerzas alineadas logran la intensidad para poder forzar la dimisión. A diferencia de las oportunidades anteriores, esta vez tendremos una conducción política que actuará con firmeza y coherencia. Vamos a concluir nuestra tarea: restituir el orden democrático y reconstruir nuestro país. @MariaCorinaYa
María Corina Machado