Por un cambio radical

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La crisis en el sector salud que ya de por sí es grave y preocupante, se incrementa aún más ante la insensibilidad y negligencia del régimen, y por esta causa, diariamente se producen fallecimientos de niños y adultos en los centros hospitalarios por falta de medicamentos e insumos médico-quirúrgicos, y contaminación de las instalaciones. La escasez de medicinas sobrepasa el 95% en esos centros, mientras que en las farmacias los anaqueles permanecen prácticamente vacíos.

A diario se producen manifestaciones de protesta de médicos y enfermeras en los hospitales del país en solicitud del mejoramiento de las condiciones de trabajo y dotación, que permitan una mejor atención a los pacientes. Sin embargo, la respuesta del régimen ha sido la de enviar sus cuerpos represivos, la policía y la Guardia Nacional, para arremeter salvajemente contra estos profesionales quienes luego de ser golpeados quedan tras las rejas. Ya son habituales las vergonzosas escenas de profesionales de la medicina atropellados por esta causa.

Una vez más se produce la flagrante violación de nuestra Constitución Nacional que en su artículo 83 establece el derecho a la salud calificándolo como una “fundamental obligación del Estado que lo garantizará como parte del derecho a la vida”.

De manera terca y empecinada, el régimen se resiste a recibir ayuda argumentando que en Venezuela “no hay tal crisis humanitaria”. Si el régimen acepta esa ayuda, de inmediato los organismos internacionales de salud enviarían un contingente significativo de medicamentos que frenaría sin duda alguna las muertes por falta de tratamientos. La Organización Mundial de la Salud conjuntamente con diferentes países del mundo en 24 horas enviaría medicinas para los venezolanos.

En fecha reciente la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó un informe sobre la situación sanitaria de Venezuela en el cual señala que el país “ha estado enfrentando una situación sociopolítica y económica que ha afectado negativamente los indicadores sociales y de salud”.

El documento da cifras sobre significativos brotes de difteria, sarampión, malaria e infecciones por VIH. La OPS muestra “inquietud” por el aumento de la mortalidad materna y en menores de 1 año, y la dificultad para acceder a los medicamentos y la atención adecuada de las personas con enfermedades crónicas potencialmente mortales.

Hay que continuar luchando sin desmayo por el cambio radical de todo este terrible estado de cosas.
Mitzi Capriles de Ledezma