Solo con Errores

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Por donde se lo vea, Maduro está en caída libre. Eso no es una sorpresa, lleva tiempo así, pero ha tenido a mano unos paracaídas. Los falsos diálogos, por ejemplo, le han permitido “caer con sus patas sobre el pueblo”. Lo único ganancioso de esos simulacros de diálogo, es que se lo puso al descubierto. Ya nadie le cree, porque alguien que fue capaz de engañar hasta al Papa, puede ser autor de cualquier cosa. Y ha sido así.

Por eso mata sin piedad, roba sin disimulo y condena al pueblo de Venezuela a un genocidio silencioso, con ese esquema criminal de poner a la ciudadanía a pasar hambre y de dejar que mueran miles de venezolanos por falta de atención médico o a manos de las bandas de hampones. Siguen al pie de la letra la cartilla cubana. Empobrecer a la población para someterla, con métodos terroríficos de control social. De allí la figura del carnet de la patria, las misiones, el clientelismo y los colectivos armados junto a las milicias.

Recuerdo que mi tío Miguel Ángel Capriles nos relató en familia, lo que había intuido de sus conversaciones con Fidel Castro, cuando fue a la Habana. “Ese hombre sigue con su plan de ponerle la mano al petróleo venezolano, la invasión de Machurucuto, fue apenas un capítulo de ese deliro del barbudo, porque la intención sigue viva”, contaba tío Miguel en aquellas sobremesas inolvidables. Pero el cuadro ahora es más complejo, porque ya no se trata de la interferencia castrista en nuestro país, el panorama ahora contempla a otros actores, como los iraníes, los rusos, los eslabones de la FARC y del ELN colombianos, los enclaves terroristas relacionados con Hezbolá y las mafias del narcotráfico.

Algún lector acucioso pudiera corregirme indicándome que me falta incluir en esa lista a los chinos, pero soy de las que piensan que el interés del estamento chino es más comercial que cualquier otra cosa. Lo que busco con este análisis es justificar lo que, en reiteradas oportunidades, junto a Lilian Tintori y Patricia de Ceballos, le exponíamos a las personalidades que nos recibían en nuestro peregrinaje por el mundo defendiendo a nuestros presos políticos. Razonábamos que “el problema no es solo un drama para los venezolanos, es también una seria amenaza para la estabilidad del mundo entero, muy especialmente del hemisferio americano”.

Al día de hoy la ciudadanía retomó las calles masivamente y todo indica que no hay retrocesos. Mucho más ahora cuando Juan Guaidó asume la presidencia de la Republica y es reconocido como tal por la inmensa mayoría de los gobiernos democráticos del mundo. La crisis de la tiranía es total, con grietas en el estamento militar, choques entre chavistas y madurista, pleitos por las fortunas robadas y la fuente de financiamiento, así como el petróleo en bancarrota.

Maduro no tiene legitimidad de ninguna naturaleza, es repudiado mundialmente y adentro lo que más aspira la gente es que salga definitivamente del cuadro. La mesa está servida, que a nadie se le ocurra tirar del mantel y romper los platos.
Mitzy C. de Ledezma