Inflación y la batalla cultural frente al keynesianismo marxista

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Algunos economistas con credenciales académicas y afines al proyecto socialista bolivariano han refutado la idea de que la inflación venezolana tiene como causa la abundante emisión de dinero por parte del BCV. A favor de su tesis alegan que los índices de liquidez monetaria han disminuido en más de un 40% durante el año 2018 y aun así la inflación no detiene su marcha, con lo que afirman que este fenómeno no es un problema estrictamente monetario.

Olvidan estos economistas que la inflación, además de un asunto estrictamente monetario, como confirma la evidencia empírica, es también un asunto de expectativas por parte de las personas. Es aquí en donde interviene el fenómeno conocido como la caída de la demanda de dinero. Si la gente no desea conservar determinado dinero en su poder y en consecuencia se deshace de él lo más pronto que puede, eso constituye una caída de la demanda de ese dinero. El público tiene malas expectativas y le huye a ese dinero como a la peste y apenas llega a sus manos lo gasta en bienes durables y no durables o lo convierte en otra divisa más confiable. Tal cosa hace que pierda valor, es decir, que se necesiten más unidades de ese dinero para comprar la misma cantidad de mercancías o de servicios.

En el contexto de una economía inflacionaria se puede reducir la cuantía y velocidad de la emisión dinero y aun así la inflación continúa su ascenso. Es un tema de pérdida de confianza respecto de los atributos que debe tener el dinero por definición. Si las personas se quieren desprender del dinero que no vale nada y sólo lo usan obligados porque es de curso legal, entonces ese dinero percibido como malo, independientemente de que su emisión sea menor, irá detrás de la obtención bienes y servicios, lo que presiona a su vez al alza a esos bienes y servicios. Son los llamados efectos diferidos de la emisión excesiva de dinero, los cuales sólo cesan cuando ese dinero recupera la confianza de la gente como reserva de valor. En ese momento ese dinero vuelve a ser demandado por las personas y en consecuencia sube su precio. Si junto a eso hay también control de precios, entonces los bienes y servicios serán sobre demandados y habrá escasez.

En esta batalla cultural frente a las ideas del socialismo y el keynesianismo marxista hay que insistir que en todo momento y lugar la inflación es un fenómeno monetario. En tal sentido, los responsables de que esto suceda son los que tienen el monopolio de la emisión de moneda, es decir, los gobiernos y los bancos centrales. Recordemos que a pesar que el socialismo cayó en Europa oriental 1989, sin embargo éste ha podido refugiarse y sobrevivir en el seno del sistema de banca central, el cual que opera bajo un esquema de un auténtico socialismo monetario.

La caída de la producción, que algunos le atribuyen responsabilidad en la generación de inflación, es otro fenómeno distinto y que en todo caso es una de las consecuencias de la reducción del consumo por la caída estrepitosa de los salarios reales que causa la inflación. Al caer el consumo se reduce los niveles de inversión y de actividad en el sector productivo y esto hace que a su vez aumente el desempleo y así sucesivamente se reinicia el mismo ciclo, es lo que se llama “el círculo de la pobreza”. A este fenómeno se le llama también estanflación, es decir, inflación con recesión económica, “una joya económica”.

“La curva de Phillips, en macroeconomía, representa una curva empírica de pendiente negativa que relaciona la tasa de inflación y la tasa de actividad productiva y de desempleo” (así la define Wikipedia). Los keynesianos marxistas desde los ministerios de economía y finanzas históricamente han jugado irresponsablemente con esta curva en el entendido de que se puede tolerar una relativamente alta tasa de inflación lo cual hace aumentar la producción y por ende reducir el desempleo. La evidencia nos demuestra que esto es falso y genera lo que conocemos como ciclos económicos recesivos precedidos de períodos de auge o burbujas (¿se les parece al caso venezolano 2004-2018?). Por eso no debemos decir que la caída de la actividad productiva es una causa de la inflación ya que nos puede llevar a prácticas como las de obligar a los productores a producir en la forma, cantidad y precio que determina el Estado (como sucede en Venezuela), lo cual es una vulneración a los derechos de propiedad, al tiempo que nos lleva al dirigismo y la planificación económica propios del socialismo. La caída de la producción es una variable distinta más asociada al fenómeno de la recesión económica, que suele ser causada por las nefastas políticas monetarias.
Pedro Elias Hernández