"Amor de lejos, amor de..."

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Conocí a un hombre maravilloso cuando me fui de viaje a Estados Unidos, y ambos hemos estado reuniéndonos cada quince días, ya que él vive en Quito y yo aquí en Caracas, lo cierto es que ha nacido una bonita relación y me estoy enamorando, pero mis amigas, al igual que mi familia me advierten a cada rato lo peligroso de esta relación, dicen que eso no va a funcionar, que "amor de lejos, amor de pendejos"... Yo no sé que hacer... la propuesta de él es vernos cada quince días en Venezuela o allá en Ecuador, me hace sentir bien aunque no lo tenga en el día a día, pero me pone a pensar lo que dicen mis hermanos, "seguro que él allá tiene otra y te está ilusionando"... ¿Creen ustedes que una relación desde lejos pueda ser buena o será mejor que termine esto antes de que me involucre más? Gracias. Patricia. (Fragmento de consulta)

Estimada Patricia:
El mantenimiento de una relación a larga distancia depende mucho de la razón por la cual deban estar separados, del momento en que se encuentre la pareja y de las expectativas de cada uno de los miembros, entre otros factores.
En líneas generales, el amor requiere, para crecer y sobrevivir, del estímulo continuo. Es como una semilla que consigue germinar y brotar del suelo, pero que si no se le nutre y se le brinda la luz y la humedad que necesita, morirá irreparablemente.
Toda relación de pareja es complicada, y sobre todo al inicio. Lo más típico de estar enamorado es un deseo de estar muy cerca del objeto amado, por lo cual puede resultar difícil sobrellevar la distancia sin nostalgia. El equilibrio de la pareja depende, más que de las condiciones externas, de las personalidades de los que la integran. Cuando el carácter de alguno de los miembros, o de los dos, no permite la armonía, aparecen tensiones y cualquier circunstancia puede ser motivo de grave conflicto.
Los sentimientos amorosos deben ser alimentados cada día, una nutrición efectiva se relaciona con el camino particular que cada pareja logra establecer. Este proceso se refiere a las decisiones que ambos tomen, los acuerdos a los que lleguen y la forma como actúen para adaptarse suficientemente el uno al otro en la relación planteada. Indiscutiblemente, la separación es una temible prueba para cualquier pareja, por muy unida que esté.

¿Pendejos?

No siempre es de tontos una relación de lejos, aunque se corren muchos riesgos. Algunas personas piensan que puede ser una oportunidad para vivir intensamente un amor que no puede tenerse cerca por diferentes razones.
La típica frase "Amor de lejos, amor de pendejos" corresponde a la asociación frecuente que existe entre la distancia y la posibilidad de ser infiel mientras no se esté viendo y conviviendo con la persona amada. Las necesidades afectivas y sexuales insatisfechas hacen más vulnerable a una persona a la infidelidad.
La experiencia de muchas parejas que nos consultan, que han tenido que vivir separados temporalmente, no suele ser dramática. En primer lugar, porque existen actualmente equipos de telecomunicación avanzados, que permiten el intercambio y la posibilidad de mantener contactos frecuentes y rápidos.
También se han descubierto algunas ventajas de este tipo de relación, como el aumento del romanticismo facilitado por la lejanía de la persona amada, expectativas y entusiasmo por el nuevo encuentro. El contacto físico se añora con mayor intensidad e ilusión. No se cae en situación de rutina, ni se tiene que lidiar con las tensiones y presiones de la convivencia y la vida moderna cotidiana. Claro, la separación debe ser circunscrita y temporal, debido a que mantenida crónicamente, la pareja termina por sucumbir. Si se distancian muchos los encuentros, suele enfriarse la pareja hasta disminuir la emoción, congelarse el sentimiento amoroso o diluirse la relación.
El pronóstico va a depender de muchos factores, en especial, los objetivos comunes, el deseo de mantener la relación, los rasgos de personalidad de cada uno de los miembros de la pareja y de la actitud que se tome frente a la distancia física. Algunos asumen una posición optimista y encuentran esta situación como una oportunidad para el aprendizaje, crecimiento y madurez de la pareja, enriqueciéndose mutuamente. Otros creen de antemano que la distancia es insuperable, que es una dificultad que lleva a la ruptura de la pareja de forma irremediable, y esta creencia se ve confirmada posteriormente.
Otro dicho popular es que "Amor de lejos, amor de tres o de cuatro...", lo cual corresponde a la posibilidad de tener parejas paralelas mientras no se tenga cerca a la persona amada. Esta situación, cuando no está bien definida, favorece la infidelidad y muchas veces la justifica detrás de otras creencias como "ojos que no ven, corazón que no siente". Muchos marinos mantienen esta filosofía.
Lo cierto es que existen diferentes posturas ante una relación de pareja que tiene que vivir distanciada físicamente. Hay personas que apoyan la separación, manifestando que existen relaciones de distanciamiento emocional entre las personas que viven juntas y, de verdad, se encuentran más lejanas que nunca, mientras que muchas parejas consiguen mantener estable su relación amorosa a pesar de la distancia física.
Uno de los mecanismos que se desarrollan en las parejas que deben estar lejos es la idealización. Se tiende a percibir de forma magnificada los atributos o cualidades de la pareja, y los defectos permanecen más ocultos. Otro aspecto que tiende a suceder entre los miembros de una relación de este tipo es el hecho de dar más importancia a la calidad de la relación, disfrutando cada encuentro con mayor entrega.
En cualquier caso, es importante aclarar las condiciones de la separación, llegar a acuerdos, hacer explícitas las pautas que se van a llevar a cabo, lo permitido y prohibido en la distancia y, por supuesto, la frecuencia del contacto.
Hay personas que no toleran la distancia y sencillamente terminan el noviazgo antes de que pueda llegar a debilitarse, lo cual es prueba de la poca fuerza interna de la relación. Muchas parejas establecidas en la actualidad comenzaron con un amor a distancia que probó la verdadera intensidad, confianza y tolerancia de ese amor.
Patricia, la única que puede tomar la decisión de continuar la relación en estos términos, o romperla antes de involucrarse más, es usted. Pensamos que es importante en la vida, al conocer a alguien especial, correr riesgos, darse la oportunidad de probar cómo uno se siente y dejar que las cosas fluyan hasta ver la evolución del proceso afectivo.
Es importante que sean ustedes mismos los que evalúen la situación, y no se dejen llevar por comentarios y opiniones de diferentes personas. La forma, estilo y el grado de satisfacción de una pareja, depende sólo de cada uno de los miembros de la relación. Si se sienten mutuamente complacidos, han logrado adaptarse a la misma, se confían mutuamente, se respetan, se quieren, han logrado ajustarse a ese patrón, les parece divertido y hasta estimulante, se nutren y pueden madurar, y si no tienen mayores conflictos o problemas, entonces es posible que se mantengan fieles y en equilibrio. ¡Suerte!
María Mercedes y Vladimir Gessen

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