El elector en su laberinto

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Comenzamos parafraseando “El general en su laberinto”, obra de Gabriel García Márquez sobre los últimos días del Libertador. Casi que copiando el título. En lugar de general, colocamos elector. Eso sí, copiándonos del mejor alumno de nuestro salón literario. Un magnífico libro que muestra un Simón Bolívar muy humano, tan diferente al tieso de las estatuas, o al “socialista” que se ha empeñado en falsificar la “revolución” para usarlo como estandarte de esta increíble destrucción de Venezuela. En el nombre de Bolívar – bolivarianos se dicen - llenan de trabas la elección parlamentaria, olvidando al Libertador que creaba congresos en Angostura, en Colombia, en el sur de América, sin trampitas ni laberintos. Y además que nació rico y murió pobre, al revés de tanto prócer de esta bolivariana. Si Bolívar viviera…

El Gabo muestra un Bolívar encerrado en su propio laberinto cuya única salida era Europa; pero por cosas del destino termina siendo la muerte. Laberinto, un lugar de calles y paredes enrevesadas intencionalmente para que quien se adentre no encuentre la salida.

Como el laberinto electoral que el gobierno ha diseñado para los electores venezolanos en las parlamentarias. Un laberinto lleno de tortuosos caminos, de paredes cruzadas, de muros, de puertas, de galerías y de encrucijadas que buscan que el elector decida no votar, o que participe en el milagro gobiernero de lograr amplia mayoría en la Asamblea, con notoria minoría en la población.

Este laberinto electoral debe ser uno de los más complejos de que se tenga memoria. Un diseño cuyo primer antecedente habrá que buscarlo en la normativa para la elección de la Asamblea Constituyente del año 99, cuando por unos malabarismos más truqueros que matemáticos, los opositores obtuvimos más del 40% de los votos y apenas el 3% de los diputados; y que llegó a su nivel de maestría con la actual Asamblea Constituyente donde aunque usted no lo crea todos los diputados son del gobierno en un país donde más del 80% no los soporta, pura democracia. Con razón nunca les gustó la palabra representativa.

Hoy los venezolanos nos internamos en un laberinto electoral. Un tortuoso camino como el que han padecido los diputados de la gloriosa (hay que decirlo así en honor a la verdad) Asamblea Nacional. Ellos arrasaron en las elecciones del 2015, les quitaron tres diputados de Amazonas, cuando llamaron a los ministros estos no comparecían, le suspendieron el pago a los diputados. Perseguidos, presos, exiliados. Y la guinda de la torta: el 5 de enero les pusieron trabas para entrar al hemiciclo a elegir la Junta Directiva del parlamento. Pura democracia.

Y el tortuoso camino para diciembre está colmado de paredes para que el elector se desconcierte. Directivas de partidos políticos intervenidas: AD (como si les estorbara la palabra democracia), VP (como si les estorbara la palabra popular) y PJ (como si les estorbara la palabra justicia). Líderes inhabilitados, presos políticos, puntos rojos, ventajismo mediático, CNE determinado por el TSJ saltando normativas, cambio de número de diputados fuera de lapso, y no seguimos para no quedarnos encerrados.

Ah!, y un muro grandotote en el laberinto, que dice que ahora el CNE es mejor que el anterior porque están 3 a 2 en lugar de 4 a 1, como si fuera un consuelo perder un juego de fútbol 1 a 0 en lugar de 5 a 0. Derrota es derrota. Y más cuando el árbitro juega para los rivales.
Como será el laberinto que ya les renunció un Rector del CNE, y la comunidad democrática internacional no reconoce las elecciones.

LA DEMOCRACIA COMO EXCEPCIÓN

Así nos duela, la democracia en Venezuela ha sido casi que una excepción. En sus inicios Páez, de quien la “revolución” habla barbaridades, la respetó. Aceptó la derrota de su candidato Soublette cuando éste perdió la elección con José María Vargas. Y cuando el golpe defendió a Vargas y lo restituyó en su puesto. La democracia se acabó cuando llegó Monagas y se alternó con el hermano. Luego vino la Guerra Federal con Zamora al frente, de quien al igual que con Boves alguien dijo que era un padre de la democracia como si ésta fuera montoneras y muertos. Luego la época del liberalismo amarillo, desde Guzmán hasta Castro. Basta leer el magnífico libro “La caída del liberalismo amarillo” de Ramón J. Velázquez, para inferir el desorden patrio y el déficit de democracia durante ese período con una que otra excepción. Los dictadores Castro y Gómez, son autoritarismos recientes.

Realmente la democracia inició con López Contreras, fue interrumpida por Pérez Jiménez, y con todos sus defectos, el período más democrático y más próspero, de excepción que ha vivido Venezuela fue los “oprobiosos” cuarenta años que tanto descalificaba Chávez y que ahora los “revolucionarios” no se atreven ni a nombrar, porque estos pésimos veinte años han convertido a esa mal llamada cuarta república, en nostalgia.

Y esto años… puro laberinto. Sin comentarios.

Los cuarenta años fueron una democracia con logros y con defectos. Realmente entró en decadencia, perfectible como decía el presidente Luis Herrera; pero los venezolanos prefirieron irse tras un líder con mucho carisma llamado Hugo Chávez.

Cambiamos una democracia perfectible por esta demolición estratégica que padecemos…

¿QUÉ HACER?

Primero buscar ante todo la Unidad. Ya está bueno de tanta división. Cada opositor por su lado. Como conuqueros políticos.

Y la Unidad debe transformarse en un gran Acuerdo Nacional. Separados… seguiremos perdiendo. Porque vamos perdiendo.

Y luego la Estrategia. Es decir, ¿cómo haremos para reimplantar la democracia? ¿Votar, No Votar, por quién? Ser o no ser.

Hay que tener presente que el gobierno pone las trabas como parte de la Demolición Nacional. No quiere que votemos. Sabe que por lo menos el 80 % del país no los soporta. Lo único que les interesa es mantener una careta que ya casi no les tapa la cara.

Todas las posiciones que se tengan para diciembre son respetables. Pero debemos exigir que sean Estratégicas.

Veamos:

- No Votar… ¿Qué ofrecen como ruta? ¿Una intervención?, ¿Qué hagan efecto las sanciones? ¿Un cisne negro? ¿Sabrán algo que no sabemos? Puede ser válido o no; pero es imprescindible que le den una ruta a los venezolanos. ¿Qué haremos en el 2021? ¿Si el gobierno sigue nos abstendremos ante las elecciones para nueva Constitución entonces sí comunista, y la elección de gobernadores? ¿Y para el revocatorio? ¿Por cuánto tiempo permaneceremos inertes esperando que el enemigo pase por la puerta de la casa?

Defensores de NO argumentarán que Maduro es “ilegítimo”. Sin embargo lleva así casi dos años. ¿Qué ofrecen a los venezolanos aparte de ver como se cumplen las metas del Foro de Sao Paulo? Ya está bueno de repúblicas aéreas. Imprescindible una Ruta de Poder.

- Votar… La primera pregunta es ¿Por quién? La verdad es que votar sin Unidad es una derrota segura. Los partidos hasta ahora participantes no han protestado contra la anulación de los partidos, los presos políticos, los exiliados… contra el laberinto electoral. Hablan peor de Güaidó que del gobierno. Pareciera que se conformaran con unos cuantos diputados en la Asamblea chavista.

Por otra parte Votar en Unidad implica movilización, organización, preparación para las jornadas electorales del 2021, prueba de fuerza, capacidad de denunciar si hay fraude y dejar el régimen desnudo (más desnudo) ante la comunidad internacional, aprovechamiento del 80 % de las encuestas, continuidad en los eventos del 2021.

Y cierto, los que no comulgan con el voto arguyen que se puede perder apoyo internacional (tal vez habría que explicarles a los amigos de fuera la jugada de tableros múltiples), que se está convalidando un fraude, o legitimando el régimen. También pueden argüir que se pierde la continuidad de la Asamblea el 5 de enero (claro, desde el exilio) y la presidencia interina (creemos que todo tiene solución política).

Pros y contras que hay que discutir a la búsqueda de una indispensable Ruta de Poder.

Ruta de Poder que pasa por Unidad y Acuerdo Nacional, primera piedra de la restitución de la Democracia.

VUELVAN CARAS

En 1819 en Las Queseras del Medio, Páez – otra vez Páez- con 150 llaneros, huía derrotado de 1200 hombres de Morillo. Al grito de Vuelvan Caras, se regresaron y derrotaron al desconcertado ejército español.

Se me ocurre – realmente ocurrencia de un amigo- si la Unidad decide una operación sorpresa y dice: Vuelvan Caras (carajos dijo Páez) a Votar, a llenar las mesas de testigos, a organizarnos… ¿qué sucedería? El gobierno quedaría desconcertado, sorprendido. Habría Unidad y habría Votos. Lo que ha estado evitando de manera planificada el gobierno con su estrategia seguidora del régimen cubano y del Foro de Sao Paulo.

Ahí dejo la idea. Una idea caribe. Para la discusión de las estrategias. Algo diferente hay que hacer, porque estamos perdiendo.

LOS DOS LABERINTOS DE BORGES

Cuenta el gran Borges que un rey de Babilonia construyó un intrincado laberinto. Invitó a un rey árabe a visitarlo y para burlarse de él lo hizo penetrar en el laberinto y lo dejó allí confundido y vagando hasta la declinación de la tarde.

El rey árabe se fue muy disgustado. Por esas cosas de la vida, años después en una batalla detuvo al rey de babilonia y lo primero que le vino a la mente fue como se burlaron de él en el laberinto.

“Permite ahora que te muestre mi laberinto. No tiene ni escaleras, ni galerías, ni muros ni puertas.” Y lo soltó en el desierto donde el babilono murió de hambre y de sed.

Porque hay laberintos sin paredes. La “revolución” ya transita el suyo. Se metieron ellos mismos. Al tamaño laberinto donde la única pared es el radiante astro rey. Ya sienten como quema el solazo del hambre colectiva, el de 30 de niños con desnutrición crónica, el de la hiperinflación, de la escasez de gas y gasolina, del descontento nacional. Cómo quema la burla a los electores y sobre todo el repudio del pueblo ante tanta injusticia. Vamos perdiendo, quien lo duda. Pero el gobierno ante tanta destrucción, tampoco puede ganar. No podemos convertir esto en un perder- perder. Somos más y tenemos razón. ¿Entonces? Pilas y guáramo.

Rafael Gallegos