Es la hora de la transición

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"Comer o no comer"... He ahí el dilema de Hambret, un personaje chesperiano made in Venezuela... Irse o no irse, desayunarse o cenar, pagar el colegio o alimentar a los hijos. Vivir o morir. Es la hora de la sobrevivencia. De superarla y comenzar a vivir como en todas las democracias prósperas. De superar este modelo agotado donde los incendiarios pretenden convencernos que apagarán con gasolina. Es la hora de la transición. Democracia… o ex país.

Es la hora del liderazgo que conduzca a Venezuela hacia un nuevo estadio. ¿Que no hay líderes? Octavio Lepage, el olvidado prócer de la República Civil que tuvo el guáramo de ser secretario general de AD en la clandestinidad, le dijo en una ocasión a una gran amiga que los líderes aparecen cuando las sociedades los necesitan. Y debe ser cierto, porque las sociedades no se suicidan. El gran Rómulo Betancourt le comentó en 1959 a Fidel Castro, cuando éste le ofrecía la misma lumpia que décadas después le logró vender a Chávez, que Venezuela paría sus propios líderes cuando los necesitaba.

Para muestra hay muchos botones. No es casual que en siglo XVIII en una pobretona y aislada colonia española nacieran los irrepetibles Bolívar, Miranda, Sucre, Simón Rodríguez y Andrés Bello. ¿La sociedad paría sus líderes para la Independencia?

Menos casual es que en los últimos años de la tenebrosa dictadura de Gómez, se manifestara la llamada Generación del 28. Con diferencia de pocos años nacieron Betancourt, Villalba, Leoni, Otero Silva, Machado, Prieto, Barrios y otros destacados venezolanos a los que con el refuerzo de las llamadas generaciones del 36, 45 y del 58, les correspondió transformar a este militarismo de siglos en la República Civil que fuimos hasta la llegada del chavismo. Venezuela, contra todos los agoreros que piensan que las dictaduras son eternas, produjo, ella sola, sus líderes para la democracia.

Hoy vivimos otra época de oscurantismo. Tal vez peor que las anteriores. Maduro fue electo en un proceso con árbitro rojo, a destiempo, con líderes presos e inhabilitados, con partidos políticos suspendidos y ante una mayoritaria población que no votó para no legitimar un ventajismo tan grosero. La hiperinflación, consecuencia del proceder “revolucionario”, amenaza con disolver al país. Es que las legitimidades política y económica ruedan por el mismo barranco.

El hecho de que Maduro haya viajado al futuro- él mismo dixit- y haya visto un país próspero, puede obedecer a que para esa época él había dejado de ser presidente y se le olvidó preguntar, o a una insólita corroboración de la teoría de los universos paralelos. Tal vez fue a un universo bizarro. Porque hay que estar claro, si no realizamos un cambio drástico de modelo político y social, el único futuro posible es una Venezuela evaporada.

Que no hemos tocado fondo, podrán argüir algunos, a quienes les tengo una mala noticia: el “fondo” no existe, siempre habrá más abismo. Lo que hay es una sociedad hambrienta que requiere cambios radicales los cuales el gobierno pretende ignorar. El pueblo sabe que es la hora de la transición porque – paradoja de paradojas- el hambre le ha aclarado la mente.

Hoy ante nuestros ojos Venezuela pare los líderes para la transición. Observen el maravilloso protagonismo de Juan Guaidó, quien forma parte del grupo de jóvenes políticos Guevara, Stalin González, Goicochea, Mejía, Pizarro, Olivares, o los más recientes Juan y Rafaela Requesens, entre otros que se han asomado a la palestra en lo que va de siglo. Es la generación de relevo, llamada a reimplantar la democracia. Como el joven Bolívar o el joven Betancourt, salen en defensa de la patria.

Se agregan a la lista nombres meritorios también surgidos en esta lucha como Capriles, Leopoldo, María Corina, Borges. Y a veteranos como Ledezma o Ramos Allup, porque como decía ese gran venezolano llamado Arturo Uslar Pietri: “no se está joven ni se está viejo, se está vivo”. La democracia es asunto de todos.

Y cuando toque reimplantar la Democracia, se sumarán a la reconstrucción varios de los millones de jóvenes venezolanos que salieron a buscar futuro. Vendrán más preparados, más estrategas y más fuertes. ¡Qué orgullo!

Venezuela es así. Cuando necesita líderes, los pare. Oiga los llantos de los alumbramientos. Y por cierto no los confunda con el chillido de los ilegítimos cuando los agarran por la nuca.

En Venezuela las generaciones nacen para luchar contra las contra las autocracias, parece un sino.

¿TRANSICIÓN HACIA DÓNDE?

Hacia elecciones limpias, libertad de pensamiento, de expresión, de empresa. Respeto a la disidencia. Estímulo a los empresarios, estabilidad económica. Educación y Salud de primera. Marginalidad Cero. Como decía el Libertador: el imperio de la Ley...
- ¿Qué hora es?
- Es la hora de la transición… en punto.
Rafael Gallegos